hexagon: la noche de los ruidos inteligentes

Hace días que comenzó el otoño, pero no se empezó a sentir hasta las primeras lluvias. Y, ciertamente, la climatología, algo fría pero cálida ante el refugio de la sala Velvet, fue un buen complemento circunstancial para Hexagon: la noche de los ruidos inteligentes, otro evento creado por Mizake Prod y que hizo que la sala se mutara en laboratorio de sonidos sintéticos ante los grupos que fueron apareciendo a lo largo de la noche.

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Dear Sailor. Fotografía: Meneh Peh

Para abrir la noche, Dear Sailor – en formación de trío gracias a la incorporación del dj Benny Yasoto –, improvisaron un viaje hacia paisajes helados a la manera de exploradores del Ártico. En su intervención, que bien podría haberse llamado réquiem por un iceberg, se pudo sentir el crepitar de sonidos abisales bajo capas de sonidos, creándose un híbrido gélido de magma sonoro el cual Tim Hecker alzaría su pulgar en alto en señal de aprobación y disfrute.

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Cabezazo. Fotografía: Javier Acedo

Tras el iceberg, llegó el debut en directo del pop electrónico de Cabezazo, 50% del dúo Hungry Butterfly, donde el pop electrónico de dormitorio se da la mano con el tecnopop creando unas canciones dirigidas a la pista de baile, composiciones frescas y sintéticas y que, en el directo, ganan en intensidad en sus tramos finales como se pudieron apreciar en La chica más peligrosa del mundo – comienzo pop, impactante final con sintes derrapados – o en Hundidos con un acertado sonido hipnótico y casi tribal.

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Madeja. Fotografía: Javier Acedo

Ya íbamos cruzando el ecuador de la noche cuando aparecieron Madeja y el público acabó entregado del todo hacia la noche electrónica. El grupo estrenaba formación en directo para asentar un proyecto eminentemente audiovisual, donde imagen y sonido forman un todo compacto y de excelencia. La experiencia partía de una cortina translúcida que separaba el escenario del público y donde se proyectaban imágenes en consonancia con el tecnopop de raíz tenue que practica el grupo. Ellos, apenas perceptibles por las imágenes, dieron con una máxima a modo de reflexión sobre la electrónica y la puesta en escena en la cual la música prima más que los artistas y donde la propia música es el puente entre ellos y el público.

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Boreals. Fotografía: Javier Acedo

Llegados al cuarto tiempo de la noche, aparecieron Boreals en el momento preciso para que la noche derivara en un crescendo final de buenos sonidos electrónicos. El grupo barcelonés presentaba su disco de debut, sin duda, uno de los estrenos del pasado año. Y fue en el directo donde se certificó la pericia de estos chicos, presentando unas composiciones – con Nautla a la cabeza de los mejores momentos de su actuación – de energía absorbente, con desarrollos expansivos donde la electrónica juega un papel fundamental y que deriva todo el conjunto en una suerte de post-rock dinámico y colorista con fugas hacia una suerte de jazz sideral del siglo XXIV.

Sin duda, la actuación de Boreals fue el perfecto broche final para el Hexagon, esperando que se convierta en la primera noche de unas cuantas más, donde la electrónica sea la actriz principal de nuestras películas en vivo y en directo.

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