3er aniversario Velvet Club: Javier Arnal y Las Flores del Mal + Trío Mudo + We are not Dj’s

Traje chaqueta recién planchado. Perfumado y peinado. La noche se presumía importante porque se celebraba el tercer aniversario en su ubicación actual del que es referente de la música en directo en Málaga, Velvet Club. Tres años en su ubicación actual ofreciendo conciertos de calidad y siempre apostando por una programación heterogénea y siempre atractiva. Así que, la ocasión lo merecía.

Para la misma, se había organizado una reunión en la cumbre con Javier Arnal y Las Flores del Mal, grupo formado ex profeso por Pepo Galán y Nacho Jaula – cabecillas del sello El Muelle Records – y por el escudero de Arnal en el noble arte de cantar y tocar por estos mundos, Marco Kowalski. Y todo ello para presentar en toda regla el lp Canciones defectuosas, un notable disco de aires fronterizos y canciones en cinemascope.

Acompañándoles en la terna nocturna, Trío Mudo – proyecto que nació de las cenizas del grupo de culto 713avo Amor – presentaba su primer volumen de poesías de Leopoldo Mª Panero, musicalizadas por el grupo, en un intento muy bien logrado de acercar la figura humana al oyente ávido de introducirse en la lírica de uno de los poetas más importantes de su generación.

Para rematar la noche, los fastos acabarían con una sesión indie y electrónica realizada por We are not Dj’s.

Aniversario, presentación, estreno y diversión. Sin duda alguna, uno había que ir bien acorde con la noche.

pezmagazine_aniversariovelvetjavierarnal

Fotografía: Chatarrero del Circo Chatarrero

Para comenzar, a modo de aperitivo, Javier Arnal, acompañado por Marco Kowalski, ofreció un set acústico en Drunk-O-Rama donde se podía sentir que Johnny Cash y Tom Waits podían tomarse unas cervezas y charlar de lo complicada que es esta vida que nos ha tocado vivir, mientras el señor Arnal ejercía de acompañamiento musical a tan imaginaria reunión para, posteriormente, ataviarse con ropajes elegantes ya en la sala Velvet para la noche que se avecinaba de música de altísima calidad.

Las canciones de Javier Arnal, con Las Floras del Mal como apoyo musical, se engrandecen de una manera sorprendente. Si en la desnudez de una guitarra, Arnal se acerca de forma cálida al oyente, para narrar sus historias en forma de canciones pasionales y dolientes, con una banda bien engrasada y compacta – aviso a navegantes: con un solo ensayo grupal previo al concierto, dando síntomas de afinidad y calidad en todos sus componentes – el artista se crece hasta llegar a lo que es, un trovador venido a tahúr del desierto, lleno de polvo de historias pasadas y cargado de murder ballads para el que quiera sentir la grandeza de un ferviente seguidor del amor y la palabra.

El concierto comenzó con Long time ago que funcionó como dulce y melancólico arranque, como el principio de un western crepuscular, tónica habitual a lo largo de un setlist plagado de canciones de una fuerte sensibilidad – el desierto de Almería curte almas como ningún otro lugar – y donde la intensidad iba subiendo gracias a la magnífica ejecución de Las Flores del Mal.

Poco a poco, fueron cayendo los hits potenciales de Arnal, desde I’ve lost my angel con un precioso crescendo final, que recordaba el blanco satén nocturno de los Moody Blues, hasta Eva, Caín y Abel y este tono rhumba a lo Tom Waits con tintes criminales.

Y, ya que estábamos de estreno, vistió de gala Walking under the fire of sun, canción oficial para la última edición del Almería Western Film Festival, entre las ya clásicas versiones de su cancionero como el Beneath the rose de Micah P. Hinson o Cielo bajo tierra de 713avo Amor.

Arnal, el entertainment de salones del oeste, apareció en algunos momentos de la noche, narrando pequeñas historias, presentando al grupo o recordando a Leonard Cohen tarareando su Dance me to the end of love y animando al público a que lo siguiera en tan emotivo recuerdo al maestro canadiense.

pezmagazine_aniversariovelvetjavierarnalfloresmal

Fotografía: Emilio Ambolias

La noche fue in crescendo hasta terminar con el tormentoso instrumental Cierra los ojos, donde Arnal se fue diluyendo entre distorsiones sonoras, como si un vendaval arrastrara al artista y al grupo. Compartiendo ruidos y aristas con los añorados Migala a la hora de ejecutar un rock de hoguera inquieta, a partir de restos de un portentoso incendio.

La intensidad no decayó cuando les llegó el turno a Trío Mudo no sin antes, poder disfrutar de una presentación a modo de recordatorio anecdótico y vital hacia la figura principal del concierto, Leopoldo Mª Panero,  un “icono raro” como bien definió el poeta José Luis González Vera en su introducción.

Tras las palabras, surgió la música y volvió la intensidad como si se hubiera echado un cigarro fuera y hubiera vuelto con energías renovadas.

pezmagazine_aniversariovelvettriomudo

Fotografía: Chatarrero del Circo Chatarrero

Trío Mudo – aunque, para esta ocasión, funcionaba como “dúo de dos que funcionan como tres” – elevó la dinámica y la tensión a varios niveles con una intervención incendiaria e incluso bailable, llena de composiciones de un rock rudo y casi pétreo, pero de alta capacidad para el baile roto y sincopado. Dando la sensación de que, dentro de ese homenaje sentido a Leopoldo Mª Panero, se encontraba la grandeza de una serie de coplas dolientes y pasionales, lírica para el corazón y ruido ardiente para los sentidos.

Su intervención estuvo regada de poemas musicados del universo paneriano como Proyecto de un beso y Trovador fui, no sé quién soy. Canciones de seducción nocturna de múltiples quiebros y recovecos, que tuvieron como culmen El circo con un sangrante crescendo libérrimo más cercano al noise rock, gracias a la buena química que desprenden Damián Fernández a la batería y Antonio Acién a la guitarra y voz.

A lo largo del concierto, fueron apareciendo otros poetas del lado salvaje como Javier Corcobado, con la canción Entre dos rieles con un principio jazzy, que animaba al baile del público o la reinterpretación en forma de torbellino de sentimientos del Tengo miedo de los maestros Solano y León.

La noche se iba acabando – horarios y leyes nocturnas no impuestas por artistas mandaban – pero el grupo tuvo tiempo de un bis donde adelantaron una canción de su futuro Volumen 2 dedicado a poeta, “La rosa de Mallarmé”, donde se atisba la continuidad de este proyecto al que se le esperará como agua de mayo, con hambre y corazón deseoso.

Tercer Aniversario

Fotografía: Sala Velvet Club

Y tras la intensidad, llegó el esparcimiento festivo de la mano de los dj’s We are not Dj’s dejando constancia de su buen hacer pinchado música festiva para este aniversario que, haciendo cómputo general del partido, ha sido más que celebrado y disfrutado, confirmando que Velvet tiene terciopelo por muchos años más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *