«Gypsy», la nueva serie de la directora de «50 sombras de Grey «

Hace unos días que terminé de ver la serie Gypsy y me pregunto todo el rato ¿por qué? Por qué pudiendo haber sido algo maravilloso solo ha hecho que recuerde que una serie puede repetirse cuando te sienta mal, como los pepinillos. Me esperaba mucho de Naomi Watts, y no sé en qué momento del camino los guionistas empezaron a jugarse a las cartas la trama de la serie que protagoniza esta actriz, quien quizás acabe mal parada tras este producto.

 

 

» Bisexualidad, infidelidad, celos, deseo y pérdida del control son algunos de los ingredientes de Gypsy «

 

 

Me ha recordado mucho a otras series que en mi vida me han lanzado muchas preguntas, pero ninguna respuesta.  Una serie que parece ir de una mujer hastiada de su vida, de cuyo pasado se habla mucho pero que se esclarece poco, y cuyo marido se muestra como alguien que está en la parra constantemente.

 

 

 

 

Diez episodios que al terminar hacían que me dijera “un poco más, que aquí se cuece algo que merece la pena, seguro”. Pero como en la vida, aquello que merecía la pena estaba sucediendo. Ahora bien, es verdad que no es lo mejor que se puede ver ahora mismo en la parrilla de Netflix, pero las historias de los personajes llevan a intersecciones, provocando reflexiones que me han impresionado. Está claro que los guionistas no son todo lo bueno que podrían ser a la hora de estructurar la trama principal y las diferentes subtramas pero oye, no lo hacen del todo mal a la hora de escribir los diálogos. Por ello no ha sido enteramente una pérdida de tiempo.

 

 

Gypsy

 

 

En ella se da valor a lo abstracto y a los miedos que el ser humano lleva en su viaje. Aparece una nítida oscuridad, que a veces atraviesa la pantalla y que perturba a través de la escalofriante mirada de Naomi Watts, cuya actuación se enrarece porque lo requiere su personaje. Así la vemos en la pequeña pantalla interpretando a una terapeuta más perdida que sus clientes, a los cuales necesita para dar sentido a todo y de los que se alimenta emocionalmente. Necesitando el dolor y abatimiento que las heridas de estos supuran.

 

 

«Deja de pensar en aquello que cualquier otra persona quiera para ti, porque con el tiempo se irán todos a la mierda, y lo único que podrás conservar será la tranquilidad de no haberte mentido a ti misma» (Gypsy)

 

 

La intriga, el misterio y la necesidad de saber engancha y por eso he visto los 10 capítulos en 3 días, porque se adentra en lo prohibido, en aquello que pasa porque una terapeuta neoyorquina cruza la línea emocional entre su vida y la de sus pacientes. Y no obviemos como en Naomi Watts se acentúa un erotismo brutal cuando se quita la máscara de las apariencias, para dejarse ver como es, como una hiena emocional que utiliza su ficticia seguridad para encontrar la carroña que necesita. Bisexualidad, infidelidad, celos, deseos y pérdida del control son algunos de los ingredientes de Gypsy.

Y es que está claro que no a todos nos hace feliz la vida idílica que nos vendieron y que no todos son capaces de determinar su vida bajo las etiquetas que los demás consideran oportunas y por eso quizás, el personaje de Jean es una valiente ¿por qué? Porque Gypsy es un viaje de autodescubrimiento por hacer lo que nadie debería hacer, pero al fin y al cabo es un método para conseguir lo que la mayoría desea; dejar de estar perdido.

 

 

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