Malacara: «No nos podemos abandonar a los voceros del apocalipsis»

Malacara es el Alter ego de Lucas, un comunicador que ha calado en las redes sociales a través de un humor muy característico. Si no lo conocías, ¿a qué esperas?

 

¿Quién está detrás de Malacara?

¡HOLA! Me llamo Lucas, tengo 28 años, no tengo hijos y no fumo porros. A parte de eso, en fin, soy una persona bastante estándar, como todos: con sus miedos, con sus metas (cada día más difusas), con sus traumitas y con sus taras de serie. Nada que no se vea en cualquier Mercadona. Al final, todo el mundo decepciona un poco cuando lo conoces. Quizás, al contrario de la gente que menos esperas y que vive en pisos humildes y se levanta muy temprano, con esa te sueles llevar más sorpresas. Por eso no me creo la titulitis de cargos en inglés.

 

Malacara

 

Tu humor es como agua de mayo en estos días, ¿lo viste necesario en un principio?

Me alegra que haya gente que tenga esa opinión sobre la página, sinceramente. En cuanto si lo veo necesario, en realidad creo que es necesario siempre, aunque ahora puede que en mayor medida, ya que es cuando no nos podemos abandonar a los voceros del apocalipsis. El humor es una herramienta fundamental para relativizar los problemas: ¿Los hay? Sí ¿Saldremos? También ¿ El mal rato lo pasamos? Sí ¿Hay que quitarle hierro? También.

 

He podido leer que has nacido en Cádiz, pero has vivido mucho tiempo en Sevilla. ¿Con qué te identificas más dentro de esa mezcla?

Nací en el hospital Puerto Real que se estrenaba en aquella fecha por circunstancias familiares y de la vida. Gran parte de mi familia es de Cádiz y de provincia. Más allá de eso, he vivido toda mi vida en Sevilla y casi todos mis círculos se encuentran aquí. Es decir, me identifico con Sevilla, pero también con la mezcla de las cosas que he ido viviendo y que han terminado por conformar mi personalidad, a la que cada vez veo más ecléctica, por otro lado.

 

 

 

 

Tú mismo has definido que lo que haces es creatividad, ¿dónde encuentras la inspiración?

Digamos, la creatividad no nace de la nada, de un pozo infinito lleno de ideas y al que solo algunos tienen acceso, sino, creo yo, de los imputs que todos tenemos: nuestros padres y hermanos, nuestros profesores, las películas que vimos de pequeños, las series que vemos y los libros que leemos, y también nuestra formación. Al final, la parte creativa es muy pequeña y todo es transformar y juntar y pegar y fusionar cosas que tenemos en nuestra cabeza, que alguien ha puesto ahí. Hay poco de inventiva, creo, al menos en esto, y bastante de saber juntar.

 

Tu humor ayuda a miles en las redes sociales a llevar con un poco más de paciencia estos días, ¿qué utilizas tú?

Como te decía, me pone muy muy contento conocer que hay gente que disfruta con el material que propongo, que participa, que se motiva y a la que en una pequeñísima medida ayudo a que todo esto no sea tan duro. Eso sí, debo decir que igual la palabra ayudar me viene demasiado grande, quizás mejor dejársela a los que de verdad se juegan el tipo en estas circunstancias. Preferiría en este sentido la palabra acompañar, creo que hace más justicia a lo que yo trato de hacer. Cada uno aporta su granito de arena. Unos cuidan a nuestros mayores en la UCI y yo, que no he tenido unos beneficios de tres mil millones de euros en 2019, pues trato de hacer que la gente lo pase bien. Si los tuviera donaría mascarillas, claro.

Malagara

Muchas de tus publicaciones tienen como base la escena política, ¿te has encontrado con algún protagonista de tus memes? ¿Hay alguien que eches de menos, con el que te divertías bastante, y ya no está en la primera línea?

Bueno, es evidente que me estás preguntando por el señor Juan Ignacio Zoido y mi respuesta es que sí, que lo echo de menos, que espero que no esté muy enfadado conmigo, y que de vez en cuando seguiré poniéndole en alguna situación comprometida en algún restorán. Y también me he cruzado con alguno, pero naturalmente no saben quién soy. Soy el menor de sus problemas, sobre todo si son malvados, que los hay, y muchos.

 

¿Para ti donde están los límites del humor? ¿Hay algo destacable con lo que no te meterías?

He cambiado de opinión respecto a esto unas veinte veces. Si bien es verdad que el humor no debería tener límites, también es verdad que hay que usarlo con responsabilidad, sobre todo cuando no estás entre cuatro amigos. Hay muchos temas de los que me curo en salud no caricaturizar, no voy a decir exactamente qué temas no toco, ni qué personajes prefiero no sacar demasiado. El que lo siga puede verlo. Es evidente.

Lo que está claro es que no voy a contribuir al odio o a la intolerancia, por ejemplo. Me encontraréis siempre en el otro equipo.

En definitiva, lo que hay que tener es un poco de sentido común.

 

 

¿Piensas que los memes son armas políticas?

Los memes, como cualquier otro formato humorístico, tiene un cierto potencial, pero es también bastante presuntuoso el llamarlo arma, porque en ese caso yo estaría confesando que tengo algún tipo de fábrica de armas y no me gustan las fábricas de armas. Por eso los memes sí que pueden tener un poder ciertamente disruptivo pero no más del que puede tener cualquier otro formato humorístico o no humorístico, como el cine, la lectura o la música. Es decir, hay que ser un poco humildes. Los memes son un vehículo para la trasmisión de ideas, y en ese sentido estoy contento porque puedo transmitir un poco las mías, a veces de manera más explícita y a veces un poco más camufladas.

 

 

Malacara

 

Has llegado a muchos hogares y personajes bastante conocidos saben de ti. De todos los que te siguen, ¿quién te ha ilusionado más?

Me hizo mucha ilusión cuando Miguel Maldonado y Facu Díaz se pusieron mi camiseta de Xabale no pegarse. Camisetas, me refiero, por supuesto, porque gastan diferente talla. Por ahí las tengo apuntadas.

 

Esta faceta tuya, según tus palabras, es un hobby, ¿le dedicas mucho tiempo al día?

Era y sigue siendo un hobby, así que le dedico poco tiempo, de verdad, puedo decirlo; menos del que la gente puede pensar. Tengo la suerte de haber consolidado un par o tres de formatos y no me cuesta mucho hacerlos, es decir, “confeccionarlos”, llevarlos a la realidad. Lo importante, como siempre, es la idea. También es verdad que a veces estando con amigos me tengo que retirar un par de minutos porque se me ha ocurrido algo y tengo que anotarlo o escribirlo. Más allá de caer habitualmente en esa excentricidad le dedico lo justo.

 

¿Cómo te ha ayudado lo que has estudiado a formarte en lo que haces? ¿Qué perspectiva te ha dado?

Pues lo voy a confesar: me ha ayudado en un 100%. En un momento en que la formación está francamente denostada y el discurso de que “la experiencia es lo que vale, la formación son títulos que no valen para nada” creo que debo romper una lanza a favor de la educación, y de la educación pública. Haber aprendido sobre guion y creatividad, por un lado, y marketing digital, por ejemplo por el otro, o comunicación política, aunque sean cosas tremendamente dispares, son cosas que se pueden fusionar, y de las que se puede sacar un punto de vista diferente. En ese sentido va un poco a colación de lo que decía antes: todo influye, todo se mezcla. Desde pequeño he sido bastante curioso y quizás esa capacidad sí sea innata. El resto, es todo aprendizaje, observación, formación, ensayo y error. Con esto y con el resto de las cosas de la vida. Así lo creo.

 

Malacara

 

¿Qué no echas de menos estos días de confinamiento y qué sí?

Pues mira, lo que más echo de menos es coger mi bicicleta y recorrerme la calle Luis Montoto hasta la calle Águilas y pasar por debajo de la pancarta blanca de CAPIROTES que hay en la Puerta Carmona, bajo la cual, seguramente, a estas alturas de primavera algún buen amigo estaría ya esperándome con una cervecita del Bar la Jara. Para mí esa pancarta es como una especie de línea de meta, de que hemos llegado otro año vivos a la primavera. No me importa sonar un poco como el Antonio Burgos en este sentido, pero no me avergüenzo ni de mi sevillanía ni de que me guste tomar algo con amigos en el centro y tocar las palmas, aun estando prohibido el cante.

 

En Málaga hay un evento anual muy famoso, se llama Canela Party. Es un festival de música cuya premisa principal es que todo el mundo debe asistir disfrazado. Este año, con motivo del confinamiento, han hecho un concurso para disfrazarnos desde casa y un xabal se ha disfrazado de uno de tus memes, ¿Qué te parece llegar a esos niveles de conexión con la gente?

Pues fantástico. Mu bonito. Tiene buen gusto. Hay otro que se disfrazó de Ron Wisli to morao en carnaval. El nota es de Valladolid. Es fantástico. Son cosas que me ocurrirán solo una vez en la vida. Estoy muy agradecido por la acogida.

 

¿Qué opinas de otras cuentas que no fomentan el humor blanco, que machacan entre meme y meme a las feministas o a diferentes grupos políticos?

Que cada palo aguante su vela. En este sentido no tengo nada que decirles ni a ellos ni a la gente que los sigue. Cada uno se retrata como quiere.

 

Malacara

 

 

¿Has tenido problemas con el plagio? ¿Qué opinas de cuentas como Cabronazi?

Estoy un poco cansado porque ganan dinero (bastante) a costa de la gente que se lo curra y aunque les pidas que no lo hagan, les da igual. Te lo roban, si tienen el día te mencionan y si no ni siquiera eso. Otros directamente te eliminan a sabiendas la autoría. Hay mucho listo, pero sin duda al final solo queda que el público sea inteligente y que siga también a los verdaderos creadores de contenido, no a estos escaparates que se lucran a nuestra costa. No se puede hacer nada, es una batalla perdida. Instagram, Facebook, etc. son las más interesadas en generar más y más tráfico, así que favorecen a estas cuentas en detrimento de las originales. Las verifican y son prácticamente intocables, mientras el resto somos muy muy vulnerables. Cada vez me da un poco más lo mismo, de verdad.

 

Por último, ¿qué aconsejas para pasar lo que queda de cuarentena TRANQUILITO Y SIN PELEARSE?

Pues para el confinamiento recomiendo dos series: The Wire y Romanzo Criminale; una miniserie: Il Capo dei Capi; y dos películas: Annie Hall y La vida es bella, esta última para recordar que, incluso en los peores momentos, hay que sacar hueco para el humor. ¡Ah! y no hacer caso del coaching, ni del mentoring ni de esas mierdas de perfilar tu liderazgo ni nada de eso, por favor.

 

En fin, muchas gracias y espero que esto os sea lo más liviano posible. Os quiero amigos!!

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