Cuarentena en soledad

Una de las cuestiones sobre la que más se está reflexionando durante este estado de alarma es sobre la soledad, tanto impuesta como escogida. Una soledad que se había convertido en un privilegio cuando era elegida, porque antes no había tiempo para ella. Ahora, impuesta, se nos atraganta. Con ella se nos abre la caja de las entrañas y todo sale, como si de una neblina negruzca se tratara. Y en todo este jaleo está la figura de la mujer y su relación con ella, mal vista por el patriarcado: ¿Dónde vas sola? ¿Qué hace una mujer tan guapa como tú sola por la calle? ¿Sola a tu edad? Si no tienes hijos te vas a quedar seca y sola, etc…

Hoy hablamos con una mujer que está pasando está cuarentena a solas y en soledad. Ella es Yendéh, quien vive en soledad este espacio de tiempo que ha pasado de ser la extrañeza a la norma y quien nos va a hablar sobre la soledad y sobre cómo la siente.

 

 

Yendéh en soledad

Ella es Yendéh con sus sus gatos, su única compañía durante esta cuarentena.

 

 

¿Por qué estás viviendo en soledad este confinamiento?

Por un lado, porque vivo sola y mis circunstancias vitales ahora mismo se basan bastante en experiencias de soledad. Por otro, lo imprevisible de todo el contexto no ha hecho posible pensar en opciones para gestionar colectivamente este confinamiento, y cuenta el hecho de que muchas amigas y familiares se han confinado con sus parejas.

Al final el imperativo romántico y normativo de la pareja vence frente a otro tipo de composiciones sociales y de vínculos. Es un poco triste, pero es así.

 

 

¿Hiciste algo para evitar pasarlo en soledad? ¿Te gusta?

A mí me gusta estar sola, sí, pero no desde hace demasiado, ya que es un proceso de aprendizaje en el que me encuentro inmersa, politizándolo y buscándolo. Sabía que se venían tiempos difíciles en los que estar sin compañía se puede hacer duro, pero no hubo nada que estuviera en mi mano para no estar sola. Es más, a veces pienso (cuando me da la venate esotérica) que tenía que ser así, que fue lo mejor que podía pasar (otras veces me cago en mis muelto). Igualmente, soy bastante independiente y autónoma, no quería irme de mi casa, y además, como buena bruja y mujer sola, rara y uraña vivo con dos gatos y no les dejaría NEVER porque son mis bebés.

 

 

 

 

¿Cómo viviste los primeros días?

Reconozco que la primera semana estuve animada. Tenía hasta casi adrenalina rara y un pellizco en la tripa por la situación tan extraña, tan distópica. Apenas veo las noticias más de lo necesario, porque viviendo en soledad y sin poderte compartir, es difícil enfrentar según qué informaciones y según qué pensamientos.

En una circunstancia tan confusa y dura se hace necesario cuidarse y priorizarse para sostenerse, sin apartarse de lo que sucede a tu alrededor, claro está, pero evitando ese enganche a redes y a medios de comunicación, ya que es en donde, al final, te sobreexpones a interacciones que ni siquiera entiendes bien y que te pueden hacer mal. De modo que pensé, “bueno, 15 DÍAS, 20 días…, ya está… poco a poco” ¡Pos no, mostra! Cuando me di cuenta de que esto empezaba a endurecerse, cuando comunicaron que se prorrogaba una y otra vez el confinamiento, se me empezó a hacer duro.

 

 

¿Cómo son tus días? ¿y tus noches?

Mis días comienzan a ser demasiado similares, me siento en el día de la marmota, es un poco desesperante a veces. Los días los divido en teletrabajar, dedicarme a redes/comunicación de los colectivos y grupos en los que participo, y a cocinarme algo riquísimo. Juego a Los Sims (que es lo que estuve haciendo toda la semana de vacaciones; viviendo mi vida a través de muñecos 4D xD)El resto de días procuro moverme (tengo clases de danza y movimiento con amigas y compañeras de proyectos muy potentes, y a las que me apetece apoyar en estos momentos. Además, están haciendo un trabajo brutal de forma online) y quedo con amigas para vernos y contarnos, también para hacer deporte y paso tiempo en redes personales. Ese es el resumen de mi día, junto con limpiar compulsivamente (no es que sea raro en mí). También cambio las sábanas de forma casi obsesiva.

Mis noches son insomnes, hiperactivas, a veces tristes y otras solitarias. Intento no hundirme en las farragosas aguas de Youtube y dejarme llevar por el algoritmo demoníaco, con el que empiezas a ver cómo hacer un bizcocho sin harina y acabas viendo operaciones estéticas que salieron mal o ASMR de mujeres coreanas que conviven con gatos sin pelo, pero no siempre lo consigo.

Yo que no he sido gran consumidora de series, más que alguna de vez en cuando, me he hecho seriemaníaca. Veo muchas, todas con cierta lectura feminista (o mucha) y a ser posible dirigidas y/o protagonizadas por mujeres. También me emborracho bastante a menudo, por no perder la costumbre y por desconectar un poco de la realidad. Supongo que soy alcohólica asocial.

 

 

Si hubieras podido escoger, ¿con quién hubieras vivido este confinamiento?

Tal y como pintaba, podría haberla pasado con mi señoro, pero no pudo ser (cries in andalú). Mi persona favorita del mundo es mi hermana Anouk, pasaría con ella días encerrada en una habitación si hiciese falta. Pero no, está aislada en Montevideo, que es también mi sitio favorito del mundo ahora mismo.

Si pudiera elegir, de verdad, alguna opción que en algún momento hubiese estado a mi alcance, habría pasado el confinamiento con mis amigas. Todas ellas, os lo juro, en una casa. Eso habría sido una experiencia, además, revolucionaria.

 

 

Yende cuando no había cuarentena y no estaba en soledad

 

 

¿Qué es lo que más echas de menos de la vida que llevabas?

Salir a la calle, ver a mis amigas y besarlas. DEJAR DE OÍR APLAUSOS TODOS LOS DÍAS, CORNETAS, EL HIMNO DE ESPAÑA, NO PUC MES.

 

¿Tienes una lista de las cosas que vas a hacer cuando todo esto termine? ¿Puedes comentar algunas?

Ir a ver a mis amigas y quererlas a todas

Coger mi bici camino al Palo

Abrazar a mi mamá

Dejar de tener la necesidad de sentirme productiva cada fucking día y apartar la sensación de fracaso cuando no hago lo que se supone que se espera de mi en la cuarentena

Tatuarme la pierna

Juntarme en La Medusa Colectiva

Que me hagan la comida, que me cuiden, que me den un beso, que me toquen la cabecita hasta quedarme dormida

Salir hasta las claras del día

Cantar en la calle

 

 

¿Has aprendido alguna receta nueva en esta cuarentena? ¿Nos podrías pasar la receta?

He aprendido mucho y estoy practicando bastante, no tengo otra cosa que hacer, la verdad. Subo las recetas a mi Instagram pa sentirme influencer o mejor dicho, pa sentirme acompañada <3

 

La receta que os paso es la de … ¡ñoquis!

La aprendí a hacer de mi amiga @patsy_patsy, que me los hizo cuando estuve en su casa Uruguay.

 

Ingredientes:

Patatas, harina (yo usé de espelta integral mezclada con de trigo integral), avíos para salsa de tomate, queso rallado.

Procedimiento:

 

  • Asar en el horno o en el micro, un par de papas, depende de las personas que vayan a comer.
  • Aplastarlas en un bowl, echarle sal, y harina. Después amasar sin romper la masa, con cariño, hasta formar una masa que no se no sea masa como el pan, es más bien una mezcla homogénea. A ojo se va sintiendo si necesita más harina o no. Es importante que esté seca, no húmeda. Alguna gente le echa huevo, yo la siguiente probaré sin nada de líquidos.
  • Se deja reposar un ratito y luego se forma una bola y se divide en varios
  • De esos trozos vamos a sacar como un choricito, es decir, como una salchicha gigante de las que moldeábamos en dependiendo de cómo queramos de gordos los ñoquis, la haremos más fina o más gruesa.
  • Partimos con el cuchillo tamaño ñoqui, y como toque opcional, con un tenedor apoyado en una superficie vamos a hacerle un movimiento como de trampolín apretando con el dedo pulgar, para dejarle al ñoqui la marquita propia de los ñoquis
  • Puedes consumirlos en el momento o congelarlos directamente, después de cocerlos, claro, en agua hirviendo hasta que se comen con la salsa que quieras, a mi me gustan con tomate natural.

 

P.D: Una versión muy rica es el ñoqui de boniato o de calabaza, mismo procedimiento.

 

El cocinar es algo que se ha convertido en mainstream este confinamiento. Para algunas personas tiene la lectura de la previsibilidad y lo gregario del ser humano, yo lo veo como algo más profundo e incluso complejo y de lo que podríamos hablar.

Cuando la vida que conocemos se para, cuando pasamos tiempo en casa, cuando no tenemos otras obligaciones: cocinamos, cocinamos para otres, nos cuidamos, nos detenemos. No solo es hacer bizcochos. No solo es hacer de comer. La comida no es un trabajo mecánico, un entretenimiento es: compartir, crear, es alquimia, es comer, juntarse, nutrirse, es placer, es sostenimiento de la vida, de la cultura de la socialización. Espero que de aquí salga toda la visibilización y la valorización de las reinas de la cocina que tradicional y mayoritariamente son las las mujeres, les guste o no. Gracias desde aquí a todas por compartir y transmitir vuestros saberes <3

 

 

La soledad

Yendé en Montevideo

 

 

¿Has tenido algún tipo de pensamiento recurrente durante esta cuarentena, relacionado con tu vida, la gente que conoces o lo que sea?

Sí, pienso recurrentemente en cambiarlo todo, en darle un vuelco a todo. En abandonar proyectos, en dejar apersonas, apartarme de lugares que no me hacen bien, irme de donde duele. No sé hasta qué punto tiene que ver con el estado mental, emocional en el que me veo inmersa y si lo estoy magnificando todo como en un gran hermano en el que en realidad solo estoy yo o si de verdad es un deseo que no deja de palpitar y al que hay que escuchar. Creo que las dos cosas.

P.D. También he pensado mucho en que yo estoy sola y todas mis amigas están con novios o con gente, y eso me ha hecho sentir desgraciada muchas, muchísimas veces, pero sé que no hablo yo, habla el patriarcado que llevo en las carnes, y entonces me como algo que me guste y se me pasa.

 

 

Para mucha gente este tiempo en casa está siendo un alivio por muchos motivos, como para recordar cosas que querían hacer pero que por falta de tiempo no han hecho o para pensar en los familiares que hace tiempo que no ven, ¿te ha pasado a ti?

La verdad sí que tengo contacto diario con amigas a las que quiero mucho y con las que no siempre tengo una comunicación tan fluida. Sí que me he sentido aliviada en algunos momentos, no es ahora uno de ellos. Que nos alivie a algunes, las privilegiadas, claro, una situación tan límite nos debería hacer pensar muchísimo sobre qué clase de vida estamos viviendo, si es vivible, en qué términos estamos organizándonos, para qué y por qué.

 

 

¿Qué comercios locales estás apoyando o apoyarás a raíz de esta crisis?

Sobretodo las tiendas de comestibles y fruterías de mi barrio, a las artistas autónomas y precarias y a algún proyecto socio/cultural amigui y cooperativo.

 

¿Qué películas o series te han ayudado durante esta cuarentena?

Estoy flipando con Anne with an E, basada en un libro de la escritora canadiense de principios del siglo XX, Lucy Maud Montgomery. Me parece feminista, radical, tierna, inteligente, bella, necesaria y rompedora por muchas cosas. Muchísimas.

La protagonista es una niña, la historia de amor central no es una historia de amor romántico, hetero y monógamo, los co-protagonistas son dos adultos mayores, se pone en el centro todo el tiempo la amistad. La productora y creadora es una mujer y la mayoría de los capítulos están dirigidos por mujeres. Pasa el test de Bechdel al completo, TÍAS, VEDLA.

 

 

¿Qué sacas en positivo de la situación que personalmente estás viviendo? Es decir, ¿te ha servido para ser más organizada, ser más consciente de lo que haces en las horas del día, etc…?

Esta soledad me está sirviendo para saber que me basto, que me sostengo, que soy capaz de hacerme cargo de mí. Que si bien soy interdependiente, soy autónoma. Me está sirviendo para escucharme mis ruidos con paciencia y con ternura. Para no exigirme y ser amable conmigo misma porque son momentos raros para todes y lo estoy haciendo lo mejor que puedo.

Me está sirviendo para darme cuenta de lo valioso que es hacerse cargo de una misma, de cuán valiosa soy yo y mi tranquilidad, de que para las mujeres [en soledad] es especialmente un reto, es un logro y es mucho. Creo que para muchas feministas activas en la militancia política, y para aquellas que, además, participamos en la gestión colectiva de espacios, el autocuidado no nos cabe, no nos da la vida, sencillamente.

La militancia y el poner en el centro las prácticas colectivas son una forma de volcar muchísimas cuestiones que no vienen al caso, pero que en la mayoría de ocasiones nos impiden pararnos y mirarnos a nosotres. El confinamiento, más si es en soledad, si eres una mujer sin responsabilidades familiares y/o de cuidado como yo, te enfrenta contra el espejo, te cuidas o te cuidas, hermana. Si, además, eres militante como yo, pues prima, la militancia puede continuar y lo hace, pero tiene unos límites muy claros e insalvables, que son las restricciones legales derivadas del estado de alarma: no hay juntaera, no hay enreo, no hay cuerpos componiéndose con otros cuerpos, no hay contagio (sorry por la expresión) y eso es una barrera fundamental.

Aquí te encuentras, obligada (o no) a revertir los cuidados hacia ti, a meterte paentro como un calcetín, a hacerte bolita, a mirarte y a hacerle caso de una vez a Audre Lorde que se le cansa la boquita de decirnos que CUIDARSE ES AUTOPRESERVACIÓN, Y ES UN ACTO EXTREMADAMENTE REVOLUCIONARIO.

 

 

¿Que es lo peor y lo mejor de la soledad?

Lo peor de la soledad es la construcción social y cultural o psicoemocional de la soledad en sí; es la sensación de soledad en la que estamos socializadas las mujeres. Repetirse con pena de una misma mantras patriarcales y dañinos como “ESTOY SOLA, ESTOY SOLA, ESTOY SOLA, QUÉ SOLA ESTOY, NO COMO YO, QUE ESTOY SOLA”. Con esta ética misógina de la eterna minoría de edad, física, mental y emocional a la que históricamente hemos sido abocadas las mujeres, nos han obligado a que la soledad nos duela, sea negativa, deba ser paliada (por otros), e incluso sea no solo nuestra pena, sino nuestra responsabilidad; se nos hace creer que de verdad necesitar compañía es normal, sobretodo si es de un hombre.

Ese dolor que es histórico, es creado nos hace sentir carencia, y en realidad es desapego, es no saber estar con una, porque las mujeres no estamos hechas para nosotras mismas, somos seres para les otres, y construidas en base a la otredad. Ese dolor no es nuestro, si no te das cuenta te puede destrozar, sobretodo cuando se mezcla con el abandono (lo hay, los tíos cishet son especialistas en abandonarlo todo). Es decir, cuando la sensación de abandono nos atraviesa fuerte porque nos han dejado, porque nos han fallado, porque se han ido sin aviso, sin consenso o sin cuidado. Deconstruir eso y trabajarlo requiere concentración, lectura, amigas y a veces terapia.

Marcela Lagarde, que está poblando muchas de mis lecturas pamipamicoño en estos días dice que “La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía”. Esa es la parte buena. La soledad para las mujeres es todo un proceso interesantínsimo; transitémoslo, compañeras. En buscar la experiencia de la soledad, habitarla, reconocerla, valorarla y gozarla, en ese momento estoy y creo que para mí está siendo clave.

Lo retiro todo, en verdad lo mejor de la soledad es estirarme pedos mientras como.

 

 

Si te gusta la música, ¿qué músicos han sido indispensables para ti?

No estoy escuchando demasiada música porque me da congoja, pena, me trae recuerdos, no quiero entra ahí. Puedo enumerarte algunas artistas que estoy escuchando para desgañitarme mientras canto llorando como un perrito chico bajo la lluvia. Son: Mon Laferte, Sade y Mercedes Sosa. También escucho versiones de canciones actuales o casi actuales como si estuvieran grabadas en los años 80. ES UNA FANTASÍA.

 

 

¿Cómo te has sentido anímicamente?

Qué pregunta más corta y más compleja. Tobogán emocional, pero diría que estoy bastante tranquila en términos generales y me permito volverme loca y caer en la mierda cada tanto.

 

 

¿Podrías recomendar 3 libros, 3 series o/y películas y 3 comidas de tu cuarentena?

3 libros: Passing Strange , Hamor 1 y Foucault para encapuchadas.

3 series: Anne With an E; Madame C J. Walker, la historia de la primera mujer afro en comercializar productos para el cabello para mujeres negras y Top of the lake, que me la recomendó un amiga feminista y estoy ON FIRE.

3 comidas: Porridge (básicamente aúna en un solo bowl avena hervida con cosas riquis con belleza realfooder, Pan (gracias, virgensita porque tengo tiempo para hacerlo de nuevo) y todo lo que sean bolitas: albóndigas veganas, arancini, falatel, buñuelos de verdura, galletas… todo lo que se base en moldear bolitas y usar el horno me parece una completa diversión.

 

¡Gracias por la entrevista! 🙂

 

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