Creadoras confinadas en Barcelona nos hablan de sus proyectos

Hace dos días mi compañera de piso cambió por segunda vez el filtro de la jarra del agua (lo solemos cambiar a finales de cada mes). De repente, habían pasado casi dos meses en casa y han pasado muchas cosas en este tiempo. Este será un tiempo que recordaremos a lo largo de nuestras vidas. Todos recordarán lo que hicieron durante este tiempo y con quién lo pasaron. Nosotros, por suerte, vivimos en un piso muy agradable en Gracia, Barcelona. Normalmente, somos cinco en el piso, pero hemos acabado siendo tres en casa; Eli, Marki y yo. Enseguida se sumó Coco, un amigo que se dedica a la música y no podía regresar a Italia. Nos tomamos las medidas muy en serio: limpiamos la casa a fondo (pomos e interruptores también) y en la entrada de casa pusimos un dispensador de alcohol. Acordamos salir lo menos posible y ayudar a los vecinos en lo que pudiéramos. Y lo más importante, si estamos de mala hostia ese día tratamos de no salir de nuestras habitaciones, ya sabéis, por el bien común.

 

Produzco luego existo, diría Descartes

en este neoliberalismo posmoderno

 

Han pasado dos meses y lo que empezó siendo un mero confinamiento pronto se convirtió en la oportunidad de nuestras vidas para hacer de todo: los músicos a escribir nuevas canciones, los artistas a interpretar lo que estaba ocurriendo, los arquitectos a pensar en ciudades mucho más ecológicas, los filósofos y sociólogos a estudiarnos como si fuéramos un enorme “Gran Hermano”. Mientras, los hospitales se colapsaban, nos llegaban noticias de la disminución del CO2 en nuestras ciudades, las incursiones de algunos animales en los espacios por los que antes circulábamos: todos parecían estar empeñados en romantizar el confinamiento. Pero son los primeros días de la “nueva normalidad” y me recuerdan mucho a los de la antigua. Ya no escucho el silencio desde mi ventana y siento que este tiempo se esfuma. El sentimiento de culpa por no haber producido nada me agobia. Parece que si no produces no estás vivo. Produzco luego existo, diría Descartes en este neoliberalismo posmoderno. Como último intento, quizás he querido aprovechar antes de que se nos quite el totalmente el confinamiento de encima para preguntar a unas artistas que conozco cómo lo han llevado en su caso:

 

Para poner al quien nos lee en contexto, ¿cómo definirías a lo que te dedicas?

Gal·la Peire Camps (29 años). Soy creadora y productora de artes escénicas. En mi Trabajo tengo la responsabilidad de la producción de mi compañía y también participo de la creación colectiva que llevamos a cabo con Lluki y Diego, mis compañeras, de los distintos espectáculos y proyectos que hacemos en Hermanas PicoHueso

Aída Giménez García (26 años). Soy compositora y cantante, hago canciones transformando pensamientos y sentimientos abstractos en algo que casi se puede tocar, la música. Mi proyecto actual tiene un año de vida y se llama Guineu , en breve sacaremos nuestro primer LP, que será diferente a lo que os hemos enseñado hasta ahora. Nos acercamos más a estilos como el shoegaze, el dreammy, el synthpop y el típico indie pop español, pero cantado en catalán.

Carla Pérez Vas (24 años).  Me considero una artista multidisciplinar. Toco la guitarra y canto en el grupo Catalán MOURN , desde hace seis años me dedico a ello y podría decir que es mi profesión. Amo tomar fotografías y, aunque muchas veces me ha apetecido trabajar en proyectos involucrando la fotografía, creo que es más mi pasión que mi trabajo. Desde pequeña me encanta bailar y aunque ya no lo hago en una escuela de danza, es algo que no dejo de hacer porque me relaja muchísimo.

 

 

Gal·la Peire Camps

 

 

Sobretodo, ¿cómo te encuentras? ¿Llevas la cuenta de los días que llevas confinada?

Gal·la. Me encuentro bastante bien, aunque también cansada de la situación. Creo que hay algo muy agotador el intentar saber todo el rato qué va a pasar en las próximas semanas, en intentar pensar cómo saldremos de esta, etc. Es todo muy incierto y la incertidumbre cansa mucho. No llevo la cuenta de los días que llevo encerrada porque creo que sería peor.

 

Aída. Estoy bien, un poco montaña rusa la verdad, echo de menos muchas cosas (a ti por ejemplo), pero a la vez estoy bastante tranquila y siento que estoy sacando provecho de esta situación.

 

Carla. Mi estado de ánimo cambia durante el día. Estos días (no los cuento porqué me vengo un poco abajo) me he levantado con ganas de hacer cosas y de salir de la cama. A medida que van pasando las horas me voy desesperando un poco más, la verdad. No estoy durmiendo muy bien, que digamos. Y eso afecta a mi bienestar, fijo.

 

 

Artista confinada en barcelona

Aída Giménez García

 

 

¿Dónde has estado pasando el confinamiento? ¿Dónde te hubiese gustado estar confinada?

Gal·la. El confinamiento lo estoy pasando en Barcelona, en el barrio de Gràcia, en un piso que tiene un balcón muy estrecho y no es muy amplio. Comparto el confinamiento con tres persones y un perro. Si hubiera podido elegir me habría encantado estar confinada en el campo o en la montaña, lejos de la ciudad, en una casa más o menos grande y con mis amigos. Pero no me puedo quejar, mi piso es muy agradable, tengo sol directo unas cuantas horas al día y no tengo más problemas que este.

 

Aída. Lo estoy pasando en mi piso de Gràcia, con mi pareja. Me hubiese encantado pasarlo en un entorno más rural, en casa de mi familia de l’Empordà por ejemplo, o de la familia de mi novio (Galicia) con jardines, olor a caca de vaca (que me encanta) y el mar del fondo. Pero bueno, que tenemos balconcito y amo mi barrio, así que menos da una piedra, ¿no?

 

Carla. Estoy pasando el confinamiento en el piso de mi novio, en Barcelona. Él vive junto a tres amigos suyos (uno de ellos se fue el primer día a Sitges con su familia) así que no me he aburrido. Me hubiese gustado estar confinada en una casa a solas con mi novio en la montaña. DEJADME SOÑAR.

 

 

Artista confinada en Barcelona

Carla Pérez Vas

 

 

¿Te has saltado el confinamiento en algún momento?

Gal·la. Hehehe, sí, me lo he saltado un par de veces para ir a ver a un amigo que vive al lado de casa. De puerta a puerta, pero después de tantas semanas, no podíamos más.

 

Aída. No, yo no salí casi ni a comprar, lo único que sí que es cierto y voy a ser sincera, es que un amigo, que hizo su propia marca de cerveza artesana (y vive al final de mi calle), subió a traerme una caja y aunque con distancia entre nosotros, pero estuvimos unos 15 minutos hablando en el mismo piso.

 

Carla. Personalmente no me lo he saltado, pero sí que han venido amigos de mi novio al piso a tomar algo o así, ¿no sé si eso cuenta como saltárselo?

 

 

 

¿Habías trazado un plan maestro para pasar la cuarentena? ¿Lo estás cumpliendo?

Gal·la. Los primeros días sí que me propuse algunas cosas, pero dejé de hacerlo bastante al principio porque me pareció que era mejor escuchar mi ritmo e ir haciendo, para no agobiarme y no tener tanto la sensación del tiempo que va pasando. Así que no, no lo he cumplido, estoy haciendo algunas cosas que hacía tiempo quería hacer, pero no las tenía muy planificadas.

 

Aída. No tracé nada. La “suerte” es que mantengo mi trabajo a distancia, lo que significa hacer más horas de lo que haría en una situación normal, pero compensa no tener que coger metros ni pasarme todo el día fuera de casa sin ver a mis gatitos (trabajo en una agencia de marketing y comunicación) . Luego, lo más interesante es que en febrero empecé un curso organizado por Primavera Sound, Fundación Paideia y la escuela de organización industrial EOI, donde trabajamos el desarrollo profesional de nuestros proyectos musicales de la mano de grandes referentes de la escena actual. A pesar de la situación, seguimos haciendo el curso a través de una aula virtual, así que poco tiempo libre tengo ¡y afortunada me siento!

 

Carla. Las dos primeras semanas intenté hacerme un horario y una rutina, cumplí una semana a raja tabla y ya. Comía mucha fruta, hacía yoga, leía, bebía mucha agua, etc. Poco a poco Carla la pasota salió a la luz.

 

 

 

El confinamiento voluntario para los artirtas ha supuesto, muchas veces, una oportunidad para crear, ¿estás produciendo durante el confinamiento? ¿Has seguido trabajando/teletrabajando o te lo has tomado como un momento en el que no hacer nada? Aburrirse no está mal.

Gal·la. La verdad que esto es muy curioso. Nosotras, cuando trabajamos en creación, siempre lo hacemos en residencias artísticas, y eso supone autoconfinarnos las tres en algún lugar por un período de 10 o 15 días o a veces más. Entonces este confinamiento está siendo muy extraño.  No hemos dejado de crear porque estamos preparando un nuevo espectáculo, así que hemos seguido trabajando mucho a través de videollamadas. Sin duda, es algo completamente distinto, pero no queríamos parar el proceso porque si no cuando llegue la “normalidad” los tiempos de producción se habrán alargado demasiado.

Por la parte de producción, he seguido trabajando desde casa, mucho más de lo normal o esta ha sido mi sensación.

 

 

Confinamiento de artistas en Barcelona

Trabajo de Hermanas PicoHueso

 

 

Aída. Por suerte, estoy bastante inspirada y llevo muchos temas nuevos este confinamiento. Como mi proyecto se encuentra en una etapa muy temprana no se ha visto afectado negativamente porque no había gran cosa programada, incluso podría decir que me ha venido muy bien esta situación para definir la dirección del nuevo disco y empezar a producirlo. Y sobretodo, sin tanto ocio ni comiditas con amigos ni copas ni fiestas, estoy ahorrando un montón. Por fin es el momento perfecto para invertir el máximo en mi música 🙂

 

Carla. Nunca he sido una persona que crea bajo presión, me cuesta muchísimo. Al estar confinada en un espacio que no es el mío, no tengo mis pinturas, mi guitarra, etc., ha hecho que no me ponga a ello, la verdad.

Un día me desperté a las cuatro de la mañana, no podía dormir más. Empecé a pensar una idea en mi cabeza para abrir una marca de cosméticos 100% naturales para la piel y el cabello. Así que desde ese día he estado trabajando en ello, cada día un poco más. Teletrabajar es claramente es una opción para un músico, así que lo máximo de “curro” que he hecho es contestar emails.

 

 

 

¿Has sentido que, de alguna manera, se le ha exigido a los artistas crear y producir durante la cuarentena?

Gal·la. Al principio fue un poco estresante y de hecho tuvimos que parar un momento y pensar el por qué todo el mundo quería colgar los espectáculos en abierto en sus redes o querían que hiciéramos vídeos expresamente para mantener programaciones que nos habían cancelado. Esto nos enfadó un poco al principio porque nadie quería pagar por ese trabajo, así que nos plantamos y exigimos que nos pagaran. Estábamos viendo cómo nuestros ingresos se habían reducido a cero de un día para otro. ¡Los teatros y festivales nos pedían que trabajáramos gratis!

 

Aída. Yo opino que en la mayoría de los casos nos hemos autoexigido a nosotros mismos, básicamente porque quien está viviendo de sus conciertos y le paran en seco su fuente directa de ingresos, ¿cómo va a quedarse en casa viendo como todo se va a la mierda y sin hacer nada? Sin querer, en vez de parar y tomarse un descanso que quizás es lo mejor, dado que la solución a esta situación no está a nuestro alcance. En vez de eso, nos decantamos por exprimirnos al máximo aun que no tengamos ganas. En mi caso, por lo que he contado antes, estoy bastante tranquila y las canciones nacen de manera orgánica.

 

 

Artista residente en Barcelona

Grupo Guineu, del que forma parte Aída.

 

 

Carla. Creo que a las artistas se les ha exigido mucho esta cuarentena. Que hagamos directos tocando nuestra música (cuando claramente, nos hemos quedado sin sueldo al no poder hacer conciertos), que no dejemos las redes sociales abandonadas, ya que es importante mantener la comunicación con la gente que te escucha, etc. Y A TODO ESTO, que seamos creativas y hagamos arte en casa, MIENTRAS pasamos una pandemia global.

 

 

 

La desescalada está aquí, ¿cómo vas a afrontar a la “nueva normalidad”? ¿tienes nuevos proyectos en el horizonte?

Gal·la. De momento estamos intentando confinarnos juntas para seguir trabajando, pero en 3D. Es nuestro trabajo y no podemos hacerlo a distancia. La “nueva normalidad” me da bastante angustia, porque creo que no soy capaz de imaginármela, pero tal vez es mejor no imaginar y que me sorprenda. Tengo algunos proyectos, pero de momento intento no pensar demasiado en qué voy a estar haciendo, porque todo puede cambiar en cualquier momento. Mejor no tener demasiadas expectativas.

 

Aída. Tengo un poco de miedo, ahora que ya he creado mi rutina, volver a empezar va a ser raro y me agobia un poco pensarlo, por lo que creo que no voy a planear nada y voy a dejar que pase y ya. Al final nos adaptamos a todo, lo estamos demostrando, ¿no?.

 

Carla. Cuando salí el primer día a la calle, de 20h a 21h por Montjuïc. Me dio muchísimo agobio, la verdad. La “nueva normalidad” suena a canción de Pereza o así. La verdad es que no lo sé, vivo constantemente pensando en el futuro (sobretodo porque no tengo ni un duro y me preocupa), pero ahora mismo tengo muchas ganas de levantar mi marca HIBERNO , así que me pienso centrar en ello al 100%.

 

 

“Lo que importa es que tomemos consciencia y que nunca perdamos la capacidad de elegir. Que la memoria no olvide.”

 

 

 

¿Cómo crees que afectará esta nueva situación a tu trabajo?

Gal·la. Bueno, en las artes escénicas vamos a tener que ser muy fuertes y muy capaces de ofrecer una alternativa al público que les haga tomar confianza.

La cultura es la que se encarga de descifrar lo que pasa en una sociedad a muchos niveles y acompaña a la realidad. Después de todo esto, o mientras dure, la cultura nos ayudará a entender mejor nuestro entorno y a nosotras mismas, y me parece que esto va a ser muy importante a partir de ahora.

 

Aída. Es un cambio de paradigma tan grande. Sinceramente, espero que encontremos el punto medio entre lo que desde Salud se nos aconseja y lo que nosotros como colectivo necesitamos. Espero que encontremos la fórmula para seguir haciendo conciertos sin que las salas, los festivales, los bookers, las promotoras, los técnicos, los representantes, los artistas y todas las profesiones que hay detrás de un directo salgan perdiendo. Intento no ser negativa pero no tengo ni la menor idea de como conseguiremos salir de esta.

 

Carla. En 2020 no ha quedado nada claro si podremos volver a tocar. Muchos bares/salas van a tener que cerrar, así que cruzo los dedos para que poco a poco podamos volver a tocar en directo. Económicamente ya es difícil ganarse la vida en el ámbito de la cultura, ahora no me quiero imaginar el daño que va a causar toda esta situación.

 

 

Creatividad y producción

Mourn, grupo de Carla

 

 

 

Para formar parte de esa generación de los 90 a los que siempre se les ha dicho que lo han tenido todo fácil, pero hemos conocido ETA, El 11s, La Guerra de Irak, Siria, la nueva ola de lucha feminista, el terrorismo más cerca que nunca, el cambio climático cada vez más presente, una crisis y otra por venir, ¿eres de los que piensan que esta pandemia marcará el principio del cambio? O al contrario, ¿crees que todo seguirá como lo habíamos dejado?

Gal·la. Sí, nuestra generación tampoco lo ha tenido fácil, aunque creo que no somos la que lo ha pasado peor, todas las generaciones tienen lo suyo, supongo. No pienso que esto sea el principio del cambio, creo que ya estábamos en un momento muy convulso en el que las grietas del sistema empezaban a versa cada vez más. Aún así, pienso que no va a ser ningún cambio brusco, en realidad siempre estamos en un cambio lento y constante. De todas formas también creo que esto nos habrá marcado muchísimo, no volverá todo a lo que era antes porque nosotras, todas las personas que hemos pasado por esto juntas, somos distintas, así que, por fuerza, hay cosas que cambiarán.

 

Aída. ¿Sinceramente? Siempre me he rodeado de personas muy comprometidas con el medio ambiente, con la lucha feminista, con las luchas sociales en general, amantes de la cultura y colaborativos con todo aquello que suponga un pasito adelante cómo sociedad sostenible: mi familia, mis amigos y conocidos… todos.

Pero también cuando pongo canales de tv que nunca veo, cuando me pasan vídeos virales o te enteras que unos vecinos han intentado echar a una vecina de su casa porque trabajaba en un supermercado, o que le han pintado el coche a una medico que nos está salvando la vida, o un policía nacional que insulta a una persona Trans y otro que se ha bajado pornografía infantil y podría seguir.

¿Vosotros creéis que los que siempre se han mostrado ajenos a las causas sociales y que jamás se han implicado en ninguna de ellas, ahora, por pasarse 48 días en casa viendo tele5 van a convertirse en personas decentes? Yo no lo creo, de hecho esperad a un mes después del confinamiento y fijaros en los pájaros, que ya no van a escucharse desde nuestras ventanas (como ahora, que es una pasada), cómo de lejos sonaran las campanas de la iglesia de la plaza por el ruido de la gente y cómo de cargado va a estar el ambiente, otra vez.

 

Carla. Está claro que habrá gente que se ponga las pilas y que reflexione un poco sobre la situación (tiempo no le ha faltado). Tenemos metida en la cabeza la idea de que nuestro cambio personal no hará que cambie nada, así que no sé. Obviamente que no creo en la humanidad a estas alturas ya, pero de verdad espero que a partir de ahora se produzcan cambios, ni que sean pequeños, en la manera que tenemos de vivir, pensando un poco más en la importancia de la vida (no sólo la de las personas).

 

-Fin de la entrevista-

 

Ayer acabamos de ver Westworld, ha sido la serie de la cuarentena en el piso; 8 capítulos, uno cada semana. Al igual que con la serie formulábamos teorías con respecto a la pandemia. Fue divertido, pero con el final de la temporada vi el paralelismo claro. Si hay o no teorías conspiratorias, si este virus va a ser la excusa perfecta para tenernos a todos más controlados, etc., esto da un poco igual, lo que importa es que tomemos consciencia y que nunca perdamos la capacidad de elegir. Que la memoria no olvide.

Claro que es difícil conociendo nuestro historial olvidadizo, pero este virus ha dejado a la luz todo aquello que no funciona: una sanidad y ciencia sin recursos y contratos basura, una economía que depende del turismo, un país que depende de otros para abastecerse de bienes y productos de primera necesidad, unas ciudades diseñadas para  el consumo, una derecha sin discurso sólido ni escrúpulos dispuesta a ganar unos cuantos votos a costa de más vidas, el producir por producir,  el hacer por hacer.

La cultura, como siempre, va ha jugar un papel muy importante para hacer que no se olviden. Quizás hayan nacido proyectos geniales en estos dos meses, proyectos que se queden a medias que ya algún día se recuperarán, proyectos que no tendrán sentido cuando lo veamos con los ojos de siempre, otros que se olvidarán rápidamente, pero está claro que se han planteado muchas preguntas y encontrar las respuestas es siempre divertido.

 

Guineu, grupo de Aida

 

MOURN, grupo de Carla

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