Aintzane Cruceta ilustrará la obra de Gustavo Adolfo Bécquer

Aintzane Cruceta, la ilustradora malagueña conocida por el surrealismo pop que destila su obra, ilustrará una de las obras más populares de Gustavo Adolfo Bécquer, El Monte de las Ánimas. La editorial Maldragón ha sido la encargada de este proyecto, con el que podremos disfrutar de la obra de uno de los escritores más universales de la literatura española. Para saber mucho más de este proyecto entrevistamos a Aintzane Cruceta, con quien siempre es un placer hablar.

 

Ahora mismo, entre tus proyectos se encuentra ilustrar El Monte de las Ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Para su financiación se ha desarrollado un crowdfunding a través de la plataforma Verkami. ¿Cómo surgió este proyecto con Maldragón Editorial? ¿Cómo contactaron contigo? ¿Tenéis más proyectos en mente?

Pues creo que fue en pleno confinamiento cuando Raúl Cordero se puso en contacto conmigo para decirme que tenía un proyecto para mí. Me dejó con la intriga hasta septiembre. Ahí me dijo que ya era hora de que ilustrara un libro entero y que iba a ser con Maldragón Editorial.
Y la verdad que pensar en ilustrar un clásico de tal calibre como es El Monte de las Ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer me hizo mucha ilusión e incluso me entró un poco de síndrome del impostor. Me pareció increíble que me propusieran una historia en la que poder expresarme con ilustraciones de temática oscura, con total libertad y poniendo absoluta confianza en mi estilo.
Es una pasada saber que alguien confía en tu trabajo de esa forma y luego esa sensación se ve reflejada en las ilustraciones. Al final es la meta que he estado buscando todos estos años.
Respecto a otros proyectos con Maldragón, algo hemos hablado. Ojalá que muchos más.

¿Cómo es trabajar en base a sus textos?

Trabajar en base a sus textos es una labor continua de investigación respecto a tendencias de la época y a los escenarios de Soria, que es donde está ambientada la historia.
Me encanta hacer ilustraciones con trasfondo oscuro que te hagan adentrarte en ellas y buscar detalles.

Muchas artistas consideran que el mundo de la ilustración editorial es un mundo bastante inaccesible, ¿qué consejos darías para quien quiera iniciarse?

Para mi sigue siendo un mundo bastante inaccesible y hasta que no tengo el libro en la mano no me lo voy a creer.
Desde que terminé los estudios de Ilustración en San Telmo mi meta era el mundo editorial, pero ya lo había descartado e imaginaba que lo que me quedaba era la autoedición.
Los trabajos más relacionados que he hecho con el mundo editorial ha sido alguna portada y alguna ilustración suelta para textos.
De hecho, para mí está siendo posible porque Raúl ya me tenía fichada de algunas exposiciones desde hace años. Siempre que me lo encontraba, me decía que estaba tardando en ilustrar un libro.

 

El surrealismo pop de tu trabajo hace que sea inmediatamente reconocido, ¿has pensado en cambiar de estilo o te encuentras suficientemente cómoda con la línea que trabajas ahora?

Pues hasta ahora el estilo que mejor se adapta a mis necesidades pictóricas es el surrealismo pop. Me gusta aplicar volumen, brillos, detalles, colores pastel, mezclar lo dulce con lo inquietante e inspirarme en atmósferas del mundo onírico. Este estilo me permite expresar un amplio horizonte, mezclar mensajes controvertidos con fantasía y contar historias mediante simbolismo o elementos de la cultura popular.

Aintzane junto a una de sus obras

También eres grafitera, y quien quiera ver lo que haces lo tiene fácil paseándose por lugares de Málaga como Lagunillas, ¿tienes alguna anécdota? ¿Es complicado ser grafitera en Málaga?

Realmente no me considero grafitera porque ni pinto letras y ya tampoco me autolimito usando únicamente spray. Y bueno, digamos que no tengo trayectoria como otr@s grandes grafiter@s. Lo mío supongo que es arte urbano.
Digamos que me gusta pintar murales, me gusta pintar con amistades y me gusta interactuar con otros artistas pintando con ellos.
Pintando en la calle siempre hay alguna anécdota.
Por ejemplo, en el último mural que restauré con mis compañeras de la asociación A.M.A.S. la gente me decía que para que me molestaba en arreglarlo si seguro que lo volverían a estropear y no entendían porque estaba desperdiciando energía en eso. Me hizo reflexionar bastante, y no sabía cómo explicárselo.
Supongo que una vez que pintas un mural en la calle luego te enganchas e incluso los siguientes días sientes resaca emocional. Es raro, pero al final todos coincidimos en que tiene algo adictivo.
Y supongo que lo complicado es que puedas disponer de una pared en condiciones y que puedas pintar lo que quieras sin que te multen ni molesten.
En otras ciudades hay lugares habilitados para pintar en los que no te multan. Eso sí, el mural dura menos de un día, pero tienes esa posibilidad. Y de esta forma todo el mundo tiene posibilidad de pintar en gran formato, con spray y el nivel artístico de la ciudad sube automáticamente.

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