Viajes: PRE-juicios y POST-juicios

Todo lo malo se pega, dicen. Yo diría que todo lo bueno se pierde. Desde que nacemos estamos expuesto a un mundo al que no le tenemos el más mínimo miedo. Lo único que necesitamos es ver y tocar, y a todo le queremos dar una explicación. ¿El riesgo? No existe, porque lo importante y lo prioritario es recoger la máxima información posible de lo que nos rodea, para crear ese puzzle maravilloso que es la vida y con miedo, esto sería imposible.

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Foto de Maria Glu Glu (isntagram: cacahuete_92)

Conforme pasan los años, el cuerpo crece y lo que sentimos primariamente pasa a un segundo plano. Lo prioritario ahora es el dejarse guiar por aquellos que saben dar consejos: “esta cuerda suena así si presionas aquí, ten cuidado con esto y ten cuidado con aquello, si subes te puedes caer, esto es bonito y esto es feo”.

¡Y no digo que sea malo! Todo lo contrario. El problema está en que a medida que aumenta la comodidad de la información masticada, se pierde el interés innato de la búsqueda y el descubrimiento. Poco a poco se van olvidando las pautas esenciales de la vida: ver, oler, oír, tocar, probar. Se olvida que al llegar a un sitio lo que tu cuerpo pide es mirar para ver qué ocurre alrededor, para luego interpretarlo y finalmente, saber actuar sobre ello.  Aunque lo peor, en todo este proceso de pérdidas, es olvidar la ausencia de miedo con la que nacimos.

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Foto de Maria Glu Glu (isntagram: cacahuete_92)

Estamos tan contaminados de información que antes de llegar al sitio ya sabemos cuanto de maravilloso/horroroso, bonito/feo, seguro/peligroso va a ser y a qué  nos exponemos. Como ya estamos alertados, los sentidos desaparecen y entras en el bucle de la comodidad. Y es entonces, cuando surgen los prejuicios, y con ellos el factor miedo.

¡Los malditos prejuicios! en la mayoría de los casos provocan que en tu mente se cree una realidad diferente compuesta por muchas opiniones personales (normalmente negativas o de rechazo hacia esto o aquello). Y tu opinión no existe o en el peor de los casos, se mezcla con esa muchedumbre que piensa igual.

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Foto de Maria Glu Glu (isntagram: cacahuete_92)

 ¿Nunca te dijeron “para gustos los colores”? A la mayoría de gente no le gusta el verde. Todos dicen que es un color horrible. Pero resulta, que en la mayoría de los casos, esa mayoría (válgame la redundancia) no se ha molestado en mezclar azul y amarillo para averiguar cuanto de horrible es.

Pues igual ocurre con los lugares y con toda la superficie del geoide. Todo es de tal manera, hasta que se demuestre lo contrario. Y ahí estás tú, para desmentir prejuicios y descubrir tu propio punto de vista, personal e intransferible.

¿Cómo? Sal a donde quieras, pero sal.  Sal de tu círculo y explora, descubre. Llena tu mente con imágenes, olores, sonidos y sensaciones nuevas. Haz con el exceso de “información previa” lo mismo que con el equipaje: selecciona lo necesario, ni más ni menos.

Y sobretodo, aparta a un lado el miedo inculcado. Porque no sirve para nada, sólo para bloquear lo que tu cuerpo quiere sentir.

Y por último, ten tu propio criterio. Que sea un POST-juício. Y no un PRE-juício.

 

 

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