Qué hacer y ver en Tánger en un día

El viajar es una constante búsqueda de descubrimientos y eso a veces, hace que rehusemos de ir a lugares demasiado masificados. He de suponer que la mayoría somos un poco así; anhelamos la magia de los lugares nuevos, pues es embriagadora y te hace ver todo con una mirada diferente, mientras saboreas comidas que no volverás a degustar y asimilas paisajes que nada tienen que ver con el lugar del que vienes.

 

 

Tánger

Vista de la zona alta de Tánger / Por Marina Antigualla

 

Pues bien, por estas cuestiones me he enamorado de Marruecos. Un lugar que me fascina y que se encuentra relativamente cerca de mi ciudad, Málaga. Esa cercanía me ha permitido hacer dos escapadas, una de 5 días y otra de 2 días en un año y poco más.

En mi primera visita el «miedo» me acompañó, por decirlo de alguna manera- soy sincera- pero es algo que se ha convertido en precaución. No tengo miedo cuando estoy en Marruecos a pesar de ser mujer, pero no por ello voy a viajar de noche, por ejemplo. Esto es algo que me aconsejó una ceutí que conocí en el Ferry de vuelta a Algeciras, “no viajes de noche” me dijo, “como mujeres no nos podemos permitir que se nos estropee el coche en una carretera en mitad de la oscuridad”. Eso dice mucho del machismo imperante allí.

 

 

África en el horizonte desde el Ferry / Fotografía por Salva Roldán

 

Marruecos guarda lugares imposibles de olvidar, siendo uno de ellos Tánger, y que a mí personalmente me sirven para guardar sensaciones para el resto del año. Tánger sorprende por cómo conserva reminiscencias de lo que antaño fue, como partículas en el aire que huelen a pasado. Una ciudad de fuertes contrastes entre sus edificaciones típicas marroquíes y sus edificios coloniales, ubicada en el norte de África y que es igual a un imán, por conservar en su decadencia lecturas de lo que ha sido; enclave en el que la generación beat extendió sus alas, albergando a figuras como Tennessee Willliams, Truman Capote, Jack Kerouac, Gore Vidal, Luchino Visconti y Cecil Beaton.

 

Pero antes de iniciar un viaje a un lugar tan singular siempre es bueno saber qué visitar, cómo y con quién. Por ello comenzaré a hablarte de cómo es Tánger y algunas anécdotas que me han ocurrido. Todo ello por si sientes la curiosidad de ir a este rincón del mundo:

 

  • Si llegas a la ciudad a través del puerto de Tánger Ville lo primero que ves es Tánger levantándose en forma de colina. Los minaretes (torres anexas a una mezquita, desde donde el almuédano convoca a los fieles musulmanes para que acudan a la oración) asoman por entre los edificios, mientras que en la zona más baja puedes ver una fila de viviendas coloniales situadas en la Avenue Mohamed VI o  Avenida España. Esta sigue por un tramo de la bahía hasta llegar a las murallas y al Zoco Pequeño, en cuya prolongación se encuentra el Hotel Continental.

 

 

Avenida España / Foto por Marina Antigualla

 

  • Es indispensable que visites el Hotel Continental. Su interior está repleto de colorido y con una decoración marroquí muy marcada. No es uno de los lugares más espectaculares, según mi opinión, pero merece la pena visitar su interior y terraza por su pasado y por recordar el Tánger Internacional. Allí tomamos un té, ya que aunque podría vislumbrar a escritores y artistas dilucidando conversaciones entre cervezas y demás sustancias, en la actualidad no sirven alcohol.

 

 

Interior del Hotel Continental / Fotografías por Marina Antigualla

 

  • Justo al lado encontramos el Zoco Chico, un entramado de calles típicamente islámicas en las que puedes perderte entre diferentes puestecillos en los que venden alfombras, pañuelos, geodas o fósiles (algunos hechos a mano por astutos comerciante) . Bien, aquí llega el momento de prevenirte; te la van a intentar “colar”, ya sea con el precio o con el producto. Eso es así. A mí me fascina el arte de regatear, ya que me parecen muy divertidas las artimañas que algunos utilizan, como la adulación. Pero siempre sabiendo que jamás debes de dar el precio que te proponen de primeras.

 

 

En el mercado / Fotos por Marina Antigualla

 

 

  • Una cuestión muy importante que debes saber es que en Tánger puedes utilizar tanto euros como dirhams. En algunos comercios no tienen euros, por lo que si pagas en euros y te dan dirhams no te compensa, pues hacen como que es lo mismo pero el euro vale más. Cerca de la Plaza 9 de Abril encontrarás lugares de cambio. Contrasta a cómo tienen el cambio antes de hacerlo y ten en cuenta que cuando vuelves a cambiar a euros pierdes dinero, por lo que te aconsejo que cambies solo pequeñas cantidades.

 

 

En el interior del Zoco / Foto por Salvador Roldán

 

 

  • Una vez habiendo callejeado por el Zoco Pequeño si tienes hambre puedes almorzar en Le Bistrot du Petit Socco, situado junto al Café Central y en la medina de Tánger . En Marruecos hay tres comidas típicas que personalmente me han gustado mucho: la harira (sopa), el tajine (plato de barro con una tapa cónica en el que se cuece la comida)  y el cuscús marroquí de cordero. En este restaurante tienen muchas variedades de comidas. La relación calidad precio es genial  y como añadido las vistas son excelentes, ya que puedes ver el bullir de la calle desde su terraza. Eso sí, tardan muchísimo en servir la comida, por lo que deberás de ir temprano para poder conseguir sitio en la terraza y que te sirvan pronto.

 

 

Le Bistrot du Petit Socco / Foto vía TripAdvisor

 

 

  • Tras almorzar nos apeteció tomar un té en el Cinema Rif. Es sin dudarlo mi lugar preferido de la ciudad. Data del 1917 y es uno de los lugares más emblemáticos al reflejar la supervivencia del Tánger bohemio. Espacio que no solo contiene un cine, sino que también sirve como entorno de gestión cultural en el que se proyectan películas europeas e intencionales independientes, se realizan diferentes talleres y se dan conciertos. Este lugar me fascina por su aire melancólico, que mezcla lo que fue con lo que se ha convertido. En él además de té o un trozo de pastel puedes tomar una cerveza, si te apetece. Está situado en la Plaza del 9 de abril de 1947, en la que se encuentran las entradas al Zoco Grande, al Zoco Pequeño y edificios del Barrio Italiano, en cuya calle también puedes ver la fachada del Cine Alcázar, el cuál está en proceso de convertirse en un espacio cultural.

 

 

Exterior e interior del Cinema Rif / Fotos por Marina Antigualla

 

  • Cerca puedes visitar el Teatro Cervantes, cedido por España a Tánger a principios del 2019. No puedes entrar, ya que está en estado de semiruina, pero puedes contemplar su fachada modernista que deja entrever la riqueza que ostentó su interior hace no muchos años. Lugar en el que actuaron folclóricas españolas como Lola Flores.

 

 

Tánger

Exterior del Teatro Cervantes / Fotos por Marina Antigualla

 

  • Nuestro Airbnb estaba situado en la parte alta de la medina, así que volvimos para ver la Kasbah, ciudadela fortificada de la medina de origen bereber y que forman parte de la arquitectura tradicional marroquí. En la medina alta hay un sinfín de callejuelas por las que perderse, que contrastan con la parte baja por su cuidado y el color azul de sus paredes. Allí puedes visitar el Museo de la Kasbah, (antiguo Dar el-Makhzen o Casa de Gobernación) y los restos de las murallas. Cerca de la puerta de entrada  está el mirador, desde el que puedes ver el puerto.

 

 

En la Kasbah / Foto por Marina Antigualla

 

  • También muy cerca, y en lo más alto de Tánger, se encuentra el Barrio del Marshan. Allí pude visitar las terrazas del Café Hafa, fundado en 1921. En estas terrazas apenas se encuentran turistas y tienen unas vistas impresionantes del estrecho. Allí puedes tomar un té mientras miras a Europa desde África, algo sumamente especial.

 

Tánger

Café Hafa / Imagen por Marina Antigualla

 

  • En esta parte de la ciudad también puedes encontrar  un cementerio fenicio, en el que nuevamente puedes ver Tánger desde una perspectiva diferente, mientras ves estás curiosas tumbas horadadas en la roca. Nuevamente encontrarás pocos turistas, por lo que es un lugar de encuentro de parejas marroquíes y de familias que van allí a tomar un helado, mientras se sientan en el césped y conversan.

 

 

Vistas desde las rocas del cementerio fenicio / Foto por Marina Antigualla

 

  • El día decaía así que decidimos cenar. Escogimos volver al pie de la Kasbah, por lo que callejeamos por la misma, con la intención de descubrir nuevos lugares, hasta que llegamos a la entrada del Hotel Continental. Es allí en donde se encuentra uno de los mejores restaurantes de Tánger, según mi opinión, y ese es el Rif Kebdani. No demasiado grande, pero sí muy acogedor después de un día de largos paseos por la ciudad. La verdad que tras un día agotador se convirtió en el perfecto refugio. Si te apetece más intimidad la puedes encontrar en la planta de abajo, con un toque oriental que te sumerge en cualquier película de aventuras. Ya sabíamos que la comida sería deliciosa por lo que me decidí por un cuscús de cordero y verduras, quizás uno de los más ricos que he probado nunca.

 

 

Cuscús de cordero y verduras

 

 

  • Una de las cosas imperdibles que tiene Marruecos es la comida, y dentro de la misma los desayunos están riquísimos por los tipos de pan que allí hacen. Así que al día siguiente, antes de abandonar la ciudad, madrugamos para desayunar en Bab Al Madina, en el Barrio Italiano.

 

 

Desayunos marroquíes / Foto por Marina Antigualla

 

Y no me olvido de los consejos:

  • Para cruzar la frontera debes llevar el pasaporte, así que no te olvide. También decirte que tienes que completar un documento de entrada en el que te piden información básica. Si vas en coche por Ceuta lo harás en la frontera, si vas en Ferry en el mismo barco habrá policías que te sellen el pasaporte y te den el documento para que lo rellenes. A la vuelta te exigirán lo mismo.
  • Si eres mujer y visitas Marruecos deberás tener en cuenta que allí las mujeres no muestran demasiado (parece obvio pero se olvida), ni se muestran en público cariñosas con sus parejas. Puedes hacer como yo, que fui a la europea y con un vestido corto de día o vestir faldas más largas y camisetas sin escotes y que aún así te sigan diciendo barbaridades, pero menos. Allí los hombres son muy muy pesados, eso es algo que sí tienes que tener en cuenta. Pero diciendo “No” categóricamente unas cuantas veces se esfuma el interés. Y por mi experiencia nunca van más allá de las palabras.

 

 

Niñas a la salida del colegio / Foto por Marina Antigualla

 

  • Si hay un marroquí que te dice “amigo, ¿quieres que te enseñe cualquiercosaqueseinvente? “jamás le digas que sí o le des pie a nada, te pedirán dinero por enseñarte una ciudad callejeando por ella y  llevándote a sitios por lo que cobrará después (el comerciante le dará una parte de la venta) si has comprado o consumido algo). Evita eso porque perderás tiempo y dinero.

 

 

Medina / Foto por Marina Antigualla

 

 

  • Cuidado con beber agua del grifo, incluso para lavarte los dientes. Bebe toda el agua embotellada si no quieres que te visite la amiga gastroenteritis a tu vuelta de Marruecos.

 

  • Si vas a salir de Tánger te recomiendo que viajes en taxi. Debes saber que ellos cobran 2,50-3 euros a la gente de allí por una distancia que se cubre en 1 hora,  por lo que tú ya haces los cálculos de lo que debes pagar para que no te estafen. El autobús es más barato, pero no hay demasiados y tardan mucho más en recorrer la misma distancia.

 

  • Regatea y mucho. Siempre te verán como un turista al que sacarle los cuartos y de forma muy intensa muchas veces, así que no te cortes.

 

 

Zoco Grande / Foto por Marina Antigualla

 

 

  • Si vas a Tánger en Ferry debes coger el que sale desde Tarifa, ya que este te deja en el puerto de Tánger Ville. El que sale de Algeciras llega al puerto de Tánger Med, a una hora de Tánger, por lo que le sumas 1 hora más de viaje y el gasto del taxi. Recuerda que en Marruecos hay 1 hora de diferencia respecto a la Península Ibérica, pero si vas en época de Ramadán son 2 horas.

 

 

Puerto de Tánger Med / Foto por Salvador Roldán

 

¡Espero que toda esta información te sirva en tu aventura!

 

 

 

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