CLÁSICOS DE HOY: JAVIER BOZALONGO

«El minúsculo defecto en la tela, que sólo un ojo experto podía detectar, le hizo despreciar aquel vestido. Siempre pasaba igual con las sedas asiáticas: tenían mejor precio pero no demasiada precisión, ni en el estampado ni en la trama. Se decidió por otro, de marca italiana y muchísimo más caro. La ocasión valía la pena. Ya en casa, no dejó que la empleada lo planchara, por si acaso. Reaccionó cuando la plancha caliente apenas podía despegarse y empezaba a salir humo del tejido arrugado. Los bomberos encontraron en su mano aún caliente una etiqueta que decía: MADE IN CHINA».

Globalización es uno de los veintiséis relatos, divido en dos partes, con que Javier Bozalongo vio publicado su libro Todos estaban vivos (Esdrújula ediciones, 2016) y por el cual se encuentra ahora entre los finalistas del premio Crítica de Andalucía.

Hay momentos en la vida, como un naufragio de memoria, que es un ahogo en la garganta ponerse a recordar o, aún más sencillo, mirar alrededor; aquí, con un toque de humor propio y esa profundidad que un poeta sabe descifrarle a la realidad, entre alguna risa y ese soplo de agradecimiento nos vemos con Todos estaban vivos; un libro que es una respiración, donde cada relato supone un aliento y, a veces, para no atragantarnos con nuestra propia rutina, es necesario respirar un poco más de libertad y de humor. Hoy ahondamos en ello junto a su autor, Javier Bozalongo.

La casa a oscuras. Javier Bozalongo. Colección Visor de Poesía.

La casa a oscuras. Javier Bozalongo. Colección Visor de Poesía.

 

  • Tras La casa a oscuras (2009) lleva siete años sin publicar, ¿cómo se siente al tener un nuevo libro entre sus manos?, ¿hay esa sensación, o parecida, de cuando publicas un primer libro?, porque se estrena en relato, ¿no es así?

Siempre me he tomado la publicación de un nuevo libro con calma. El proyecto de este libro de relatos ha ido creciendo con el tiempo, hasta poder considerarlo un libro cerrado y listo para ser publicado. Cada autor tiene su ritmo y sus plazos y todos son válidos.

  • ¿Cuándo surgió la idea de escribir Todos estaban vivos?, ¿cómo su fue cosechando la misma, hasta culminar en publicarse con Esdrújula?

Tenía algunos relatos escritos que fueron el germen del libro, y cuando los editores de Esdrújula los leyeron me animaron a darle el último empujón al libro y cerrarlo, para publicarlo tal como ha salido.

  • ¿Cuánto varía el uso del lenguaje entre un poema y un relato? A la hora de enfrentarse al folio en blanco, ¿fue muy distinto?

Todo es literatura, y aunque los registros del poema y el relato son diferentes, no lo es tanto el lenguaje, que siempre debe ser tratado con el respeto que merece.

  • Y en poesía, porque es poeta con prestigiosos premios a su espalda, como el Premio Internacional Jaime Gil de Biedma, ¿tiene proyectos pensados, algún libro inédito guardado o esperando su publicación?

Siempre se está trabajando en algo, pero ahora estoy centrado en la promoción de Todos estaban vivos, sin descuidar otros proyectos que van llenando carpetas en el escritorio. Cada libro acaba encontrando su camino y su momento.

  • Sus últimas tres antologías, Nunca el silencio, Has vuelto a ver luciérnagas y Las raíces aéreas, han sido publicadas en Hispanoamérica (Costa Rica, México y Ecuador, respectivamente). En la próxima antología de su obra, ¿qué relatos recogería?, ¿cuáles representan, tal vez, ese humor negro e ironía de Todos estaban vivos con que trata la muerte?

Las antologías a las que se refiere son todas de poesía, y recogen poemas publicados en libros anteriores y algunos poemas inéditos que van cambiando de una antología a otra. No podría hacer ahora mismo una antología que incluyera relatos, pues todos los que he escrito y creo que merecen ser publicados están ya presentes en Todos estaban vivos.

  • Además de ser poeta y escritor, es también editor, es más, el editor de  Valparaíso. Con ello, conoce bien el panorama cultural tanto español como al otro lado del charco, en América ¿Cuál es su visión tanto en general como en la poesía joven?

En cuanto a Latinoamérica, creo que la poesía  sigue estando muy viva en la mayoría de países de habla hispana, donde continuamente emergen nuevas voces a las que Valparaíso Ediciones trata de prestar atención y dar a conocer en España. Por lo que respecta a la poesía joven, se está produciendo en los últimos años una verdadera revolución, y muchos poetas jóvenes son seguidos por miles de lectores tanto a través de las redes sociales, como con cada nuevo libro que publican, y muchos de los primeros libros de estos autores se convierten en verdaderos fenómenos de ventas, llenando las salas en cada uno de sus recitales. Hay que estar atentos a la carrera que muchos de ellos están empezando a construir.

Javier Bozalongo

Javier Bozalongo

Al abrir sus páginas, tras el prólogo de Santiago Espinosa, casi hecho susurro a uno le llega el primer relato: «—¿Sabes qué palabra han elegido como la más bonita del idioma español?— le preguntó.// —Amor— respondió ella, dudando entre pedirle el divorcio o apretar el gatillo». Entre lo ficticio y lo vivido, ¿cuál es más cierto o imaginado en cada momento? He ahí el lector, donde podrá confabular lo verídico o no en cualquiera, igual que un juego de sensibilidad hacia el mundo. Porque el mundo es un humor que a veces olvida el chiste; por eso, Javier Bozalongo, viene a refrescarnos la risa y la mirada consciente.

Alguien se detiene a sentarse frente a la televisión, ve un marco, allí la fotografía, ¿quién no ha perdido un padre, una madre, un ser querido? En el relato titulado El tiempo de un reloj escribe «y en ese afán de explicar lo inexplicable, transitando del alma al corazón nos pasamos la vida. Si no encontramos en ninguna de los dos las respuestas que buscamos, inventamos en fantasmas y enemigos. A los fantasmas los encerramos en los desvanes de nuestra propia existencia, ahora que las casas son tan pequeñas que sus cadenas despertarían sin remedio al vecindario. Tenerlos siempre cerca es una buena razón para justificarnos» ¿Quién no ha vivido algo así, no se ha sentido vivo alguna vez?

 

La profundidad con los dedos entrelazados al humor. Jubilación anticipada, Contra la hipertensión, Plasma, Fumar mata, ¡Sí, quiero! Son algunos de los veintiséis títulos. De hecho, Plasma vuelve a tratar el paso del tiempo en la familia haciendo protagonista una fotografía situada sobre la mítica tele ancha, donde nuestros padres colocaban fotos u objetos de la misma índole; ésta, será la evidencia de ese «tempus fugit», apareciendo o desapareciendo integrantes de la misma hasta llegar el padre ¿Qué sucede?, algo inesperado, en ese momento culmen, la foto… Bueno, mejor reservarnos al libro, Todos estaban vivos, en él siempre estarán a tiempo para desentrañar este y los demás finales.

 

La importancia de la buena elaboración conseguida por Javier Bozalongo se debe también a que es poeta, y es necesario tratar un poco este aspecto. Desde su último libro, La casa a oscuras (Visor, 2009), accésit del Premio Internacional Jaime Gil de Biedma, hay un intervalo de siete años sin publicar otro libro, el actual. En este libro de poemas, La casa a oscuras, se descifran algunos puntos tratados en Todos estaban vivos, por ejemplo, el relato de El tiempo de un reloj nos teje un hilo invisible en torno al reloj heredado del padre, el cual también se desentraña —de otra forma, claro— en el poema Testamento ya en el verso “de tu padre un reloj que será de mis hijas”; igual con la idea sobre títulos donde vemos el poema Tsunami y el relato Terremoto.  Es decir, lleva consigo un madurado mundo interior y perfeccionado imaginario desde el cual ha sabido desenvolverse con dominio de veintiséis formas, veintiséis alientos, hasta conformar este libro, esta respiración por quien conoce la maestría del lenguaje. Así, Javier Bozalongo, aparece en varios estudios como una de las voces necesarias para comprender la evolución de la poesía en España, el último La palabra heredada en el tiempo. Tendencias y estéticas en la poesía española contemporánea (1980-2015).

 

Por último, recordar la presentación del libro en Granada, donde tuvo una sorpresa inesperada para él y todos. Todos estaban vivos está dedicado a sus dos hijas, Paula y Lucía «Lo mejor de mí» como él mismo dedica; ellas editaron unos marcapáginas y fotografías en tamaño mediano, ¿cuál?, sí, la referida en Plasma, donde quien sabe del relato y el final, al ver esa fotografía regalada por sus propias hijas, junto al comentario de sorpresa por parte de Javier, entre risas y emocionados uno ve en ellas con su regalo de agradecimiento también el del lector por cada línea de Todos estaban vivos, por ofrecernos entre risas, una respiración a veces necesaria cuando la vida es un ahogo y el mundo un humor que ha olvidado el chiste. Así, rescatando el verso de su poema Carta a un lector, “sólo quiero contigo volver a andar lo andado” uno piensa que, en Todos estaban vivos también nos ofrece unos pasos, un volver a andar con él lo relatado.

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