María Hesse y Fran Ruiz cambian de piel en David Bowie: Una biografía

Sobre David Bowie se ha escrito mucho y en abundancia, pero nunca antes de esta manera. María Hesse y Fran Ruiz juegan a ser David Jones, David Bowie y tantos otros personajes que este camaleón lleva bajo la piel en David Bowie: Una biografía. Una biografía a modo de novela en la que el texto de Fran Ruiz acompañado por las hipnóticas ilustraciones de María Hesse nos traslada al universo más oculto y personal de Bowie.

Ambos nos cuentan cómo han vivido el proyecto y el proceso de creación del mismo en la presentación del libro en Mapas y Compañía, en pleno centro de Málaga.

 

¿En qué momento os enamoráis de Bowie y decidís homenajearle de esta manera? ¿Cómo surge el proyecto?

María: Te cuento cómo surge el proyecto, porque el enamoramiento ha venido de forma distinta en su caso y en el mío, de hecho él es el que verdaderamente está enamorado de Bowie. Yo hice la biografía de Frida y estaba funcionando bien, así que la editorial estaba planteando la posibilidad de hacer una siguiente biografía. Coincidió que había sido la muerte de Bowie y yo le hice un dibujo homenaje, así que lo vio la editorial y me planteó hacer la suya. Primero me dio un poco de miedo el hecho de enfrentarme a dibujar un hombre durante tantas páginas, porque yo suelo dibujar mujeres. Luego llegó la fase de documentación, y no sé si es un problema de Bowie o un problema de los libros que hay sobre él, pero me parecían todos muy aburridos y no lograba engancharme. Yo no soy escritora, soy ilustradora. Si no conectas con el personaje es muy difícil, así que me bloqueé y pensé que lo tenía que escribir otra persona que sintiera por Bowie lo que yo sentía por Frida. En ese momento se me vino Fran a la cabeza, que lo conozco desde hace mucho tiempo y sabía que era un enamorado de Bowie hasta las trancas.

 

 

David Bowie

Fran Ruiz y María Hesse por María Antigualla

 

 

Fran: Sí, yo creo que para María era fácil conectar con Frida Kahlo porque son dos personas muy intuitivas, que trabajan a través de la emoción de una manera muy clara, y Bowie era una persona muy cerebral. Yo conocía y quería muchísimo a Bowie y a su obra, pero es verdad que al personaje cuesta llegar. Cuando se le llama “el camaleón”, no es solamente porque cambiase mucho de piel o de personaje, sino porque también él escondía lo que había debajo. No porque hubiese nada malo debajo o porque no quisiese que se le viera interiormente, sino porque no lo interesaba; a él le interesaba crear personajes. Nuestra labor era ver qué hay dentro de estos personajes, que es algo que Bowie no mostraba con facilidad. Bowie era una persona tremendamente social, que tenía mucho magnetismo, pero cuando hablaba no le interesaba hablar de su vida, le interesaba hablar de su trabajo. Supongo que en eso era muy inglés, muy reservado a su manera sobre su faceta personal.

 

El resultado de este ejercicio tan importante de comprender al personaje desde lo que él mismo siente, de ir más allá de homenajear su obra, es una biografía bastante visceral y atípica. ¿Cómo disteis con la clave de contar esta biografía casi a modo de novela y en primera persona? 

 Fran: Es un recurso que María ya había hecho con la biografía de Frida Kahlo, y cuando me metió en el proyecto me dijo que querían hacerlo así, lo cual supuso un gran reto. Esto está relacionado con lo anterior; lo que había que hacer era quitar capas de maquillaje y centrarnos en lo que podía sentir Bowie en sus distintos momentos vitales, o por lo menos jugar a entender qué pudo sentir. Esto es un debate que María y yo hemos tenido; ¿hasta qué punto se puede decir cómo te sentías en un momento concreto cuando cambiamos nuestros recuerdos y nuestras memorias? El hecho de meterle ese elemento de ficción que, como sabes también le hemos metido, también era coherente, porque la obra de Bowie es fragmentaria. Sus videoclips son fragmentarios, sus letras son fragmentarias… él con su obra nos está diciendo que nuestro cerebro no funciona de una manera lineal con un sujeto y un predicado, sino que vamos cogiendo fragmentos de aquí y de allá y con eso construimos cosas. Así que nosotros queríamos darle también ese tono. María es una persona que trabaja con la intuición. Antes de que yo entrase en el proyecto ella ya había decidido meter esos fragmentos de ciencia ficción, probablemente porque estaba intuyendo que era la mejor manera de contar a Bowie.

María: Claro, lo primero era jugar a imaginarnos a ser David Bowie, por lo tanto de entrada es ficción, y también nos ayuda a explicar ciertas cosas que de entrada son más complicadas; pero aparte como era un personaje tan mágico en cierto modo creo que era como una forma de destacar esa esencia mágica que él tiene. Por otro lado, creo que cuando murió no se asimiló el hecho de que se había muerto. La justificación que dieron los fans fue que era un extraterrestre que se había ido al planeta del que venía, lo cual también lo inmortaliza de alguna manera.

 

Hablando de esta parte de fantasía que le habéis metido al libro, ¿os habéis permitido total libertad a la hora de darle esos toques de ficción u os habéis sentido algo intimidados por la figura de Bowie?

Fran: Fíjate que si nos hubiésemos sentido intimidados, nos hubiésemos sentido intimidados todo el rato, porque estás haciendo una biografía de David Bowie. Yo creo que donde menos presión he sentido ha sido precisamente metiendo estos fragmentos fantásticos, porque me permitían ser más libre.

María: Yo esa intimidad la perdí después de hacer el libro de Frida. Para Fran era el primer libro, pero yo venía de otro en el que estaba muy cagada cuando lo saqué, porque para empezar había muchísimos libros de Frida, y además narrar en primera persona a mí me parece un atrevimiento. Pero recuerdo que una de las cosas con las que yo me liberé de la presión de “qué van a pensar” o de “qué atrevimiento” fue haciendo una introducción explicando que esa era mi perspectiva, de manera que quedara justificado. Con el libro de Bowie pasaba lo mismo.

 

¿Cómo ha sido el proceso y la experiencia de meterse en la piel de un personaje tan complejo y tan camaleónico como es David Bowie?

 Fran: En cuanto María me dijo que estaba dentro y que iba a hacer el texto, los diez primeros segundos sentí mucha alegría, y después fue entrar un poco en pánico. Es un trabajo arduo y complejo, pero fascinante. Yo hago teatro, así que supongo que eso me ha ayudado también a ponerme este disfraz y es fascinante, la verdad, porque además estoy seguro de que Bowie y yo nos parecemos poco, con lo que poder jugar a estar dentro de esa piel es muy chulo. Al mismo tiempo también es doloroso, porque también tienes que verlo en sus momentos más bajos, cuando no tenía éxito y todo el mundo le dio la espalda, cuando estaba en Los Ángeles pasándolo fatal… lo pasas mal, y con el último capítulo la verdad es que lo pasé un poco mal porque de alguna manera tenía que despedirme de él.

María: Yo creo de hecho que eso no es lo más duro, porque en los inicios es normal que no tengas éxito. Creo que son las fases por las que pasan generalmente los artistas hasta que consigues tu hueco, pero sí creo que tiene etapas peores como con su hermano, por ejemplo, con el tema familiar, con la droga… Ese final, el enfrentarte a la muerte… es complicado.

Fran: Claro, por ejemplo la parte de cómo enfrentábamos la muerte de Bowie era algo que teníamos que hacer con muchísimo respeto, al mismo tiempo con mucho cariño, y hacer algo que estuviese a la altura de lo que él fue. La verdad es que eso fue un reto.

María: Por lo menos aquí estaba claro el motivo de la muerte, porque en el caso de Frida, como había distintas versiones…

Fran: Sí, pero fíjate que para mí la clave de ese final que le damos a Bowie no está en de qué murió, sino en lo que él estaba viviendo. Da igual que hubiese sido una cosa u otra.

 

 

David Bowie

Fran Ruiz y María Hesse por María Antigualla

 

 

Bowie era una persona que se reinventaba una y otra vez, lo que hace inevitable que al hablar de él se me venga a la mente no una persona, sino cientos. No sé si podemos hablar de su biografía como la biografía de diferentes personas incluso diferenciadas, o de una misma persona con múltiples versiones.

Fran: Esto me parece una de las facetas más fascinantes y más lúcidas de Bowie, y de lo que más podemos aprender. Lo de los personajes él lo aprende de Andy Warhol. Andy Warhol es un señor pintor inmigrante polaco, que se llama Andrew Warhola y crea un personaje que es Andy Warhol. Bowie aprende eso y lo hace, lo que pasa es que hay una diferencia bajo mi punto de vista fundamental, y es que, a diferencia de Warhol, Bowie no se creyó ningún personaje. Fue lo suficientemente inteligente como para dejar a Ziggy Stardust, al Duque Blanco… él utilizaba los personajes para expresar cosas que estaban pasando a su alrededor, pero tuvo la inteligencia de no quedarse en ninguno de esos personajes; porque a Warhol finalmente su personaje lo devora de tal modo que al final no existía Andrew Warhola.

María: Yo creo que Bowie siempre fue él, solo que cogía los recursos que tenía a su alrededor, y me parece maravilloso el hecho de tener la necesidad de seguir evolucionando y dejar atrás lo que ya no le valía. Creo que eso pasa mucho con los artistas; tienen una fórmula del éxito y con eso se quedan porque funciona, pero a él le funcionaba y decidía seguir cambiando.

Fran: Claro, por ejemplo él decide matar a Ziggy Stardust en la cumbre del éxito. Podría haber hecho cuatro o cinco discos más con la fórmula Ziggy Stardust y la cosa hubiese ido bien, sin embargo lo mata encima de un escenario.

 

¿Con qué versión os quedáis y cual ha sido la más difícil de contar e ilustrar?

María: Pues mira, esto va cambiando y me alegro. En la primera entrevista decía que me quedaba con la de Ziggy Stardust, pero me parece muy difícil de seleccionar porque creo que va dependiendo del momento vital en el que te encuentres, que es lo guay de Bowie, que según te sientas te puedes ir a una etapa suya musical u a otra. Al final yo me quedo con el tío que fue capaz de hacer todas estas cosas sin límite. La parte quizás más complicada para mí de ilustrar fue el periodo de vida adulta, porque a la hora de dibujarlo era menos colorido… También es una cuestión personal, porque no suelo dibujar hombres, ni hombres adultos y era más complejo, pero por algún motivo también fue la que más disfruté en contraposición a lo que yo esperaba. Supongo que porque bajo mi punto de vista es cuando aparece una parte ya más humana, una parte en la que pese al éxito él ya tiene una necesidad de tener una familia, de no exponerse tanto públicamente, menos fiestas, menos conciertos… para mí esa etapa es la que le llega a humanizar del todo.

 

 

David Bowie

Fran Ruiz y María Hesse por María Antigualla

 

 

Fran: En mi caso hay dos etapas, que además me he dado cuenta de que tienen muchas similitudes, y que han sido las más difíciles pero al igual que le pasa a María han sido las dos más jugosas quizás. Han sido, como ya he comentado antes, el último capítulo y el capítulo de Los Ángeles, cuando toda la época glam ha terminado y él se da cuenta de que básicamente le han engañado con su contrato, su matrimonio con Angie se sabe que no llega a ningún sitio, y además tiene una adicción tremenda a la cocaína. Además está asomándose a algo que siempre le ha dado un poco de miedo que es la locura, la locura de su familia. Esos dos momentos, uno en el que está viendo que la locura está a punto de morderle, y ese momento en el que se está enfrentando a la muerte, aparte con dos discos maravillosos y además parecidos que son Station to station y Black Star . Los dos han sido difíciles, pero al mismo tiempo creo que son capítulos muy interesantes.

 

¿Qué es lo que más os ha sorprendido de este alienígena?

Fran: Pues uno pensaría antes de conocer al personaje que como Bowie era tan genial era como una especie de Mozart, alguien que nace con un talento innato y a quien desde el minuto uno todo le va muy bien, todo está perfectamente encauzado y alcanza el éxito. Sin embargo, te encuentras con un adolescente que no cantaba muy bien, no tenía ningún talento artístico especialmente destacable, no se movía especialmente bien en el escenario. En la primera actuación que hace en público, un concierto en el instituto, su amigo George Underwood, por cierto responsable de dejarle el ojo como se le quedó, llamaba muchísimo la atención porque era un chico alto, guapo, se movía bien y sin embargo había allí un chico tocando el saxofón a su lado, que se llamaba David Jones y nadie se fijó en él. Y fue una cuestión de mucho trabajo hasta llegar a convertirse en el gran genio que conocemos. Pero fue una cuestión de trabajo, no de talento innato.

  

María, Bowie es todo un referente a la hora de jugar con la construcción social del género y se mostraba mayoritariamente como un personaje andrógino pero no dejaba de ser un personaje masculino, sobre todo en su última etapa. Los personajes de tus ilustraciones habían sido hasta ahora mujeres, como has comentando antes. Cuéntanos cómo ha sido esta experiencia para ti.

María: Al principio lo cogí con miedo porque lo único que había dibujado era de la época glam, que creo que era la más amable para mí de dibujar. Pero claro, tenía que ser un hombre que fuera andrógino pero que fuera masculino, porque yo lo veo en el escenario y me parece tremendamente masculino y atractivo aunque se vistiera con purpurina, “brilli brilli” y monos. Lo ves en un videoclip bailando vestido de tres señoras y dices “joder, si es que me lo tiraba”. (Risas)

Fran: Pues fíjate que está haciendo justo lo contrario. Esa precisamente, Boys keep swinging, es la canción donde critica más el concepto de machote, más todavía que en la época glam.

María: Sí, pues a mí esos movimientos me parecen hipnóticos. Ya te digo, al principio lo cogí con miedo pero va saliendo solo. Ha sido más fácil de lo que yo pensaba. Y también ha sido un reto salir de mi zona de confort. Cuando tengo que hacer libros de texto, si tengo que dibujar hombres dibujo hombres, pero ha sido un reto muy guay. No sé a dónde me llevará.

 

¿Cómo ha sido el trabajar juntos? ¿La ilustración ha seguido al texto o el texto ha seguido a la ilustración?

Fran: Como María fue la que empezó el proyecto, ya había material. A María ya se le habían ocurrido ideas muy chulas, como la idea de cómo consigue sus ojos, el hecho de que él llega a la Tierra con un asteroide, por ejemplo. Esas son ideas que María ya tenía, y había algunas ilustraciones por ahí. En ese caso yo tenía que adaptar el texto a las ilustraciones que ya existían, y luego yo le iba mandando textos sobre los que María iba trabajando.

María: Sí, pero en el mayor de los casos es verdad que he trabajado yo a disposición del texto, salvo algunas ideas que tenía claras que quería que salieran y otras que entiendo que él también intuía que a mí me apetecían. Por ejemplo, estaba claro que El Laberinto iba a estar.

Fran: Claro, quien conoce a María sabe que en sus ilustraciones ella mete pequeños guiños a cosas que a ella le gustan, series de animación que ella disfruta.

María: Sí, hay un dibujo por ejemplo que es muy hora de aventuras.

 

 

David Bowie

Fran Ruiz y María Hesse por María Antigualla

 

 

Para terminar, ¿creéis que es un libro para fans de Bowie o para que lo conozcan quienes no se han acercado a él? ¿Qué les diríais a cada tipo de público?

María: Yo creo que es para los dos. Por un lado, yo que no he sido tan fan de Bowie, gracias al texto que ha escrito Fran he conseguido acercarme mucho más a él, tienes una visión general de la vida y obra de Bowie. Evidentemente es general porque es un libro con muy pocas páginas e ilustrado, pero creo que la selección que ha hecho Fran es muy de fan que conoce la obra. Cuando un fan se lo compre, va a ver que realmente es lo más relevante lo que está seleccionado.

Fran: Fíjate que cuando María me contó el proyecto, en ese momento de pánico, María me dijo una cosa que me ha servido muchísimo, que fue que hiciera lo que creía que tenía que hacer, porque luego no se sabe si un libro va a funcionar o no. Eso para mí fue muy liberador, así que cuando he hecho el texto no ha sido pensando en ningún target, si no que he puesto lo que pensaba que tenía que estar. Yo creo que una persona que no es muy conocedora de Bowie va a conocer bien su vida, y una persona que sea fan va a ver a Bowie y va a encontrar algunos guiños que la persona que se acerca por primera vez quizás no vea.

 

En cuanto a si creen que a Bowie le hubiera gustado, solo esperan que si baja próximamente en un platillo volante no sea para echarles la bronca.

 

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