FIN DE LAS TERTULIAS “LOS LUNES DE EL PIMPI”

Muestra del espectáculo Mi sentir en Pablo, fotografía de El Pimpi.

¿Qué sería de la cultura, en general, sin los espacios donde crearla o exponerla? ¿Qué sería sin esos amantes entregados a la vocación, no sólo de ser partícipes de ella, sino también –y a veces, sobre todo- de difundirla y abrir un lugar común, como quien abre las puertas de su hogar, para compartirla? Análogamente, en Málaga, ha ocurrido y asentado una tradición la cual se remonta a Litoral –ya en su nonagésimo aniversario-, a las ediciones El Guadalhorce de Ángel Caffarena, o Dardo con Dámaso Alonso. En nuestros días y, de forma inseparable, se continúa en Las tertulias Los Lunes de El Pimpi, con su origen en 1971, y con Monosabio en sus casi dos décadas y el testigo, ahora, en el hijo del fundador –ya fallecido- Diego Medina, junto al poeta, académico, catedrático Francisco Ruiz Noguera.

Maratón poético 14 de julio de 2014, fotografía de El Pimpi

Maratón poético 14 de julio de 2014, fotografía de El Pimpi

 

 ¿Qué son Los Lunes de El Pimpi? En su origen, Los Lunes de El Pimpi, no fueron lunes ni Pimpi, aun celebrándose allí, sino Los viernes de Gloria, al amparo de la singular poeta madrileña Gloria Fuertes en <<El palomar>> de dicha bodega, José Infante, el profesor José Mercado y los propietarios del local, en 1971. Tras cuarenta y un años desaparecidas, en 2012, este evento ha ido sucediéndose semanalmente los lunes, con un hermoso pliego para cada día, a las 20:00 h, puntualidad inglesa –que no malagueña, acostumbrada al retraso-. Como tertulia, ha consistido en la elaboración de una ponencia, recital, presentación, charla, etc. de cualquier índole relacionada con la cultura donde, al terminar, se abría el turno al público –con entrada gratuita y libre- para participar del coloquio y a tomar una copa de vino, usualmente acompañado con jamón. Quien ha coordinado tal laborioso esfuerzo de forma ininterrumpida, durante cuatro años -es decir, más de 160 lunes- ha sido José Infante, y el equipo en torno a él. El director, miembro de la Real Academia de San Telmo, periodista, dirigiendo Informe semanal o trabajando en TVE, es, por encima de su currículum, uno de los poetas más importantes del panorama español y su generación, con premios y reconocimientos a su espalda –aunque ninguno por la labor acometida en estas tertulias-.

Como las olas, la marejada de las inquietudes de esta “ciudad no en la tierra” -retomando al poeta nobel- han tenido su ser entre las puerta de <<El palomar>>, público apabullante y la orilla de esa mesa con tapiz rojo -¿tal vez burdeos?-. Entre sus participantes se encuentran Pablo García Baena, Antonio Gala, María Victoria Atencia, Chantal Maillard, Antonio Jiménez Millán, Jose María Prieto, el hijo de Campos Reina –Álvaro Campos- en su memoria, Rafael Inglada –editor del pliego recordatorio mencionado-, Luis Martínez de Merlo, Jorge Rando, Tecla Lumbreras, Álvaro Galán Castro, Daniel Díaz Godoy, entre otros; también más de cuarenta  instituciones, por ejemplo, Museos –el del Vidrio, el Rando, el Picasso, Thyssen- la Universidad de Málaga, la Facultad de Turismo, el Ateneo de Málaga; con ellos, además, el recuerdo de los ya idos -Diego Medina, Gloria Fuertes, Cervantes,  Aleixandre, Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez- junto a las nuevas voces de la poesía malagueña y nacional, no sólo con una tertulia enfocada a cada uno, incluso un Premio Cero de Poesía Joven dotado de 2000 euros por un poema y la oportunidad de editar al año siguiente un libro, donde han ganado Juvenal Soto (Canción para Kika, 1972), Jorge Villalobos (Ergo Deus me impune laccesit, 2013), Diego Medina Poveda (La Alquitara, 2014), Jesús Baena (Raíz de mi derrota, 2015) y, este año, Violeta Vaca con su poema Lo que te contagiaron los poetas.

José Infante, director de Los Lunes de El Pimpi

José Infante, director de Los Lunes de El Pimpi

La vida es tan eterna que se acaba, todo toca su fin, a veces más pronto de lo esperado, imprevisible. Pero lo importante es el camino, lo imborrable. Aun así, tras cuatro años, ¿qué será de la cultura malagueña sin una de sus instituciones más sólidas y representativas, sin La tertulia Los Lunes del Pimpi? “Un triste final” lo catalogaba el coordinador de las mismas. ¿Los motivos? en un comunicado del director de las tertulias se declaraban y yo rescato: “Durante casi cuatro años os he invitado cada semana a La tertulia Los Lunes de El Pimpi que hemos venido celebrando desde el 9 de octubre de 2012 en <<El Palomar de Picasso>> de la histórica bodega El Pimpi, y cuya dirección, coordinación y presentación tomé,  aceptando la invitación que me hacían los propietarios de El Pimpi Paco Campos y Pepe Cobos. Durante todo este tiempo han sido más de 625 las personalidades de todos los ámbitos de la cultura malagueña los que han ocupado la tribuna de la tertulia en el Palomar y más de 40 las Instituciones, colectivos, museos, etcétera los que han colaborado igualmente en ellas. Gracias a todos y cada uno de ellos y al público que no nos ha abandonado nunca con su fiel asistencia, la tertulia se había convertido en una cita obligada y en un referente del brillante momento cultural que vive nuestra ciudad.

Anuncié hace unas semanas que el próximo día 25 daba por terminada estas tertulias, por motivos personales, entre los que no era el menos relevante que acabo de cumplir el jueves día 21, 70 años. Quise que ese fuera el motivo oficial por delicadeza y porque la realidad era un tanto más triste. La verdad es que de las dos familias que forman la sociedad propietaria de El Pimpi, solo una de las partes, mi querido y viejo amigo Paco Campos, ha sido el que apoyaba incondicionalmente su continuidad. La otra parte hace meses que venía preparando mi sustitución por motivos que prefiero desconocer y que quedaron de manifiesto cuando al comunicarles mi intención de irme me contestaron que había cola de gente esperando para hacerse cargo de las tertulias. No solo eso, la semana pasada quedaron aún más patentes sus intenciones cancelando unilateralmente la última tertulia, la que finalmente celebraremos el lunes día 25 fuera de El Pimpi, en el Museo Revello de Toro, gracias a la hospitalidad y generosidad de su director Don Elías de Mateo. Más aún por el hecho insólito, y me atrevo a calificar de poco elegante e inadecuado, de haber presentado antes incluso que esta clausura se celebre, al nuevo equipo que se hace cargo de las tertulia con el nombre de Los culturales de El Pimpi.

De izquierda a derecha: Elías de Mateo, director de Museo Revello de Toro, Pepe Cobos, uno de los propietarios de El Pimpi, David Martín, bailaor, Paco Campos, propietario de El Pimpi y José Infante, director de Los Lunes del Pimpi, fotografía de El Pimpi.

De izquierda a derecha: Elías de Mateo, director de Museo Revello de Toro, Pepe Cobos, uno de los propietarios de El Pimpi, David Martín, bailaor, Paco Campos, propietario de El Pimpi y José Infante, director de Los Lunes del Pimpi, fotografía de El Pimpi

Todo esto convierte en lamentable un final que debía haber sido festivo, y que lo será gracias al apoyo de todos vosotros y en especial al de nuestro último invitado, el joven, brillante y magnífico bailaor David Martín que cerrará el lunes esta aventura con la presentación de su espectáculo Mi sentir en Pablo, en el que poesía, música, danza, pintura se unen para celebrar al malagueño más ilustre de todos los tiempo, Pablo Picasso.

Quiero agradecer a todos el haber contribuido al éxito de Los Lunes de El Pimpi y quiero personificar este agradecimiento a parte, como es natural, en Paco Campos,  en dos personas, el poeta y profesor, académico numerario de San Telmo Francisco Ruiz Noguera, que ha sido el más fiel y efectivo y generoso colaborador, y al también poeta, impresor y editor Rafael Inglada que se ha venido ocupando con su natural buen gusto y exquisita elegancia de los pliegos que se han editado en recuerdo de Los Lunes de El Pimpi a partir de la tertulia 80 de octubre de 2014”.

Es cierto, el final es triste -no ha podido ser más triste-, pero eso no obvia lo conseguido, el triunfo: abanderar la cultura malagueña y sus voces, jóvenes y consagradas, durante cuatro años, para los muchos venideros. Y aquí también, para acabar, lo que puede ser el símbolo más representativo de las mismas, el poema dedicado a la tertulia 100 por su coordinador, el dos de marzo de dos mil quince.

 

EL PALOMAR

Si algún día solo en el Palomar miro hasta el fondo

puedo encontrar la sombra del tiempo agazapada

tras los bancos de madera, en los velones

o en las viejas paredes encaladas.

Sombras y ecos que se acercan, la voz de Gloria

recitando <<La huéspeda>>, un joven rubio,

que ella llama <<mi paje>>, que escucha ensimismado

y gente que se agolpa alrededor de un verso tembloroso,

de la sonrisa ingenua que brota suavemente,

de palabras que dicen sentimientos que hieren

o el estilete fino del poeta que oficia como oráculo,

cada viernes de estío malagueño.

Otras sombras que convoca el recuerdo surgen

de entre la niebla que la memoria guarda

y la ausencia hace herida. ¿Acaso es Aguilera

y su vaso perenne de ginebra y olvido? ¿Tal vez

Fernando huyendo de un mundo que asesina

o aquel Ángel que no pudo resistir su embestida?

Son sombras que se acercan y se alejan y ya no están

cuando vuelvo al presente y se llena de nuevo

este lugar que existe por encima del tiempo

y que acoge el futuro en las voces que llegan.

Aquí estamos, Paco Campos, Pepe Cobos,

el vino generoso cualquier lunes de invierno,

el tiempo sucediéndose, la vida, como un sueño.

 

José Infante                 Málaga, 19 de febrero de 2015

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