Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía

Málaga es de gustar, gustó a los fenicios y al mismísimo emperador Augusto, tiene ese clima que gusta, y esos manjares tan sencillos pero que dejan huella. Cómo gustan esas sardinas espetadas; también le gusta la cultura y a la cultura le gusta Málaga. Este otoño la ciudad acoge la exposición  Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía, alojándose en La Térmica. Desde el 15 de Octubre y hasta el 29 de Enero podremos disfrutar del resultado del trabajo de dos grandes artistas contemporáneos: el fotógrafo Sandro Miller y el actor Jhon Malkovich.

Miller es considerado uno de los grandes fotógrafos publicitarios de nuestros tiempos. Empresas como American Express, BMW o Coca Cola aparecen en su listado de clientes. Su formación es plenamente autodidacta observando y estudiando los trabajos de David Bailey, Andy Warhol, Dorothea Lange, Alberto Korda, Irving Pane… entre otros artistas con los que el estadounidense definió su arte. En 2013 inició su homenaje a los que consideraba sus maestros, el resultado fue esta maravillosa exposición de 41 instantáneas que, junto a la colaboración del actor Jhon Malkovich, hacen tan maravilloso guiño a la historia de la fotografía.

El fotógrafo admira el trabajo de Malkovich, su versatilidad, lo cual lo hace idóneo para este proyecto. La serie recrea algunos retratos de los grandes de la fotografía: ese Truman captado por Irving Penn; la provocativa Marilyn de Bert Sert o la tan conocida portada de la revista Rolling donde aparecen John Lennon y Yoko Ono, instantánea de Annie Leibovitz.

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Por supuesto, no he podido evitar relacionar este trabajo con el film de Jonze Cómo ser Jhon Malkovich, que para quien no la haya visto recomiendo encarecidamente anoten en su lista de pendientes. Sin embargo, mi mayor trabajo ha residido en la mirada, en esos ojos que tanto transmiten a pesar de estar en dos dimensiones, o en esos otros que tanto han visto y han decidido ese momento y no otro, para ser captado para la eternidad.

No cabe decir, entonces, que la mirada es el eje de la exposición; por un lado Malkovich se basa principalmente en ella para conseguir reflejar y devolver a la vida los personajes que encarna. Únicamente se apoya en algo de vestuario y un par de capas de maquillaje para conseguir esa ilusión de ser otro, de mirar desde la posición ajena; por otro lado está la “otra mirada”, la de Miller quien se teletransporta a los ojos de los fotógrafos que admira y ve, o al menos tratar de ver, lo que ellos veían y sentían. Así podemos concluir que el fotografiado no existe sin el objetivo, ni el retrato sin la mirada del sujeto. Como dijo el poeta Miguel Hernández; “mis ojos no son ojos, sin tus ojos”

Curiosamente, esta dicotomía ya la trabajo el filósofo Jean Paul Sartre en su obra El ser y la nada. El autor desarrolla uno de los grandes planteamientos de la filosofía y de la humanidad entera: el existencialismo, para ardua tarea se apoya entre otros planteamientos, en la mirada. Sartre conforma la existencia de uno mismo en tanto en cuando somos observados y lo mismo ocurre de manera inversa; el otro se conforma como sujeto y no como objeto, en cuanto es observado, es decir, es mirado. El filósofo dictaminó; “me ven, luego existo.”

Por Sandro Miller

La visión negativa de Sartre, radica en su conclusión: tras la bifurcación de la mirada, uno ve y a la vez es visto, surge una dialéctica de libertades, que según este autor solo puede concluir en lucha, en un conflicto.

La obra de Miller inunda al espectador con el calor de que somos, puesto que los demás nos miran, incluso alcanzamos traspasar el tiempo de la mortalidad por la mirada de otros y sin embargo, no se observa ese conflicto tan sentido por el filósofo francés, quien concluía “el infierno son los otros”. Por el contrario, el trabajo de Malkovich y Miller dotan a esta teoría de cariño, admiración y respeto. Un trabajo digno de contemplar y disfrutar, donde dedicarle tiempo al espacio que ocupa nuestra existencia, al “érase una vez.»

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