Así viví el 8 de Marzo y la primera huelga general feminista de España

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Imagen por Emme Estudio

Un día como el 8 de Marzo, en el que había altas expectativas de que sería un día sin precedentes en la historia de la lucha feminista en España. El Manifiesto 8M hacía un llamamiento a todas las mujeres a practicar huelga y demostrar que si nosotras paramos, se para el mundo. Parar en nuestros trabajos, parar de realizar cuidados domésticos, de asistir a clase e, incluso, de consumir.  

 

Queríamos que el Día Internacional de la Mujer fuese para reflexionar sobre la opresión y desigualdad a las que estamos sometidas por nuestra naturaleza femenina. Decir no a la violencia machista, que se cobró la vida de 99 mujeres sólo en el año pasado, la brecha salarial del 24 %,  y a la Justicia Social que actúa desigualmente. Queremos poder decidir sobre nuestras vidas, nuestros cuerpos, acceder a un sistema laboral equivalente y digno y acabar con el sistema patriarcal que nos subordina a los hombres, arrebatándonos la libertad. La situación es gravísima, por eso este día debe ser tan sonado.

 

 

Queríamos que el Día Internacional de la Mujer fuese para reflexionar sobre la opresión y desigualdad a las que estamos sometidas por nuestra naturaleza femenina

 

 

En Málaga estaban previstas diferentes concentraciones matutinas en varios puntos y una manifestación que, a la tarde, recorrería el centro de la ciudad. Desde la mañana, se palpaba en el ambiente morado una sensación de poderío femenino. En las redes se difundían masivamente mensajes feministas de apoyo a la manifestación. Estábamos ansiosas de celebrar la fiesta de las mujeres.

 

 

8 de Marzo

Imagen por Marina Martínez de la Guardia / 8 de Marzo de 2018

8 de Marzo

Imagen por Marina Martínez de la Guardia / 8 de Marzo de 2018

 

 

Hice huelga total, durante las 24 horas del día había decidido interrumpir mi actividad, no consumí en ningún comercio y tampoco asistí a clase. Abrí mi armario buscando colores morados, me calcé las botas militares y salí a la calle para encontrarme con mis hermanas, mis compañeras luchadoras. Me sentía embriagada por un estado de emoción y adrenalina de camino a la Plaza de la Marina. El cielo se estaba abriendo y el sol brillaba para nosotras, así lo pude percibir.

 

 

8 de Marzo

Imagen por MARINA ANTIGUALLA / 8 de Marzo de 2018

 

Bajando por la calle Larios, poco antes de las 19 horas, puede ver la muchedumbre que se agrupaba al final de la calle, comencé a caminar más rápido, quería estar entre ellas, sentirlas, abrazarlas y que me abrazaran. Allí estaban todas, mayores y pequeñas, amas de casa, universitarias, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, transexuales,  modernas y tradicionales, españolas y extranjeras. Allí estaban todas, portando pancartas que tenían voz propia y gritaban mensajes comola revolución será feminista o no será”, “mi cuerpo no quiere tu opinión” o “somos las hijas del patriarcado y estamos dispuestas a destruirlo”. Sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, no puede reprimir las lágrimas de rabia contenida. El mismo sentimiento podía verlo en todas las mujeres que me rodeaban, resentidas y violentadas por la situación patriarcal que nos domina.

 

 

8 de Marzo

Imagen por MARINA ANTIGUALLA / 8 de Marzo de 2018

 

 

Casi puntual, la masa morada se puso en movimiento. Empezamos  el recorrido subiendo por la Calle Marqués de Larios, hasta la Plaza de la Constitución, siguiendo por la Calle Granada hasta la Alcazaba. A cada paso nos engrandecíamos juntas y si una empezaba a gritar “quiero ser libre de camino a casa” todas las que estábamos cerca, a coro, nos uníamos a su voz y pronunciábamos más vivas que nunca: “quiero ser libre de camino a casa”. Ellas me miraban y yo las miraba a ellas, todas cómplices, levantando la voz por las asesinadas. Estábamos fuertes, combativas y  pacíficas, como somos las mujeres.

 

 

8 de Marzo

Imagen por MARINA ANTIGUALA

 

 

A nuestro paso, las mujeres que estaban sentadas en las terrazas a pie de calle aplaudían y se unían a nuestro lema. En el rostro de las camareras y las cocineras que estaban en sus puestos de trabajo se percibía la impotencia producía por reprimir el deseo de manifestarse con nosotras. Pero nosotras somos ellas, estábamos allí por las que quieren y no pueden. Por ellas que se han enfrentado a sus jefes, han abierto diálogo y han tratado de mediar con ellos para no perder su empleo este 8 de marzo. Por las que se encuentran resignadas y más furiosas que nunca, las siento, y nos manifestamos por ellas.

 

Los motivos de estas mujeres que no están en la manifestación son personales y respetados pero en la mayoría de los casos se trata de situaciones injustas ajenas a su voluntad. Alba me contaba el motivo por el que su madre no estaba allí con nosotras, su situación económica es tan precaria que, a pesar de posicionarse a favor, no puede permitirse practicar el paro como forma de protesta. Antonia, sin embargo, había hecho huelga laboral pero, no de cuidados. Por la mañana ha tenido que llevar a su madre enferma al médico, ya que ninguna otra persona se ofreció para cubrirla.

 

 

8 de Marzo

Imagen por MARINA ANTIGUALLA

 

 

Un caso más extremo de mujeres que quieren y no pueden nos lo cuenta Lorena: “mi madre sufre. Es su hijo, no quiere que lo pase mal pero, también, comparte esta forma de pensamiento”. Estas son sus palabras explicando cómo el tema de conversación familiar  giraba en torno a que a su hermano no le  podía faltar el plato de comida ese día, por el motivo que fuese.

 

Sonia me contaba cómo vive la desigualdad de género en primera persona. Su profesor hace comentarios fuera de tono a las alumnas

 

Sonia, una estudiante de hostelería me contaba cómo vive la desigualdad de género en primera persona. Sin ir más lejos, se trata de su propio profesor quien hace comentarios fuera de tono a las alumnas. Este comportamiento es intolerable y más aún en un docente. “Quiero tu respeto, no tu piropo”, fue uno de los lemas más vitoreados por las mujeres en la manifestación de aquel 8 de Marzo.

 

 

8 de Marzo

Imagen por Marina Martínez de la Guardia

 

 

Estas historias me devuelven a la realidad. Existe un comportamiento machista arraigado en la sociedad que se manifiesta directa o indirectamente en los comportamientos familiares, en la educación que el padre transmite, de forma dispar, a su hija y a su hijo, en las aulas, en las oficinas, en las carreteras, en los estadios… Hay micromachismos en nuestro día a día que pasan desapercibidos, son imperceptibles para la sociedad, de fuerte tradición patriarcal. Además,  nos hace asimilar como “normales” estos comportamientos discriminatorios que, pareciendo leves, son intolerables y nos alejan de la igualdad real. Y nosotras allí teníamos aquel día, 8 de Marzo, para erradicarlos.

 

 

8 de Marzo

Imagen por M. Cruz Pedregal

 

 

Cerca de las 21 horas la cabecera de la manifestación llega de nuevo a la Plaza de la Marina, pasando por la catedral, y para nuestra sorpresa descubrimos que la cola de multitud es tan larga que aún hay mujeres saliendo desde Calle Marqués de Larios. El tráfico está parado y anula el eje principal de la ciudad. La manifestación supera todas las expectativas, hacía mucho tiempo que en Málaga no se movilizaban tantas personas.

 

En la plaza esperábamos, llenas de satisfacción y de orgullo, a que el manifiesto fuese pronunciado. El ambiente era festivo y poderoso cuando Eskarnia utilizó su rap “como herramienta de transformación social”, según sus mismas palabras, para poner broche a la manifestación. La rapera malagueña nos hizo bailar juntas y sentirnos fuertes con sus letras cañeras, “que las pueda entender todo el mundo, que las pueda entender mi abuela y cualquier persona y eso traspase”.

 

Este 8 de Marzo ha sido un punto de inflexión en la lucha de las mujeres. La magnitud del acontecimiento no pasa desapercibida, las mujeres nos empoderamos y con ello despertamos las conciencias del mundo. Se avecinan transformaciones radicales en la sociedad para liberar a la mujer, ¡la revolución está en marcha!

 

 

8 de Marzo

Imagen por M. Cruz Pedregal

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