Street art: Mur0ne, Boa Mistura y Chad Eaton

El street art no tiene normas ni límites. El espectro de ideas o sentimientos que te permite transmitir y las formas de hacerlo son ilimitadas, desde difundir una idea política o plasmar tu imagen sobre la ciudad en la que vives hasta, simplemente, firmar con tu nombre en el muro de tu barrio. Esta variedad provoca que no podamos denominar el street art como un estilo artístico, sino más bien, como una cultura.

Concretamente, el arte callejero es el ámbito plástico de la cultura hip hop, o al menos, tal y como lo vemos en la actualidad. Pero ¿es el graffiti un arte exclusivamente moderno? ¿Cuándo surge la necesidad de plasmar lo que sentimos en cualquier lugar?

Para encontrar las primeras obras de lo que hoy llamaríamos arte callejero debemos viajar unos cuantos años atrás en el tiempo, concretamente, 40.000. El arte rupestre es la prueba de que el humano necesita el arte, necesita un canal para transmitir sentimientos o la realidad en la que vive, sean cual sean los medios. Podemos decir que esos bisontes dibujados por nuestros ancestros en las cuevas de Altamira son, salvando las distancias, las primeras piezas de graffiti.

Un ejemplo un poco más “actual” es el caso de Pompeya. Las paredes de la ciudad, que posteriormente sería enterrada por la violenta erupción del Vesubio, hicieron de lienzo para uno de los primeros precedentes del arte urbano. Se han descubierto unos 10.000 grabados y pinturas que datan, aproximadamente, desde el año 79 a.C. La mayoría de estos milenarios graffitis son frases que van desde la política o la filosofía hasta, incluso, ofertas sexuales pasando por lo que hoy en día sería el típico “Paco estuvo aquí” o “Tonto el que lo lea”. Algunos ejemplos que podemos encontrar, según el historiador Francisco Arroyo Martín, son: “Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario”, “Si descuidamos un mal pequeño, se hace muy grande”, “Lais chupa por dos ases”, “Dafnico pasó un rato aquí con su amada Felicula” o “¡El que lo lee está circuncidado!”.

 

 

Inscripciones en Esmirna – HURRIYET DAILY NEWS Fuente: MÓNICA ARRIZABALAGA | ABC

 

 

Siguiendo con este particular viaje en el tiempo, llegamos a los inicios del siglo XIX. En esta ocasión el Imperio Austrohúngaro es el destino de nuestra artística travesía. Joseph Kyselak, un funcionario del imperio, dejó su trabajo para viajar a lo largo de toda Austria-Hungría. Acompañado de su perro, Kyselak dedicó su trayecto a pintar su apellido en distintos castillos, puentes e iglesias de unas 120 ciudades. Tal es la similitud con el graffiti actual que el propio Kyselak también tuvo que enfrentarse a las autoridades de la época. El mismísimo emperador Franz II llegó a reprenderlo, según narra el propio Kyselak en su cuaderno de viaje, por haber dejado su tag en un muro perteneciente al palacio del emperador.

 

 

 

 

Finalmente, el graffiti propiamente dicho nace en la ciudad de Nueva York en los años 70. Se suele considerar a Taki 183 el pionero del graffiti moderno norteamericano. Tal fue su importancia que el propio New York Times lo entrevistó en 1971, teniendo tan solo 17 años. A partir de esa entrevista el tag se empezó a popularizar y a hacerse masivo entre los adolescentes neoyorkinos. En esta época importaba más el lugar donde pintabas tu tag que el diseño o la caligrafía del mismo. Poco a poco se empieza a cuidar más la estética y nacen  distintos tipos de caligrafía como los Bubble Letters o el Wild Style, característico del Bronx. La MTA (Metropolitan Transit Authority) no tarda en perseguir a estos “vándalos” que inundaban con sus firmas las paredes de los barrios neoyorquinos. Esto provoca que muchos grafiteros, a principios de los años 80, viajen a Europa para seguir practicando su arte, expandiendo, de esta manera, el arte callejero por nuestro continente.

Estos exiliados artísticos quizá nunca se hubieran imaginado que un par de décadas después el arte urbano iba a inundar los barrios y ciudades de todo el mundo de forma legal. Y no solo de forma legal, sino que muchísimos ayuntamientos fuesen a pagar a grafiteros para llenar las calles de color. Ciudades como Berlín, Londres o Barcelona se han convertido en auténticos museos urbanos. A su vez estas obras cada vez se están profesionalizando más, poco tienen que ver con las primeras firmas que Taki 183 plasmaba en los muros neoyorquinos. Desde murales geométricos hasta retratos hiper-realistas, pasando por la crítica social, son algunos de los estilos que podemos encontrar.

 

Taki 183, años después de haber abandonado el graffiti, posando para el recuerdo.

 

Si bien todavía muchos artistas callejeros tienen que rehuir de la policía, es innegable que la aceptación social hacia el street art está creciendo a pasos agigantados. Esta legalización y comercialización del arte callejero tiene muchos aspectos positivos, aunque para muchos el hecho de que el graffiti sea algo clandestino e ilegal es una parte imprescindible de la esencia de esta cultura.

¿Sigue manteniendo la esencia el arte callejero comercial? ¿Están sufriendo los artistas un aumento en la censura? ¿Cómo pasaron estos artistas profesionales de pintar en su barrio a ganarse la vida gracias al grafiti? A estas cuestiones y muchas más nos responden el muralista y grafitero Mur0, el colectivo de arte callejero Boa Mistura y el ilustrador norteamericano Chad Eaton, a todos ellos los hemos podido entrevistar desde Pez Magazine.

 

 

Mur0ne

En ocasiones, hay nombres y apellidos que parecen estar predestinados. Este es el caso de Iker Muro, mejor conocido como Mur0ne, que ha hecho de su apellido su forma de vida. Es un grafitero y muralista bilbaíno pero afincado durante la mitad de su vida en Tenerife. El color y la geometría son los protagonistas de sus obras que podemos encontrar en calles de todo el mundo. Nueva York, Rabat o Estambul son solo algunas de las ciudades que han hecho de lienzo para este artista vasco.

 

 

Obra de Mur0ne con motivo del Festival Moments 2019 / Fotografía por Stef by Stef

 

 

A pesar de su fructífera carrera sus inicios fueron como los de cualquier otro chaval e incluso, en ese momentos, no le causaba un especial interés. “Empecé con un bote de spray y guarreando las paredes de mi barrio pero no despertó nada en mí” nos comenta Mur0. Aunque con el paso del tiempo, asegura, fue interesándose por las distintas piezas de su barrio. Pero no es hasta 2002 cuando empieza a tomárselo en serio. “Hice un viaje a Berlín a visitar a un amigo y al ver el boom que había de arte callejero me flipó y quise empezar a hacer eso. Empecé a poner posters, plantillas y firmas. Bombardeando a tope” recuerda el artista. Poco a poco van apareciendo trabajos y proyectos pasando, de esta manera, de ser un hobby a una profesión.

 

 

Obra de Mur0ne con motivo del Festival Moments 2019 / Fotografía por Stef by Stef

 

 

Gracias a esta profesión ha podido viajar por todo el mundo, como mencionaba al inicio. De todas las ciudades en las que ha tenido oportunidad de trabajar asegura que Estambul es uno de los lugares más bonitos en los que ha estado. Además, está bastante orgulloso con la obra que allí realizó “un anfiteatro con cuatro colores y formas bastantes limpias”. Sin embargo, confiesa que no suele quedar satisfecho con su obra. Por otro lado, a pesar de la gran cantidad de ciudades en las que ha trabajado, asegura que tiene muchas ganas de trabajar en México y Buenos Aires, donde aún no ha tenido la oportunidad.

El artista confirma que gran parte de sus proyectos son financiados, bien por fondos privados o por instituciones públicas. El hecho de que su esfuerzo sea remunerado es una de las principales razones por las que no le importa trabajar por cuenta ajena. Pero en muchas ocasiones el hecho de no ser tú tu propio jefe puede coartar tú libertad de expresión. Sin embargo, Iker asegura que en su caso no tiene ese problema: “Yo pienso que realmente es porque lo que yo hago es bastante sencillo, colorido y al final es muy digerible”. Aunque admite que otros compañeros que hacen contenidos más relacionados con la crítica social han sufrido bastantes problemas.

 

 

Obra de Mur0ne con motivo del Festival Moments 2019

 

 

Un estilo inconfundible, abstracto y muy particular caracterizan la obra de Mur0, el color es el protagonista de sus obras junto a figuras geométricas no muy complejas. Iker es, además de muralista, diseñador gráfico. Esa faceta profesional tiene gran influencia en su estilo “vectorial de formas planas, curvas y rectas muy marcadas”. Aunque, sin duda, otros de los factores que más influye en la obra de un artista son los referentes. Asegura que sus mayores referencias son de arte pop, destacando al neoyorquino  Roy Lichtenstein. “Pude ver algunos cuadros de estos grandes de Lichteinstein y, si ya me gustaba, me volví loco. Me sentí como un niño pequeño” Relata Iker. Fuera del ámbito plástico, el rap es una música con la que se siente muy identificado y especialmente con el rapero canario Bejo. Esa estética colorida, un estilo fresco y un toque de freestyle hacen que Bejo y Mur0 transmitan una cercanía y un buenrollismo, cada uno en su ámbito, que muy pocos hacen.

Mur0 reitera en un par de ocasiones que lo que él hace no es realmente grafiti, sino muralismo o posgrafiti. La principal razón de esta diferenciación por parte del artista es porque “el grafiti lleva consigo intrínseco el acto ilegal o vandálico”. Si bien su obra no es grafiti propiamente dicho, sí que ayuda, asegura, a que la sociedad normalice y acepte el arte callejero. “Ayuda a que la gente sea consciente de que simplemente añadiendo color pues podemos cambiar un poco nuestro entorno, nuestra ciudad e incluso nuestro estado anímico” concluye el artista. Aunque también cuenta que siempre pasa el típico señor mayor que amenaza con denunciar al artista porque no le gusta como está quedando. Al fin y al cabo el grafiti ha sufrido una gran campaña de criminalización en las últimas décadas.

Si bien el mundo del arte urbano se caracteriza por ser rompedor e ir a contracorriente de la sociedad, hay un detalle en el que no se distingue del resto de ámbitos artísticos o laborales: la invisibización del papel de la mujer.  “Sí hay mujeres en este mundo, como por ejemplo Faith47, pero creo que es como en todo, son menos. Supongo que es una barrera que con el tiempo se irá diluyendo.” Reflexiona Iker. Y al parecer, tiene razón, la barrera se está diluyendo. Muchas artistas callejeras, como Doa Oa o Julieta XLF, coinciden en que cada vez más las mujeres se están lanzando a las calles a dejar su sello en forma de arte, según una entrevista a Nokton. Otra artista, Chincheta, en la misma entrevista, cree que el hecho de que el arte callejero esté de moda y cada vez menos criminalizado por la sociedad favorece a que más mujeres se incorporen a este mundo. Ahora solo falta que se les de la relevancia y el reconocimiento que merecen.

 

 

 

Boa Mistura

El actor y escritor norteamericano Ossie Davis dice que “cualquier forma de arte es una forma de poder; causa impacto, puede influir en los cambios: no solo puede cambiarnos, sino que nos hace cambiar”. Quizá no haya ninguna cita mejor para definir la labor que realiza el grupo artístico Boa Mistura. Este colectivo madrileño comenzó allá por el año 2000 siendo un grupo de amigos que se juntaba los fines de semana para garabatear su barrio. Pero no es hasta el año 2010 cuando empiezan a tomárselo como una profesión. A día de hoy son diez los integrantes del grupo y han trabajado en Berlín, Ciudad del Cabo y Nueva Delhi, entre otras muchas ciudades, utilizando el arte como instrumento de cambio. Desde Pez Magazine hemos tenido la oportunidad de entrevista a Pablo Purón y Clara González, fundador e integrante respectivamente.

 

Si bien Boa Mistura nació del grafiti, su trabajo, actualmente, va mucho más allá de eso. La culpa de esta evolución la tiene que los integrantes vienen de numerosas ramas como el diseño gráfico o la fotografía aportando, así, distintas perspectivas a la hora de realizar un trabajo. Clara, por ejemplo, es arquitecta y asegura que antes de entrar en el grupo no había tocado un spray, era algo bastante ajena a ella. “Es muy arquitectónico, aunque venga del graffiti, hacemos mucha arquitectura y tratamiento de la ciudad por lo que yo lo siento también parte de mi disciplina” relata Clara.

 

 

Obra de Boa Mistura / Imagen vía Tiwel

 

 

El principal objetivo de este grupo es cambiar la realidad de los barrios en los que trabajan. Clara asegura que no somos conscientes de cómo nos influye la estética de lo que nos rodea. “Al final si estás en un entorno que no te representa tu vida de repente se vuelve más difícil, no te encuentras” asegura. Por eso, añade, que es muy importante que tu entorno te transmita alegría y te sientas identificado con él. Uno de los factores más importantes para que este cambio sea fructífero, según Pablo, es involucrar a los vecinos del barrio ya que “siempre estás más orgulloso de lo que has hecho que de lo que te han hecho”. Respecto a esto, Clara recuerda un proyecto que hicieron hace unos meses en una escuela para gente sin recursos en Marsella. “Transformamos la escuela con ellos pintando un mural y fue increíble observar como ellos trataban el espacio de otra manera simplemente porque era más bonito o porque lo habían hecho ellos” comenta. Este cambio tan rápido en la actitud de los chicos, continúa, demuestra la importancia que tiene el arte en nuestra vida y en nuestra forma de ser.

Otro proyecto del que nos habla Clara es de Ciudades Patrimonio. En esta ocasión Boa Mistura se encargó de dar color a quince ciudades y pueblos que son patrimonio de la humanidad en España. “Fue un proyecto precioso porque nos pudimos hacer prácticamente un roadtriping por toda España” nos cuenta la artista. Pero para poder realizar todos estos proyectos hay un factor fundamental, más allá del talento de los artistas, la financiación. Pablo nos explica que todos los proyectos de Boa Mistura son económicamente sostenibles.  En algunas ocasiones es un mecenas el que pone los recursos y en otras un ayuntamiento o varios sponsors. Además, “proyectos que económicamente tienen recursos permiten hacer otros que tal vez no tienen tantos pero que también son muy interesantes” concluye Pablo.

 

 

Boa mistura tras finalizar su obra en La Térmica realizada a través de cervezas Alhambra / Vía El País

 

 

Siempre que una forma artística tiene como objetivo cambiar la sociedad, puede resultar incómoda para el poder. Pablo asegura que nunca han sufrido la censura de forma explícita “pero sí que hay veces que te encuentras con ciertas trabas a la hora de realizar tu trabajo de forma libre”. Tanto Pablo como Clara coinciden en que cualquier tipo de censura al arte es una vergüenza, ya que debería ser totalmente libre. Respecto a la criminalización del grafiti, Clara asegura que, por suerte, a través del gobierno de Carmena en Madrid el grafiti ha pasado de ser un acto vandálico a ser algo protegido e impulsado por el Ayuntamiento. Además, “no hay mejor manera de cambiar los barrios que con arte nacido de sus calles” asegura Clara. Según la artista, una sociedad que se expresa en la calle, una sociedad saludable. “Si ves el grafiti de esta manera, te cambia la forma de ver el mundo” concluye.

Cada vez son más, gracias a la lucha feminista, los nombres de mujeres que destacan en el mundo del arte. Clara no piensa que el motivo sea que cada vez más mujeres se hagan artistas. “Yo creo que las mujeres siempre hemos estado ahí. Lo que ha cambiado es que ahora se da más voz al trabajo de las mujeres” explica. Por ejemplo, asegura que ella está conociendo a mujeres del siglo XV y XVI que no le enseñaron en ninguna de las asignaturas de arte de su carrera. No hay duda de que la lucha de la mujer en estos últimos años está ayudando a visibilizar el papel de la mujer, además de en el arte, en todos los ámbitos de la historia, aunque todavía queda mucho por andar

 

 

 

Chad Eaton

Chad Eaton es un ilustrador de Los Ángeles y creador de la marca Timber! Paisajes nostálgicos, leñadores con densas barbas y osos propios de los bosques canadienses, son algunas de las señas de identidad de este sello. Pasó de ser un trabajador de una tienda de impresiones textiles a un dibujante conocido internacionalmente.

 

 

 

 

Si bien no podemos etiquetar la obra de Chad Eaton como arte callejero propiamente dicho, sí que está bastante cerca del mundo del Hip Hop, concretamente del skateboarding. Chad Eaton, con su sello Timber! ha hecho varias colaboraciones con la marca de skate Element para diseños de tablas: “Mi arte tiene una parte importante volcada a ese mundo, principalmente con el diseño e ilustración de tablas” explica. Además, Eaton asegura que cuando era más joven practicaba skate a diario hasta que tuvo una lesión de rodilla. Aunque nos cuenta que: “De todas maneras, sigo muy vinculado a la escena. Muchos amigos míos siguen practicando a diario”. Respecto a su experiencia con Element, él explica que fue “su propia universidad de arte”.

 

 

Chad Eaton junto a su expo en la Escuela de Arte de San Telmo con motivo del Festival Moments 2018 / Fotografía por Lucas Alcántara

 

 

Esta denominación no es por lo que enseñó de forma explícita, sino porque le encargaban una serie de trabajos que él nunca había realizado y tenía que buscarse la vida para entregarlos. “Tener que adaptar diseños a formatos específicos como ropa o tablas de skate, digitalizar y vectorizar mis dibujos, son cosas que tuve que aprender trabajando con ellos” explica Eaton. Además, asegura que gracias a su trabajo con Element ha sido fundamental para obtener reconocimiento y popularidad.

El artista norteamericano trabajaba en un local de impresión de textiles cuando comenzó a dibujar e imprimir sus propios diseños. Poco a poco, fue dedicándole más tiempo hasta llegar a ser el artista reconocido a nivel internacional que es hoy. Eaton explica este proceso así: “Cuando era más joven había dibujado bastante pero no fue hasta ese momento (su trabajo en el local de serigrafías) que sentí esta conexión, lo mucho que me gustaba dar forma a las ideas que pasaban por mi cabeza y hacerlas algo real, que cobraran vida”. Además, fue muy importante el feedback tan positivo que recibió en esta etapa inicial: “El hecho de que mis amigos encontraran mis diseños interesantes me motivaba a seguir dibujando y mejorando, lo que de alguna manera retroalimentaba el proceso” asegura el artista.

 

 

Chad Eaton junto a su expo en la Escuela de Arte de San Telmo con motivo del Festival Moments 2018 / Fotografía por Lucas Alcántara

 

 

No tiene nada que ver el entorno que Eaton crea en sus ilustraciones al entorno que le rodea realmente. Los bosques con fauna salvaje y leñadores que plasma el artista en sus obras nada tienen que ver con los rascacielos y las paradisíacas playas de Los Ángeles. Chad Eaton explica que ve su obra como una vía de escape de lo que le rodea. Además, afirma que hay una gran dosis de nostalgia en sus ilustraciones. Nostalgia provocada por los recuerdos de “ir de camping cuando era pequeño o las películas que veía por aquel entonces”.

Respecto a sus referencias, el artista explica que comenzó a interesarse por el trabajo con tinta negra a partir de las ilustraciones de Charles Burns, en la novela gráfica Black Hole: “Antes no trabajaba tanto con la tinta, pero me gustó la capacidad expresiva y dramática que podía lograr con ello” relata Eaton. Sin embargo, el artista asegura que muchas de sus referencias poco tienen que ver con su estilo. Destaca como uno de sus pintores favoritos al belga René Magritte, conocido por su obra surrealista y provocativa.

 

 

Chad Eaton / Fotografía por Lucas Alcántara

 

 

Chad Eaton destaca que las redes sociales son muy importantes para un artista actualmente. Aunque puede haber gente muy buena que no las necesite, resulta imprescindible para la mayoría. “En mi caso Internet me ayudó mucho a difundir mis diseños o vender mis primeras obras” explica el artista. En cuanto a su papel en las redes sociales la que más usa es Instagram. Eaton nos cuenta que intenta postear tan solo cosas sobre su arte y su actividad profesional: “Me lo tomo casi como si fuera una especie de portfolio en tiempo real, un diario de los proyectos que voy desarrollando y los sitios a los que voy” relata. Aunque respeta mucho a los artistas que comparten su vida privada en redes, incluso le gusta y le resulta gracioso. Pero él prefiere mantener un poco de misterio entre él y sus seguidores.

 

 

Chad Eaton trabajando en un mural con motivo del Festival Moments 2018 / Fotografía por Lucas Alcántara

 

 

Eaton es una de esas personas que tienen la suerte de dedicarse a lo que le apasiona. “Mi único secreto ha sido dibujar muchas horas al día, durante muchos años” asegura. Pasea siempre con su libreta y, ni siquiera de vacaciones, ha dejado de dibujar ni un solo día. El artista lanza una consigna que todos deberíamos agarrar con las dos manos: “Si encuentras algo que te realmente te gusta, hazlo y ve a ver lo lejos que te lleva”. Para Eaton no tiene ningún sentido esforzarse en hacer algo que no te sale de manera natural, porque finalmente te acabará quemando.

Para concluir, y aprovechando ésta última reflexión de Chad Eaton, el arte no es más que una necesidad innata del ser humano de extrapolar lo que siente. El grafiti y el arte urbano ha sido la forma de, cómo hemos visto en este reportaje, extrapolar las emociones  o pensamientos para aquellos que no tienen más medios que los muros de su barrio. Por lo que el street art, se considere vandalismo o una moda, seguirá siéndolo siempre que ese arte que inunda la calle nazca de la misma. Esa es la verdadera pureza del grafiti.

 

Créditos:

Artículo realizado por Jaime Camejo

Entrevista realizada a Boa Mistura y Mur0ne: Jaime Camejo Cano

Entrevista realizada a Chad Eaton, así como su traducción por : Pedro de la Torre

Editora: Marina Antigualla

Imágenes de Chad Eaton: Lucas Alcántara (para Pez Magazine)

Imágenes de Mur0ne: Stef by Stef

 

Agradecimientos:

Boa Mistura

Chad Eaton

Mur0ne

Festival Moments

Cervezas Alhambra

Boa Mistura

Chad Eaton

Mur0ne

 

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