Entrevista a Sara Baras tras el estreno del documental, “Sara Baras. Todas las Voces” -Festival de Cine de Málaga

El pasado 20 de Marzo se estrenó en el Festival de cine de Málaga el documental que el realizador Pepe Andreu y el periodista Rafa Molés han realizado, teniendo como figura protagonista la bailaora y coreógrafa Sara Baras, partiendo de su último espectáculo, Voces.

El documental titulado Sara Baras. Todas las voces, no compitió en el Festival, aunque se presentó en una de las  diez sesiones especiales.

Ambos realizadores (conocidos por la realización de Five Days to Dance) llevaron a cabo el guion y la dirección de este documental, producido por Nadie es Perfecto Producciones Cinematográficas y teniendo como colaboradores CulturArts, entre otros.

 

Sara Baras

Imagen por Candela Pliego

 

Este documental se gestó partiendo de la intención de mostrar quien es Sara Baras tras los escenarios, realizando su trabajo tras los mismos y en su proceso creativo. Plasmar esto en pantalla hizo que se extendiera en el tiempo el rodaje del mismo, pues en él se da la preparación del espectáculo Voces, estrenado en París en el 2015, y junto a él la gira por distintos países como Nueva York, Tokyo, México y París.

Es curioso como Voces no trata únicamente de Sara Baras, porque en él se pretende homenajear a los grandes maestros como Paco de Lucía, Antonio Gades o Carmen Amaya.

Un documental que sorprende por concesiones que la propia artista revela ante cámara, mostrando en ocasiones su intimidad de forma inesperada. Así ,Sara Baras se muestra sin tapujos, en el proceso de crear y enseñar, para que su espectáculo se convierta en magia.

 

Sara Baras

Imagen por Candela Pliego

 

 

ENTREVISTA A SARA BARAS

  • ¿Te ha resultado difícil estar por encima de las normas del flamenco y hacerlo evolucionar? Comentabas en el documental que ¿por qué no puedes bailar unas alegrías vestida de negro?

Si, realmente yo creo que me sale… Hay por ejemplo unas declaraciones de Paco de Lucía que dice que está en contra de pensar que la pureza es poder imitar a un cantaor de antes, que se supone que era más puro. La pureza está en mostrarte cómo eres y defender lo que eres sin saltarte las reglas. Pero esto es un arte que tiene reglas relativamente, entre comillas. Por eso decía yo que muchas veces nosotros entramos un círculo que es, pues bueno: las seguidillas se bailan vestido de negro, las alegrías tiene que ser de blanco, lo otro tiene que ser esto… Y tú dices no, porque según dónde estés, en qué momento estés, qué estés contando… no quiere decir que no bailes por alegrías. Yo bailé por soleá haciendo el papel de Juana la loca y mi vestido tenía una barriga de embarazada y yo creo que no he bailado mejor por soleá en mi vida ¿entiendes? Y era un vestido como anaranjado por ser una reina. Eso es lo que yo digo, que muchas veces los mismos flamencos somos los que nos queremos cortar las alas y nuestros maestros nos han enseñado que no. Porque tú pones a Paco, a Camarón, a Enrique Morente… todos han mostrado el respeto a la tradición pero han volado. Todos han volado. Entonces yo digo: realmente tenemos que ver que todo lo han dicho ellos, no descubro nada nuevo con eso. Pero sí me gusta pensar que lo empleo para mí, porque si no estaría estancándome. Es que técnicamente podría ser muy buena pero no es eso, porque hay un alma y hay un corazón y una entrega que tú tienes que dar. Si realmente quieres crecer tienes que darlo.

 

Imagen por Candela Pliego

 

  • Tener tu propia compañía, como mujer, ¿eso qué significó para ti? Y ¿qué significa realmente para las mujeres dentro del flamenco? Supongo que es como una lucha.

Sara Baras: De valentía, sobre todo en una época en la que sí ha habido mucha diferencia entre las mujeres y los hombres. Lo que pasa que a mí no me ha pillado. Realmente yo creo que esa época era, por ejemplo,  la época de Carmen Amaya tendrías que ser bestial porque ¿qué hace una mujer al cargo de un equipo, sabes? Cuando las mujeres tenían que estar en casa fregando y dándole de comer a los niños. Entonces ahí hay mucho contraste. Yo creo que muchas de las grandes figuras del flamenco femeninas a veces por lo que no han llegado más lejos es por eso, porque la vida estaba estipulada de otra manera. A mí no me ha llegado eso, porque yo creo que he vivido en una época en la que el valor del artista era más grande que pensar si es hombre o mujer, daba igual. Pero bueno, a ciertas personas también les chocaba…

 

 

  • Claro, aun así a día de hoy es muy difícil en ciertas facetas para la mujer desarrollarse profesionalmente

Sara Baras: Claro, exactamente. Y a mí me gusta mucho pensar que yo no he tenido nada en contra siendo mujer. La compañía va a hacer 20 años. Hace 20 años no era lo mismo que ahora y aun así yo no tenía que ser más valiente por ser mujer. No. Yo esa historia no me la planteaba, iba directamente a bailar bien, a intentar hacer algo bien hecho y a intentar entregarme como era, sin pensar que nadie me está mirando diciendo: pero tú eres una mujer.

 

Imagen por Candela Pliego

 

  • Te emocionas cuando aparece Tokio en el documental y ciertas personas que marcaron tu estancia allí, ¿cómo fue Tokio realmente en tu vida? ¿Fue decisivo?

Sara Baras: Bueno marcó muchísimo porque fue mi primer viaje, sola y largo.

 

 

  • ¿Y por qué te fuiste a Tokio? No lo entendí muy bien en ese sentido. ¿Porque allí sí se estudia el flamenco como tal?

Sara Baras: No, porque en ese momento uno de los tablaos más importantes que había en el flamenco estaba en Tokio y era El Flamenco. Y lo acaban de cerrar. Bueno han cambiado el nombre y de todo, pero justo cuando hemos empezado Voces, a la vuelta yo se lo decía a todos porque el equipo flipó allí.Y Entonces una oportunidad era poder ir a El Flamenco. Iban todas las figuras y entonces yo fui. Cuando me lo propusieron no tenía 18 años y mis padres no me dejaron. Y cuando los cumplí fui. Me equivoqué en muchas cosas, aprendí mucho, me sentí muy sola, yo no estaba preparada para irme sola…

 

Imagen por Candela Pliego

 

  • Por eso quizás cuenta que los llamaste llorando y ellos dijeron que te quedases allí-

Sara Baras: ¿Quién firmó?, ellos me dijeron: ¿quién firmó? Y yo dije: claro, yo. Pues… no haber firmado. Imagínate. Ahí no sabía ni qué comer. Hoy día soy fanática de la comida japonesa y la conozco muy bien además porque, claro, hace 20 años que voy. Pero ahí no sabía ni qué comer. Sólo comía donuts. No sabía cocinar, allí no había ni aceite de oliva. Era todo distinto, no comía fruta, era otra vida, otra costumbre. No sabía poner la lavadora, no sabía hacer nada. Por eso digo que me marcó tanto, fue un aprendizaje total. Y en el flamenco lo que no pasaba aquí en España pasaba allí. Era como un escaparate, porque todos los artistas flamencos grandes pasaban por allí. Entonces yo he estado en Japón con Paco, he estado con el Pele, con Vicente Amigo… échame artistas ¡con la cantidad de artistas con los que he podido estar allí! Con Manolete… y sin embargo, la oportunidad era diferente porque tú aquí en España cuando terminas un concierto te vas a tu casa con los tuyos. En Japón todos los españoles que estábamos nos íbamos juntos. A cenar todos juntos. Y claro, te daba la oportunidad de conocer artistas que ni siquiera aquí a lo mejor podías tener la oportunidad. O sea que después como experiencia fue bestial. Firmamos un contrato de 6 meses que eran 180 funciones y fue durísimo claro, me marcó muchísimo. Entonces volver a un lugar donde he entrado por la puerta pequeña, volver a los grandes teatros… Es que mi camerino era el camerino de Gades, era el camerino de Paco de Lucía, que yo he estado en ese camerino sentada con ellos porque he tenido la suerte de conocerlos, pero sentada admirándolos. Y de repente te toca a ti estar en ese camerino… por eso yo digo que es muy importante para mi vida, me marcó mucho y me enseñó mucho.

 

 

ENTREVISTA A LOS DIRECTORES

  • Quería preguntaros: ¿por qué Voces? ¿Por qué este espectáculo de Sara Baras y por qué ella?

Pepe Andreu: Realmente como Sara ha explicado está en un momento de plenitud de su carrera, es verdad, y decide hacer este espectáculo. Ella ha sido muy transgresora en toda su carrera y decide hacer este espectáculo en el que ella se reencuentra con esas tradiciones de las que ella ha bebido. Esas voces que a ella le han inspirado, que son Camarón, Paco de Lucía, Carmen Amaya… y en ese momento en el que ella hace reflexión sobre quién soy, o por qué soy así, o por qué soy esta artista reconocida. Aparecen unos amigos que le dicen: ostras, vamos a mostrar este proceso creativo. Ahí entra la productora y así es como llegan a nosotros. Que nosotros veníamos de hacer una película en la que la danza era también el hilo conductor, pero que en el fondo iba sobre la educación. De una forma diferente. Pero de alguna manera aquí era lo mismo. Nos encontrábamos con algo genial, que era la danza, que era una bailaora como Sara. Pero es que a Sara toda la vida la puedes ver en el teatro. Tienes que ir al teatro para verla. Pero sí que nos daba la oportunidad de decir: bueno si Sara Baras es así encima del escenario eso es porque debajo del escenario tiene que haber una persona excepcional. Porque tú no eres, ni haces lo que haces por casualidad. Tú lo haces por lo que eres, ¿no? Entonces decidimos seguir y hablándolo con ella seríamos tontos si intentáramos reproducir eso que ya existe sobre el escenario. Vamos a intentar entender por qué es así en el escenario. Entonces en el fondo intentamos cazar a lo largo de este año de seguirla por diferentes culturas, poniendo a prueba que esa forma de ser funciona frente a un japonés o un mexicano, un gaditano o un valenciano… Ver qué había. Y de ahí salen esos valores que son los que estructuran la película y que son valores que los tiene Sara Baras en este nivel, pero que los tenemos todos. O nos faltan a todos. Por tanto esa era un poco la idea de la película: por qué ella es así, por qué es una persona con unos valores concretos. Unos valores a los que nosotros nos podemos coger o no, y podríamos ser los mejores en lo que hagamos y los mejores para los demás. Un poco ese regalo final que da Sara, al final es el espectáculo. Pero eso es un procesado de una forma de entender la vida.

 

Imagen por Candela Pliego

 

  • Bueno, ¿por qué se ha alargado tanto en el tiempo? Porque comentabais que eran 15 días los que estaban previstos.

Rafa Molés : Sí, porque la idea original era el proceso de creación de ese espectáculo. Y vimos que había algo más interesante que no solamente sobre creación, sino sobre el personaje o la persona que mueve todo esto y al que hace que se levante un teatro. Era más importante replantear el proceso creativo y continuar. Luego en realidad se grabó en diciembre y el rodaje era todos los días, hasta febrero no se volvió a grabar. Tuvo un parón hasta la gira asiática en septiembre…

Pepe Andreu:  Claro, era la misma gira y nosotros nos uníamos en diferentes momentos que, para nosotros, eran interesantes. Porque de alguna manera lo que intentábamos hacer es que esa persona, a parte del artista, tiene unos valores universales: el trabajo, la transgresión… ¿Cómo pones a prueba esos valores para ver si son universales? Pues un poco eligiendo diferentes culturas. Si funcionaban allí estaba claro que ahí estaba la clave de por qué Sara Baras traspasa el escenario. Si en Japón, que tienen una cultura completamente diferente, ese procesado de lo que es ella como persona, esos valores, el cómo baila y la gente se emociona y se emociona un mexicano estaba claro que había algo que sí que era universal. Nos servía ese viaje que ella tenía previsto dentro de su gira para poner a prueba esa tesis de que al final es la persona, los valores de las personas los que son universales.

 

 

  • Bueno y también está el lenguaje musical como hilo conductor ¿no? En vuestros dos trabajos que habéis hecho, la música es la protagonista realmente. ¿Pensáis seguir por esta línea? Si tenéis pensado vuestro próximo trabajo…

Pepe Andreu:  Sí, estamos en ello.

Rafael Molés: Estamos pensando, pero no tiene nada que ver. Es totalmente distinto. No es la música, contamos otra historia. Sí que creo que vamos a conseguirlo, o al menos a intentarlo de la manera que nos gusta contar las cosas, pero no porque sea la música o el baile o la pintura. Creemos que hay que presentar otras cosas, otros valores en este caso. Ha coincidido que ha sido la música o el baile. Bueno música no hemos hecho puramente nada, pero nos encantaría hacer algo musical. Pero siempre, no porque sea música o porque sea baile, sino porque hay algo más interesante que contar.

 

 

  • ¿Hubo reticencias por parte de Sara Baras para hacer este documental?

Pepe Andreu:  No, en el momento en el que nosotros llegamos ya no.

Rafael Molés: Ella está convencida, aunque en ese momento sí que hay miedo. Claro ella es una artista que llena teatros en todo el planeta. Tiene más que perder que ganar exponiéndose un poco más. Y al principio sí que nosotros entendemos que hay que ir explicándole y nosotros tenemos que aprender cómo es ella. Nosotros tenemos que explicarle cómo somos nosotros para llegar a un acuerdo. Que realmente cuando explicas quien eres vas a seguir ganando. Eso ha sido todo un proceso muy interesante. Se rompieron las barreras bastante pronto y que al final ya, de verdad, había momentos que estábamos grabando en sitios donde al principio a lo mejor te habría dado miedo pedir permiso para meter la cámara y de momento nadie pedía permiso, nadie nos preguntaba. Y había momentos que estabas grabando cosas que tú decías: otras, no debería estar aquí ¿no? Es tan íntimo que… Momentos por ejemplo en los camerinos donde, bueno, es alucinante. Por los camerinos de Sara pasa muchísima gente porque hay muchísima gente que es conocida, que quiere saludarla. Pero hay momentos sutiles en los que de repente desaparece todo el mundo y entra su hijo. Y ella, que ha recibido a un montón de personas, a un montón de medios, y esta ella artista de momento coge a su hijo y hace que se duerma y es simplemente una madre, una mujer que al cabo de un rato deja a su hijo y vuelve a ser la artista. Y esos momentos son impactantes. Porque ves que todo al final está muy cerca. Vemos a la artista que brilla mucho pero la mujer, la persona, está muy cerca. Esos momentos era decir: ostras, no hubiera podido planear que quisiéramos grabar esto. Esto está aquí porque ella es así. O ese momento que hemos hablado, que nuestro director de fotografía después de la primera vez que hace la Farruca con Tim kris el saxofonista, que casi se emociona muchísimo y sale de las bambalinas, sale emocionada, llorando y nuestro director de fotografía la acompaña hasta el cuartito que tiene entre bambalinas donde ella no puede parar de llorar porque ella misma se ha sorprendido con lo que ha pasado. Y nuestro director de fotografía dice: otras, me he colado en un sitio que es demasiado. Y no sabe qué hacer, si irse con la cámara. Pero al final había un nivel de aceptación mutua que ella se deja ir y ellos siempre que se encuentran. José Luis González (el director de fotografía) y ella hablan de este momento. Porque al final compartieron ese momento que para ella fue muy emocionante. Y lo compartieron con una cámara. Y lo que capta esa cámara está en el documental. Momentos muy auténticos.

 

 

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