UN MUSEO PARA MÁLAGA Y SU GENTE

Museo

La recuperación de uno de los museos más importantes de Málaga parecía un sueño inalcanzable, pero el pasado 12 de Diciembre, se hizo realidad gracias al esfuerzo de los ciudadanos y sus numerosas manifestaciones pidiendo una sede digna para un espacio de estas características tan vinculado a la identidad malacitana. El Museo de la Aduana alberga en sus fondos una de las mayores colecciones artísticas y arqueológicas de España, fruto de la unión de las obras y objetos que se encontraban por entonces en el Museo Arqueológico provincial y el Museo de Bellas Artes, configurados bajo un nuevo plan museológico y museográfico que los pone en valor y los enfatiza frente a los nuevos requerimientos culturales. La colección permanente dispone de más de 17.000 bienes culturales arropados bajo una nueva infraestructura actualizada para comunicar de manera eficaz en estos nuevos tiempos, enriqueciendo el discurso a través de iniciativas culturales diversificadas y de carácter público.

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Vista exterior del edificio del Palacio de la Aduana (actual museo de Málaga)

Es interesante indagar un poco en el contexto histórico de este edificio y lo que acoge entre sus salas para poder comprender que es lo que ocurre hasta la fecha de su reapertura un mes atrás y, tras casi veinte años de movilizaciones y reivindicaciones ciudadanas. Es a finales del siglo XVIII cuando Málaga vivía un gran auge del comercio haciendo necesaria la construcción de un edificio amplio que albergara el gran volumen de mercancía que por entonces llegaba a la ciudad. Proyectado en 1788, es en 1791 cuando se inicia la construcción de este edificio situado en la parte baja del recinto de la Alcazaba, auspiciado por el decreto de libre comercio de 1778 que permitía al puerto de Málaga comerciar con América. La zona en la que se asienta tiene gran historia ya que, allí se encuentra el asentamiento fenicio que dio origen a la ciudad, pero además, como lugar estratégico, permitía su vinculación con el puerto, ofreciendo pistas históricas a los interesados en conocer más sobre esta época.

Sería Manuel Martín Rodríguez, discípulo de Ventura Rodríguez, el que trazaría un edificio siguiendo la tipología palaciega italiana del Renacimiento, formalmente correcto y de diseño académico con cierto gusto neoclásico, propio de la Málaga del XVIII. Aunque el proyecto original se inspiró directamente de los dibujos de Sabatini para la Aduana de Madrid, sería Pedro Nolasco Ventura el que modificaría parcialmente los planos originales. De cuatro pisos de altura en su interior, se puede destacar su patio central porticado en los dos primeros pisos y retranqueado en el tercero que abre una galería con antepecho en forma de balaustrada calada compuesta por muretes cúbicos rematados por bustos romanos, así como sus escaleras con balaustrada de mármol. Posteriormente se realizarían modificaciones y alteraciones bajo diversas circunstancias históricas como la visita de Isabel II a la ciudad, la de Alfonso XII o el incendio de 1922 que obligó a cambiar las cubiertas a dos aguas por terrazas.

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Patio interior del Edificio del Palacio de la Aduana (actual museo de Málaga)

Este edificio ha ido reuniendo desde finales del siglo XIX una gran colección considerada como exponente del arte y la arqueología malagueña cuyo discurso, con una identidad muy marcada susceptible de ser protegida, se pone en valor para una sociedad que en la actualidad tiene ansias de saber y conocer más acerca de sí misma y de su patrimonio histórico, artístico y arqueológico. Málaga en el siglo XIX atrajo artistas, coleccionistas de arte y viajeros que promovieron cambios en el devenir de la ciudad haciéndola sobresalir frente a otros núcleos urbanos importantes de aquel momento como en el caso del País Vasco.

El edificio recuperado permite una simbiosis entre el estilo neoclásico y las intervenciones realizadas en la actualidad. Edificio y colección se vuelven un todo único, convirtiéndose en una obra de arte en sí misma y, reflejando de una forma maravillosa la Málaga industrial y liberal del XIX. La colección de arte destaca por la pintura de este siglo donde se pueden encontrar obras de Joaquín Sorolla, Juan Antonio Benlliure, Bernardo Ferrámdiz, Federico de Madrazo, José Denis Belgrano, Antonio Muñoz Degrain, Enrique Simonet, José Moreno Carbonero, Fernando Labrada o José Nogales, entre otros. Igualmente, del siglo XX predominan las producciones de José Moreno Villa, la colección de obras de Picasso del Legado Sabertés y obras de artistas locales que van desde los años cincuenta a los ochenta. A esto se le unen 2000 piezas arqueológicas que abarcan desde la prehistoria al siglo XIV.

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tenía corazón! (Anatomía del Corazón) de Enrique Simonet que ahora alberga el Museo de la Aduana de Málaga

Han sido los propios ciudadanos malagueños los artífices de la gran recuperación de esta institución tan querida. Este museo es producto de la lucha que movilizó a una ciudad, motivada por el gran interés depositado en la cultura y la identidad artística local, con vistas al disfrute de las generaciones futuras. Un resultado por el que ha merecido la pena pelear durante tantos años y que se siente como una victoria por parte de cada uno de los que participaron de este proceso tan arduo y largo.

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