La maldición y el castigo de un gran pene

Hoy, noche de muertos y oscuridad, hablamos de miedos pero no de los nuestros, sino de miedos de civilizaciones mucho más antiguas. Y es que, en la Antigua Grecia, veían a los grandes miembros viriles como una maldición, mientras que lo que se idolatraba era un pene pequeño. Maldito de este modo, fue Príapo, una divinidad de su mitología.

Príapo, hijo de Afrodita y Dioniso, fue castigado y deformado por Hera, esposa de Zeus conocida por su ira y su sed de venganza. Se dice que Hera le castigó a él ya fuese por las infidelidades cometidas por Afrodita o por pura envidia, al creer que el nuevo dios nacería con la belleza de su madre y el poder de su padre. Al fin y al cabo, esta deformación no era más que el alargamiento inhumano de su falo. Así, se le representó en la antigüedad como un personaje barbado que alza su túnica para exhibir su sexo erecto que pesa en una balanza.Los ciudadanos utilizaban la estatua de dicha divinidad para garantizar grandes cosechas, ahuyentar envidias y males de ojo con su gran miembro viril. Pues él amenazaba con su única arma, al tiempo que pronunciaba con mirada lasciva y desafiante tales palabras: “Te sodomizaré muchacho, te lo advierto; a ti muchacha te follaré; al bárbaro ladrón la tercera pena es la que le espera.” Siendo tratado como un dios protector de cosechas y del mismo modo un dios maldito al nacer, podemos extraer de este personaje la concepción del mundo griego de cómo un gran miembro no era ni mucho menos un don, sino un castigo.

Fresco que representa al dios griego Príapo

Fresco que representa al dios griego Príapo

Y es en esa idea de un miembro grande como castigo donde se explica la curiosa coincidencia en la que todas las bellas estatuas griegas dispongan de pequeña verga. Tal y como señala el experto en antigüedad clásica, Andrew Lear, profesor de Harvard, Columbia y NYU, a Quartz.: «En la antigua Grecia, un pene pequeño era un aspecto codiciado por el macho alfa», ¿y por qué? El equilibrio clásico, las proporciones justas, el afán porque el hombre priorizase la razón ante las emociones…  Estas son características de una sociedad que veía una pequeña polla como síntoma de virtud. Aquel que tuviese un miembro menor se veía con mayor capacidad de controlar su erección y sus impulsos que aquel dotado de gran tamaño. Lear lo corrobora: “Los griegos asociaban los penes pequeños y flácidos con la moderación, que era una de las virtudes clave que conforman su visión del ideal de masculinidad” Y esta postura se reafirma ya en el mundo del arte, siendo defendida también por bloggeros como Ellen Oredsson: “El hombre griego ideal era racional, intelectual y con autoridad”[…] “Él quizás podía haber tenido mucho sexo, pero esto no estaba relacionado con el tamaño del pene, y su pene pequeño le permitió seguir en la fría lógica.” Con esto Ellen aclara que los griegos no veían el sexo como algo despreciable ni mucho menos -casi todos los grandes dioses eran tenorios- sino que la virtud relacionada con esas pequeñas dimensiones se encontraba en conseguir que el deseo no les apartase de la razón.

Pene David Miguel Ángel

Esta idea de estética masculina que ahora nos extraña la defendía Aristófanes en su obra Las nubes: “Si haces esas cosas que te digo y dedicas tu atención a ellas, tendrás siempre el pecho lustroso, la piel brillante, los hombros grandes, la lengua corta, el culo grande, el cipote pequeño. En cambio, si practicas las mismas cosas que los de ahora, en primer lugar tendrás la piel pálida, los hombros pequeños, el pecho estrecho, la lengua larga, el culo pequeño, el jamón grande y la propuesta de decreto larga” Al fin y al cabo, el concepto de belleza tanto del arte como del propio ser humano ha ido cambiando y, de igual forma que la mujer renacentista pierde sus anchas caderas en la actualidad, los admirados pequeños miembros viriles de la Antigua Grecia desaparecen para ocupar su lugar algo más parecido a una proporción de Nacho Vidal.

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