Un lugar para el diálogo: Hablamos con Idígoras y con las Vecinas Feministas de Lagunillas

Mucha tecla se ha pulsado y bastante tinta se ha derramado en relación a un mural que fue creado en un barrio olvidado de Málaga. Pero ningún medio ha tenido la oportunidad, ni la empatía, de acercarse a sus dos protagonistas para hablar sobre el cómo y el por qué de una situación que ha desvelado cómo a veces se tercian opiniones innecesarias, sobre temas que captan demasiado nuestra atención. Temas que nos alejan de problemáticas más relevantes, ante las cuales no actuamos con tanta algarabía. Decidí así que debía investigar y hablar con ambas partes para exponer ambas posturas.

Me producía curiosidad el por qué tanto misterio alrededor del autor/es o autora/as de la pintada sobre el mural realizado por Ángel Idígoras. Esta curiosidad se daba ya que los medios vapuleaban dicha parte de todas las formas posibles que el lenguaje les permitía. Sin ni siquiera acercarse a intentar visionar los hechos de una forma objetiva; artículo que leía, artículo que mostraba las carnes abiertas de alguien que se había sentido ofendido. Por ello decidí que quería saber quién/es había intervenido dicho mural y proporcionarle un espacio en el que poder expresar sus ideas. Pero no sólo eso, hablar también con Idígoras y saber cómo había repercutido en su persona todo el asunto. 

Hay una cosa que está clara: no podemos estar siempre de acuerdo, ni gustarle a todo el mundo, ya que como dice la ilustradora Pedrita Parker “No somos croquetas”. Pero este asunto me sorprendió por los insultos que en las redes pude leer. Insultos y una opinología que en muchos casos tenía en cuenta a una u otra parte desde una mirada personal. Quizás muy alejada de lo que uno y otro lado pudieran ser u opinar.

Aquí están las palabras de ambos. Quizás no estén de acuerdo en todo pero exponen su visión sabiendo que se entrevistaría a la otra parte. No es un trabajo para alentar de nuevo una opinología nociva. Es más la creación de un lugar para la comprensión y acercamiento a pensamientos similares o dispares, pero siempre desde el respeto. Lugar en el que el “muro” no es lo central, sino lo que se esconde detrás de las personas que han vivido esta historia.

 

Ángel Idígoras

Banksy autodestruye una obra, le pagan un millón y medio de euros y todo el mundo lo elogia. Yo autodestruyo una obra, me critican y encima me gasto 38 euros en titanlux.

 

Primero tuve la oportunidad de conversar con Ángel Idígoras. Era una mañana bastante lluviosa la del día elegido para charlar. Idígoras me había comentado que la cafetería del Museo Picasso era un lugar poco ajetreado, pero lo que ninguno de los dos sabíamos era que ese día sería diferente, pues en el ambiente se notaba el ajetreo de los actos organizados con motivo del Aniversario del Museo Picasso. Pero eso no nos alejó de lo que aquella mañana Idígoras me quería contar y yo oír.

Así fue como me acerqué de otra manera al creador de “La Esquina de los Besos”, rebautizada por el Diario Sur como “La esquina de la Ignorancia”. Diario cuya intención parecería estar más cerca de echar leña al fuego de la lucha por la igualdad de género, más que de informar.

Delante de un café, Idígoras comenzó a relatarme lo que ha supuesto para él todo el bullicio creado alrededor de un mural y ante unos hechos, que como él mismo dice podría haberse tomado con su habitual humor y así no haber sido tan duro.

 

Imagen a través de http://entrelineasfest.com

 

¿Cómo fue tu primera vinculación al barrio de Lagunillas?

Mi primera vinculación con Lagunillas ocurrió hace años, a través de Miguel Chamorro, quién creó la Asociación Fantasía Lagunillas. El fue el germen de todo. Creó una asociación  para que los niños no estuvieran en la calle haciendo el golfo, para que se les ayudara a buscar el comienzo de un futuro mejor. Se les ayudaba con los deberes, por ejemplo. Yo tenía allí una buena amiga que me llevaba. En esa asociación me dedicaba a hacer magia, ya que soy un gran aficionado. Iría tres veces o así. Al saber de cerca qué era Fantasía Lagunillas me gustó mucho. Posteriormente hice una viñeta criticando el arte urbano del SOHO y ensalzando el arte urbano de Lagunillas, para demostrar un poco mi vinculación con Lagunillas y mis valores.

El arte urbano para mí  tiene que ser espontáneo, no dirigido por autoridades como en el SOHO. El arte urbano que a mí me gustaba era el de Lagunillas. Así fue como empezó todo: hace cosa de unos años me encontraba con activistas de Lagunillas y hablando comenté que me gustaría hacer algo allí pero quedó en eso, comentarios. Sería este verano cuando me llamaron del barrio para participar en el mismo.

 

Entonces, ¿te llamaron del barrio?

Sí, me llamó gente del barrio. Me pareció buena idea y por eso decidí hacerlo. La pared no la escogí yo, a mí me dieron una pared en Lagunillas.

Para pintarla me basé en uno de los cuadros que he dibujado y que tengo en casa, ya que a mucha gente le gusta la versión que realicé del beso de Robert Doisneau y por ello pensé en él. Una vez haciéndolo alguien se me acercó y me comentó que le parecía machista, pero yo no vi atisbo de machismo en lo que estaba haciendo. Le pregunté, por curiosidad, que de dónde surgía su opinión y me comentó que no había pintado a dos hombres o dos mujeres besándose. También me comentó que la actitud era agresiva. No pinté a dos homosexuales porque para mí sencillamente todo amor es igual. Esto está claro, salvo para algunos muy de derechas.

No estoy de acuerdo con que sea agresivo; él es más alto porque los hombres suelen ser más altos y por ello no le hice mucho caso. Más bien era un canto a la alegría de haber vencido a los nazis, ya que la foto es una propaganda para celebrar la victoria ante los nazis. Me parecía revolucionaría a su manera.

 

¿Cómo surgió darle el nombre de la “Esquina de los Besos”?

Durante la realización del mural hice muchos amigos. Era gente que pasaba o que estaba allí mientas, como los del bar Las Camborias. Hablando con la gente fue como surgió “La Esquina de los Besos”, siendo eso posterior. Cualquier tipo de beso, como el de un amigo con su violín o una mujer que besaba a su perro. Ósea todos los besos. A mí el amor en ese sentido me parece revolucionario.

 

Viñeta realizada por Idígoras para Diario Sur

 

¿Cómo has visto la situación que se ha creado?

De todos los lados han salido cosas sensatas e insensatas. De quienes me han defendido ha sido igual. Con algunos ha sido como “tío no me defiendas, por favor” ya que me meten en medio. Yo soy todo lo contrario.

 

¿Ha sido el verso lo que ha provocado todo esto?

El quid es el verso; ¡todo lo que se ha liado por un verso! Yo escojo el verso “La memoria de los hombres están en sus besos” porque cuando estudié psicología en Madrid tenía un amigo muy sabio que  fue el que me enseñó a apreciar la poesía de Vicente Aleixandre. Yo no leo apenas poesía y ese verso se me quedó en la memoria y la verdad es que no sé más versos de nadie.

Lo de la palabra hombre, que fue la clave del conflicto, no pensé en que podía molestar ni nada. Que si llego a saber la que se ha liado renuncio al verso,  no era por cabezonería utilizar ese verso. Es más, lo que si pensé es en el tipo que me dijo lo de los homosexuales porque los besos de Aleixandre él se los daba a otro hombre.

Pongo lo del hombre sin pensar que eso pudiera molestar, ahora pondría otro verso. Tendría otro verso de Aleixandre que estuve buscando que dice “Sólo los besos reinan” que es muy bonita, pero a ver si ahora los monárquicos o republicanos me van a decir algo, yo que sé.

Para mí la pintada realmente no es lo grave de la historia, seguro que nos vamos de cerveza y nos hacemos amigos, en eso no hay problema ninguno. A mí lo que más me dolió fue lo de “machirulo” porque yo soy todo lo contrario. Y yo  lo que te digo ahora es objetivo; yo siempre he estado luchando desde mi modesta posición contra la política de inmigración, he hecho muchas viñetas sobre la igualdad de las mujeres, sobres los desahucios. Seguramente estaré más cerca de las chicas de las pintadas que de alguno que me ha defendido.

 He realizado multitud de carteles para diferentes tipos de ONGs, además de diferentes charlas en colegios de forma desinteresada.

Estoy de acuerdo con que el castellano es injusto con las mujeres, es evidente. De hecho, saqué un libro a raíz de unos talleres que  hice en colegios y allí los más pequeños se inventaban los cuentos y también me criticaron porque se llamaba El gran libro de los cuentos de los niños y las niñas de Málaga, ósea que si yo me doy cuenta lo pongo. Prefiero pecar por ahí que de lo contrario, pero ahí yo no me di cuenta, ya que era un clásico. Aleixandre no es sospechoso de nada, al revés, acogía en su casa a poetas represaliados del franquismo. El insulto que me pareció muy injusto porque quien lo haya hecho seguro que no me conoce.

 

Era un homenaje al amor y se estaba

convirtiendo en un homenaje

a la guerra entre dos bandos.

 

¿Qué supuso borrar el mural?

Cuando anuncié que lo había borrado puse “No a la censura”. Luego leí a un tipo que ponía que eso técnicamente no era censura. Igual no es censura. Censura es cuando quitas y no cuando pones, yo no he censurado. Una vez más el apoyo ha sido bienvenido de quien argumenta y pone sentido común y no de quien insulta.

La clave de todo yo creo que fue cuando salió en el Facebook la foto. Toda información relativa al mural salió al día siguiente, tras la pintada, a pesar de mis peticiones para que no se publicara. 

 

Cuando se publicó se lió el follón y ya empezaron unos y otros. Hay algún comentario que a mi me fastidia mucho de gente que me dice que me está bien empleado por intruso, cuando insisto en que a mi me llamaron de Lagunillas y me dieron la pared que ellos quisieron. Estando yo allí pintando, todo el mundo fue maravilloso. La gente se paraba a hablar conmigo.

 

Idígoras

Viñeta realizada por Idígoras para Diario Sur

 

Finalmente se lió una algarabía en las redes brutal y sobre todo en Twitter, ¿no fue así?

Sí. Yo dije ¿qué hago ahora? No quería borrar el verso de Aleixandre. Entonces le comenté a un amigo que vive por allí cerca que borrara las pintadas y el verso, mientras pensaba qué hacer; si borraba las pintadas solamente volverían a aparecer. La idea de borrar el verso sólo no me gustaba tampoco porque era como autocensurarme yo, pero por otro lado lo que quería es vivir tranquilo.

Se me ocurrió hacer un mural cambiante. Hablé con un amigo y me comentó que hiciera lo que hiciera me criticarían. Yo veía lo que se montaba en  las redes por una cosa sin importancia, como si fuera el problema más importante que tuviera Málaga e iba a más, entonces ahí decidí borrarlo todo. Era un homenaje al amor y se estaba convirtiendo en un homenaje a la guerra entre dos bandos. Conseguí justo lo contrario que yo quería sin buscarlo, por poner la palabra “hombre” en vez de “persona”. Aunque los versos no se pueden cambiar.

Yo pensé (ahí estuve muy torpe) que borrando el mural se calmaría la cosa. Fue todo lo contrario y no lo hice intencionadamente. Se volvió a liar en Twitter.

 

¿Cómo resumirías lo que pasó?

Lo que ha pasado ha sido muy fácil: hago algo, alguien lo malinterpreta, se arma el follón, lo borro y se arma más follón. Yo no voy de bueno buenísimo. Me pareció muy injusta la pintada, porque es cierto que el lenguaje tiene que ir cambiando pero lo que está hecho está hecho, y tampoco me pareció tan importante. A lo mejor para ellas sí. Me parecen que hay cosas más criticables en Málaga relacionadas con la pintura urbana.

Que también me han criticado porque dicen que yo he dicho que es un regalo que he hecho al barrio. Pero realmente no es así, quizás piensen que no encajo porque soy mayor, pero tengo que decir que mi espíritu es igual de juvenil que el de los más jóvenes que intervienen en el barrio.

 

La persona que me ha dicho la cosa

más sensata ha sido mi hijo mayor:

“Papá no te olvides nunca

de que eres humorista”

 

¿Hubieras borrado hoy en día el mural?

Hoy en día sabiendo lo que se ha liado (y sabiendo también que como futurólogo soy un desastre) seguramente no lo hubiera borrado porque yo quería la paz y que no me utilizaran a mi ni los de un bando ni los de otro. La persona que me ha dicho la cosa más sensata de toda es mi hijo mayor: “Papá no te olvides nunca de que eres humorista”. Pues había podido buscar una solución para haber seguido el diálogo, pues hoy en día lo hubiera seguido. Incluso Arturo Pérez-Reverte se ha metido en el asunto.

 

Para mí no era un drama borrar el mural ya que no tengo mucho apego por lo que hago. Lo que hago pues sé que durará lo que durará y ya está. Yo he renunciado a cosas más bonitas que este mural. Yo creé el Festival de Humor Infantil Ja Je Ji Jo Jú y llegó un momento en el que yo lo dejé y no fue un drama, y era más importante que el mural. Pues ya saldrá otra cosa.

 

Idígoras

Cartel realizado por Idígoras

 

En definitiva cuando tú besas a alguien no lo puedes odiar, por qué no hacemos algo bonito que nos haga olvidarnos de la sociedad.

 

 

 

 

Vecinas Feministas de Lagunillas

 

El feminismo es la idea radical

que sostiene que las mujeres

somos personas.

 Marie Shear.

 

Dicha parte autora resalta que no quiere remover nada, que no hay intención alguna de avivar la hoguera sino más bien de mostrar la parte silenciada y quizás también crear un diálogo, siempre desde el respeto.

 

Hemos recibido múltiples comentarios, con diversidad de opiniones, respecto a por qué debería o no debería haber ocurrido lo acontecido con el mural creado en Lagunillas por  Ángel Idígoras. Hoy quiero aclarar con vosotras, y desde vuestro punto de vista, qué es lo que pretendíais y si se ha desbordado lo ocurrido. En redes he podido leer que “La que hizo la pintada (siempre dando por supuesto que era una mujer) no se entera de que va esto del feminismo. Un flaco favor le hace.”

 

¿Pensáis que la pintada ha hecho reflexionar a la gente pero para dar la razón a los que consideran que el feminismo es absurdo? ¿La intervención ha provocado un mal entendimiento de lo que es el feminismo?

En primer lugar, pensamos que es importante hablar de FeminismoS -en plural- ya que el feminismo comprende diversas corrientes que pueden entender la lucha por la igualdad desde prismas diferentes. Por cierto, esta intervención callejera a pesar de tener el respaldo de muchas personas, no se ha realizado en representación del movimiento feminista de Málaga. Podríamos haberla realizado nosotras, o yo, o ella, igual tú, o quizás nadie, o todas, o ninguna. Queremos poner de relieve que no es lo importante y que la cuestión del mural ha sido un revulsivo, y trascendido a la pintada, a la obra del artista, el llamado “vandalismo”, la cuestión de Lagunillas, para convertirse en la mediatización y la instrumentalización de un caso concreto al servicio de ideas neomachistas en los medios y en la “opinología” pública.

 

Arte en el Barrio de Lagunillas por Aintzane Cruceta y DOGER / Vía www.malagatop.com

 

Las personas que consideran que el feminismo es absurdo, o exagerado, en cualquiera de sus vertientes, son las mismas que se escandalizan con una crítica en un muro de un barrio olvidado de Málaga pero que no se alteran lo más mínimo cuando nos acosan, violan o matan diariamente. Si no se escandalizan por lo evidente, no podemos pretender que les molesten estás otras formas más sutiles de violencia. O que reproducen discursos sean literarios, plásticos, audiovisuales, donde el lugar de las mujeres es el de siempre, el ostracismo.  Esto precisamente nos muestra la enorme necesidad que nuestra sociedad tiene de que se enuncien los feminismos, y no solo para atajar de raíz las violencias evidentes que sufrimos las mujeres sino también las simbólicas, esas que cuesta tanto ver pero que sostienen este modelo de sociedad machista.

 

Las personas que consideran que el feminismo es absurdo son las mismas que se escandalizan con una crítica en un muro pero que no se alteran lo más mínimo cuando nos acosan, violan o matan diariamente.

 

Con respecto a la segunda pregunta, no creemos que la intervención haya provocado un malentendido sobre lo que es el feminismo, el feminismo nunca ha gozado de buena reputación en nuestra sociedad porque desde que se acuñara el término en el XIX, hasta la noble lucha de las sufragistas que tanto refieren los discursos conservadores para establecer cual es el buen feminismo y cual es el malo, el sistema patriarcal se ha ocupado de denostarlo, ridiculizarlo, demonizarlo. Los orígenes del antifeminismo son tan antiguos como el feminismo mismo. Nos acordamos, por ejemplo, de las viñetas antisufragistas de principios del siglo XX, en el Reino Unido: ¡Las feministas nos odian! ¡Las feministas quieren acabar con todo! ¡Las feministas no saben lo que quieren! ¡Sólo quieren llevar pantalones!

Lo que ha ocurrido con esta intervención, el eco de los medios, ha sido un claro despliegue neomachista, un consciente acto de  propaganda antifeminista, amparándose en el insulto que entonces era el de marisabidillas, histéricas o brujas y ahora ha mutado al ya cansino y ridículo “feminazi”. Con frecuencia, en opiniones de timelines, muros de redes sociales o tweets se ha incurrido en una práctica que se llama purple washing, y consiste en el uso interesado del feminismo o la Igualdad en el discurso para legitimar otras cuestiones. Es imposible que personas que no se han revisado lo más mínimo, personas que desconocen por completo la epistemología, la historia o la trayectoria del pensamiento y el movimiento feminista definan lo que es y lo que no es feminismo, puedan identificar qué es beneficioso para el movimiento feminista o qué estrategias le hacen “flaco favor”, por más que ahora –para bien y para mal- el feminismo esté de moda.

 

El problema no lo tiene quién denuncia

una situación de opresión, el problema

lo tiene quien mira con ojos de opresor.

 

Insistimos en que carece de importancia que la intervención la haya realizado una mujer, una persona trans, o un grupo heterogéneo de personas, esto es completamente irrelevante porque quien ha ejecutado la acción se hace eco de un sentir común y sobre todo porque esto no se trata de una caza de brujas –aunque por los insultos y amenazas recibidas pareciese lo contrario-, se trata, a nuestro entender, de una crítica legítima a una frase y una composición artística que reproduce un imaginario cultural mainstream, que refuerza estereotipos, que silencia a las mujeres y que, desde luego, resulta muy útil al capitalismo y a sus procesos de gentrificación.

Con lo cual la intervención morada ha sido meramente anecdótica, frente a la invisibilización que sufrimos la mujeres históricamente. El problema no lo tiene quién denuncia una situación de opresión, el problema lo tiene quien mira con ojos de opresor, porque desde esos ojos jamás se podrá entender la importancia que tiene, por ejemplo el uso del lenguaje inclusivo o el hecho incontestable de que la historia ha sido construida por y para un sujeto universal: el BBVAH -Burgués, Blanco, Varón, Adulto y Heterosexual-.

 

¿Qué significa “machirulo” para vosotras (ya que no viene en la RAE)? ¿Lo habéis tratado aquí como un insulto soez o como un adjetivo calificativo sinónimo de machista? ¿Por qué utilizarlo?

Machirulo no es más que una manera de señalar a alguien que sus prácticas son machistas, o normativas, o tradicionales, obviamente escuece porque es una palabra jocosa, puede que hasta insultante para muchos, porque nadie quiere ser tachado de machista. Vivimos en una sociedad donde se da un espejismo de la falsa igualdad, un país en el que se han llevado a cabo en los últimos 30 años una serie de políticas públicas en favor de la igualdad que han tenido cierto impacto, y aunque nadie quiere reconocerse como machista, lo cierto es que en mayor o menor grado machistas somos todas/os en tanto que nuestra cultura lo es.

 

 

Cuando decimos machirulo estamos haciendo una llamada de atención, estamos diciendo “revísate tus privilegios, porque hay algo que estás haciendo mal”. Cuando desde el feminismo señalamos una desigualdad es para construir una sociedad más justa. Además al decir “machirulo” estamos apuntando de pleno a una categoría, la de hombre como sujeto opresor. Es Aleixandre, es Doisneau, es Idígoras,… son todos y ninguno, porque lo que estamos señalando es la categoría hombre.

Para nosotras es hasta surrealista porque machirulo ni siquiera puede entenderse como un insulto grave, con lo cual podemos interpretar que el problema es que  las feministas molestan, incomodan. Sí es cierto que gran parte de las críticas se han agarrado fuertemente a ese aspecto de la intervención para legitimar posicionamientos que en multitud de ocasiones eran bastante machistas. Y aunque reconocemos que el autor o muchas de las personas que forman parte de su círculo de afinidad puedan incomodarse por ella, focalizando la atención en el uso debido o indebido de la palabra “machirulo” están evitando hablar de lo que se está cuestionando aquí: el lugar que ocupan las mujeres. Están evitando contestar a la pregunta “Y la memoria de las mujeres, ¿dónde está?”

 

¿Consideráis vandalismo vuestra acción?

No, por supuesto que no. No creemos que hubiese una intención de destruir la obra sino más bien de interpelar al autor y al barrio, que cada persona que pasase por Lagunillas y leyera una y otra vez hombre como categoría universal, tuviese la oportunidad de abrir los ojos ante una realidad que hasta hace relativamente poco estaba muy normalizada; el lenguaje es sexista y es crucial –y bastante sencillo- transformarlo por otro que sea inclusivo. Si señalar que “hombre” excluye a  más de la mitad de la población, es vandalismo, nos declaramos vándalas. Si pensar en que hay otras formas de representar el amor, de hacer cultura y de hacer barrio es vandalismo, pues sí, muchas de nosotras somos vándalas.

Nosotras pensamos que vandalismo es otra cosa. Vandalismo es el abandono al que ha estado sometido el barrio de Lagunillas durante décadas por parte de los poderes públicos, vandalismo es la comercialización de las paredes de un barrio, la turistificación de una zona popular, vandalismo es la destrucción del tejido social y comunitario de un contexto urbano que ve como sus vecinas/os no pueden sostener la vida porque las están expulsando y precarizando.

 

Vía gentecorriente.net

 

De todas formas en el intento de denominar esta acción como vandalismo está de nuevo la  intención de criminalizar una acción que podrá ser más o menos entendida, más o menos apoyada, es lo de menos, pero que en esencia está poniendo de relieve que hay cuestiones intocables, personajes poderosos, realidades estancas y un orden simbólico que más nos vale no cuestionar.

Se nos pone a las mujeres en “nuestro lugar”, que desde luego no es el de la transgresión de lo establecido. Se nos pone sobre aviso a cerca de que a las feministas nos están vigilando, que no podemos dar un paso en falso, que estamos en el ojo del huracán y que de nuevo, se exige de nosotras la corrección política, la coherencia y las buenas prácticas si no queremos que nos quemen, a nosotras y a todas las demás, en la hoguera. Esta caza de brujas tiene como finalidad recordar que la insumisión se castiga, se ha castigado históricamente de diferentes maneras y  en este caso se castiga socialmente con el desprecio, con el insulto.

 

¿Habéis querido censurar la obra de Idígoras o simplemente crear un diálogo mediante el arte?

Una de las características del arte callejero es el grado de exposición que las obras tienen, que están en constante conflicto con quienes transitan las calles, y por tanto la intención de esta intervención, que además creemos que ha sido muy respetuosa estéticamente era la de interpelar, cuestionar el discurso hegemónico. El feminismo interpela constantemente, por eso molesta tanto. Lo ideal hubiese sido que el autor hubiese reconocido que su obra, a pesar de que se adapta a los cánones estéticos establecidos, estaba completamente descontextualizada, y que su composición reproducía normatividad, tradición. Eso es revisarse los sesgos y rectificar. Aunque a decir verdad lo ideal sería que el embellecimiento de Lagunillas se construyese desde el consenso de la comunidad a través de la participación ciudadana.

En todo caso si tuviésemos que hablar de censura, hablaríamos de autocensura con la decisión final de eliminar el mural.

 

Ningún grupo oprimido

tiene el poder de censurar.

 

Muchas veces se unen las palabras censura y feminismo, como si el feminismo quisiera censurar la historia del arte, por ejemplo. En las redes se ha leído que incluso pensaríais en quemar a La Maja Desnuda, ¿qué se extrae de este tipo de reflexiones?

Nada más lejos de la realidad, desde el feminismo no hay una intención de censura sino una postura política de denuncia del androcentrismo en el arte. Ningún grupo oprimido tiene el poder de censurar, eso es absurdo. El arte ha sido construido a través de la mirada masculina y por eso las representaciones al partir del deseo masculino tienen un sesgo machista. En este sentido hay multitud de artistas, estudiosas del arte que están removiendo los cimientos patriarcales de esta disciplina para que haya una presencia más igualitaria tanto en organismos (museos) como en las representaciones artísticas (autoras). Por señalar algo al respecto, es muy sintomático que en el Museo del Prado no haya habido una exposición monográfica de una mujer hasta el año 2016 con la artista Clara Peeters, teniendo en cuenta que los fondos del museo cuentan con decenas de obras realizadas por mujeres. O más de cerca, el referente Museo Picasso de nuestra ciudad no cuenta con ninguna artista mujer dentro de sus exposiciones. El feminismo no censura, el feminismo denuncia como ya lo hicieran las Guerrilla Girls cuando señalaron que las mujeres tienen que estar desnudas para entrar en los museos, que un porcentaje ínfimo de artistas que exponen en museos son mujeres. Sin embargo, del total de desnudos más del 80% están protagonizados por estas. Si para transformar esta discriminación hay que quemar a La Maja Desnuda, al menos simbólicamente, ¿dónde están las cerillas?

 

 

 

 

¿Pensáis que cierto tipo de arte tiene que tener trasfondo político? Si es que sí, ¿qué le diríais a quienes piensan que no?

El arte tiene un claro componente político, no puede no ser político porque a través de una obra se está transmitiendo un mensaje que puede reproducir el sistema, serle útil o por el contrario cuestionarlo e intentar transformarlo. Cuando se elige una imagen acompañada de una frase, se están usando unos criterios estéticos y discursivos que puede legitimar los referentes culturales tradicionales, fortalecer la ideología dominante o transgredirla. Es decir, no es lo mismo representar una pareja hetenormativa que una pareja homosexual, al igual que si acompañas una imagen heteronormativa de un texto de un hombre que sufrió represalias por su orientación sexual, estás distorsionando el sentido que posiblemente el autor quería imprimirle a ese texto. No es tan simple como se ha tratado de mostrar en las redes haciendo cierto chantaje emocional con la figura del gran poeta Vicente Aleixandre. Por cierto, este chantaje, esta instrumentalización política de la homosexualidad del poeta que se ha llevado a cabo de forma constante en la mediatización de la pintada también tiene un nombre: pinkwashing.

Además cabe señalar que Vicente Aleixandre ya tiene una pared en Pozos Dulces, junto con Lorca, Góngora. La generación del 27, afortunadamente ha sido motivos de continuos homenajes, se ha rescatado su obra y se ha puesto en valor. Eso es maravilloso, nada reprochable, pero casualmente, todos son hombres. Alguien conoce a “Las Sinsombrero”? ¿Podéis si quiera darnos sus nombres? ¿Donde está su legado, donde sus obras, sus homenajes y sus reseñas en los libros de historia?

 

 

Insistimos, el ser humano es un animal político, por ende todo arte es político. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer va a tener una consecuencia, es causa-efecto. Es tremendamente político que a pesar del proceso de gentrificación que está sufriendo el barrio de Lagunillas, un barrio en el que se están expulsando a las vecinas, se obvie por completo esta problemática y se cree artificialmente una esquina de los besos. Por favor, ¿a quién no le gustan los besos? Pero lo que se necesita Lagunillas es una esquina de la resistencia, porque los besos no nos los pueden robar, pero la vida que merezca la alegría ser vivida, sí.

 

¿Qué les diríais a aquellos que en redes hablan de la relación de esta acción con el fascismo, se burlan de la utilización de un lenguaje igualitario o exponen que este tipo de feminismo no es el verdadero?

No podemos esperar gran cosa de mentes obtusas. Bueno, reconocemos que tienen un grave problema, una especie de virus que se llama patriarcado. No están enfermos, son hijos sanos del patriarcado,  la buena noticia es que hay posibilidad de mejora, aunque hay que estar dispuesto/a –sobre todo dispuesto- a revisarse y renunciar a los privilegios otorgados por “toa la cara”. También les diríamos que el proceso va a ser doloroso, porque tomar conciencia de la crueldad de la dominación masculina escuece a rabiar. Si aún después de esto sigue habiendo síntomas, y siguen usando el termino feminazi que sepan que además ignorancia  muestran una enorme falta de respeto hacia un pueblo que fue masacrado.

 

 

¿Os hubiera gustado mantener un diálogo artístico con Idígoras?

Bueno, nosotras somos activistas. Tenemos arte y eso no se pué negá, pero más que un diálogo artístico proponíamos crear una dialéctica o una crítica social. La respuesta ideal en todo caso hubiera sido aquella que hubiese permitido transformar conciencias y ser palanca de cambio para un barrio que no se escapa de las lógicas del machismo, las propias y las ajenas.

 

¿Le diríais algo a Idígoras?

“Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo”. Alejandra Pizarnik.

¿Que podríamos decir? No eres tú, es tu marco teórico. No, en serio, le diríamos uno de los mantras del feminismo pero con otra perspectiva. Idígoras no es personal, es político. Desde luego le diríamos que toda esta vorágine mediática ha sido un sinsentido y que en todo caso tenemos la capacidad de empatizar porque, aplicando la ética del cuidado, entendemos que esta bola de nieve ha provocado malestar.

 

 

¿Qué pensáis de las siguientes afirmaciones leídas en redes y que contienen insultos?

  1. “Y siento deciros que en el arte lo poético y estético sí importa, lo social y político no, o al menos es algo muy secundario y apenas se tiene en consideración cuando un artista realiza una obra, porque el trabajo de un artista no es formar, ni concienciar, ni adoctrinar… el trabajo de un artista es hacer sentir y luego entretener. ¿Podéis dejar de politizarlo todo? ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar que una manada de subnormales y subnormalas que no han leído un libro de arte en su vida digan lo que puede hacer o no un artista? En serio, los artistas no os necesitan”.

 

  1. 2.“El borrado de su obra ha sido una acción maravillosa para denunciar que si dejamos el arte en manos de subnormales y subnormalas nos quedaremos sin él.”

 

  1. 3. “Tontas las que carecen de análisis alguno, y tontos los que se creen que eso es feminismo”

 

Las redes fomentan la opinología y eso es peligroso

porque personas que no tienen mucha información

sobre un tema se sienten con la confianza de hablar

sentando cátedra.

 

No nos sentimos insultadas porque claramente  son insultos vacíos de contenido, y en todo caso discriminadores, por ejemplo es común el uso de “subnormal” para denostar a una persona. Subnormal, mongola, retrasada, entre otros.  Pues ese tipo de discurso insultantes y capacitistas lo único que muestran es que vivimos en una sociedad donde los grupos oprimidos tienen que alzar la voz constantemente para denunciar como el lenguaje naturaliza y  reproduce esa opresión, como se instala como práctica habitual en lo cotidiano sin comprender, en este caso, lo enriquecedora que es la diversidad funcional. Falta interseccionalidad en los análisis, en los discursos, falta entender las diferentes formas de opresión que atraviesan a quienes son excluidas/os/es.

No hay mucho que decir al respecto de la ridiculización del uso del femenino y masculino. Nos apropiamos de ese intento de ridiculización porque entendemos que ese “esfuerzo” en incorporar el uso de un lenguaje inclusivo es la única vía para darle dignidad a la mitad humana conformada por mujeres. Si tenemos que decir miembras o portavozas, lo diremos alto y sin que nos tiemble la voz, porque sabemos que es el uso del lenguaje el que convierte un término en legítimo, como legítimo era hasta hace dos días la definición de mujer como “sexo débil”. Nosotras sabemos bien que lo que no se nombra no existe, por más que especímenes como Pérez-Reverte– quien precisamente introdujo el término feminazi en el estado español-  y toda su manada se resistan a aceptar.

Pero es que además a este cóctel molotov le sumamos las Tic, que a pesar de ser maravillosas permiten que personas desde el anonimato arrojen toda su misoginia y odio sabiendo que no va a haber consecuencias de ningún tipo. Las redes fomentan la opinología y eso es peligroso porque personas que no tienen mucha información sobre un tema se sienten con la confianza de hablar sentando cátedra. No es nuestra intención generar un debate estéril a través de las redes.

Ante tal avalancha de despropósitos, insistimos en la pregunta que nadie se ha molestado en contestar: Y la memoria de las mujeres, ¿dónde está?

 

¿Pensáis que hay una ignorancia brutal en cuanto a vuestra actuación y a la comprensión de la propia palabra feminismo? La gente se encara los unos con lo otros por defender lo que ellos creen que es feminismo, pero para vosotras, ¿qué es realmente?

Parece ficción que una acción tan “insignificante” haya tomado unas dimensiones tan desorbitadas, es surrealista. Ha habido una manipulación a nivel mediático con una clara intención de denostar la lucha feminista. El diario Sur cuenta entre sus articulistas con periodistas poco profesionales y que apestan a misoginia. Hay un gran desconocimiento sobre el sentido de la intervención y si a esto le unimos el amarillismo de la prensa se forma un combinado bastante peligroso.

El feminismo ya está más que teorizado, no vamos a reformularlo ahora, ni las cientos de personas que de repente son expertos/as ni nosotras/os/es que de esto “algo” sabemos. El feminismo tiene como uno de sus objetivos principales remover todos los obstáculos que impidan la transformación social hacia otra donde las mujeres no estén en una situación de subordinación, pues bien, esa es lo que nos moviliza; la justicia social.

 

Esa famosa esquina, ¿se ha convertido en la esquina de la ignorancia? ¿En la esquina que ayuda a destapar la ignorancia latente en la sociedad?

Seguirá siendo la esquina de Huerto del Conde con Alonso Benítez, una de las cientos de miles de esquinas de este pequeño mundo que resisten al capitalismo patriarcal.

 

Idígoras

Mural intervenido de Idígoras

Idígoras

Nueva creación en el mismo mural por el artista WASABI

 

 

 

 

 

 

 

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