FRAN DOBLAS INAUGURA «FETICHE» EN ESPACIO CIENFUEGOS

“Déjame  dibujar con mi violencia y tu dolor, pétalos de nube en tus espaladas” (Ama Tarant). Así describe ella la violencia que al igual que el deseo, son estados sensibles irracionales que pueden sacralizarse a través de mecanismos de transgresión, rompiendo las fronteras y purificando al sujeto inmerso en un espacio íntimo, donde los límites establecidos que sostienen al mundo, pueden quebrarse haciendo de lo prohibido un placer o, en el caso de Fran Doblas y su proyecto artístico, un fetiche…algo que gobernar, que dominar.

Esta exposición fotográfico-documental que se inauguró el pasado 27 de enero en Espacio/Taller Cienfuegos, muestra los diferentes espacios de dominación en los que se mueve la modelo Ama Tarant, reflejando así, el placer máximo de la dominación, la sumisión y la sublimidad que se desprende de ello: los impulsos libidinales, la sexualidad, el sadismo, el BDSM etc., ese sentimiento de extrañeza que produce a su vez, complicidad y que conduce a la catarsis personal a modo de proceso de sanación física, como si de una revolución de los sentidos se tratara.

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Inauguración de la exposición Fetiche, de Fran Doblas en Espacio/Taller Cienfuegos

Si bien, no es un tema novedoso en cuanto a discurso o temática, no deja de sorprender la naturalidad con la que se plantea este trabajo dentro de una sala polivalente que deja tanto espacio a la imaginación y a la libertad creativaen lo que a montaje se refiere. Fran doblas trata de abordar así este tema de una manera menos superficial o frívola y con un carácter mucho más documental, sin prejuicios, donde el simulacro no tiene cabida, ya que las fotografías han sido tomadas directamente en una sesión real en la que se muestra ese afecto-puro/ningún afecto donde el tabú y la fantasía, completan a ambos sujetos protagonistas de la acción.

Fetiche se compone de diez fotografías sin título, de formato medio impresas en soporte de aluminio y en las que predominan sobre todo, tonalidades en blanco y negro. Algunas contienen colores que se realzan debido al contraste con el fondo de la propia pared en la que se han colocado telas negras y rojas como leiv motiv de todo el montaje. Junto a ellas, un mural formado por numerosas imágenes de pequeño tamaño coronadas por la frase de Ana Robles  y, enfrentada a ella, la pequeña aportación de Ama Tarant, extraída de entre sus muchas líneas escritas, ambas en vinilo. En el baño, de una manera sutilmente original, se disponen negativos de las fotografías, que se iluminan a modo de lámpara de luz al entrar, cuando se enciende el interruptor.

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Mural de la exposición de Fran Doblas en Espacio/Taller Cienfuegos coronada por la frase de uno de los poemas de Ana Robles.

 

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Intervención realizada en el baño de Espacio/Taller Cienfuegos. Una serie de negativos de las fotografías que se iluminan al encender el interruptor. Elemento que forma parte del montaje.

Mediante un juego visual en el que el espectador debe interactuar con la imagen, se establecen roles de poder asimétricos donde se unen deseo erótico y sufrimiento sobre la construcción de modelos simbólicos o alegóricos de la prohibición, en este caso los fotografiados, que convierten esta serie de ilustraciones en elementos puramente estéticos frente a una ortodoxia patriarcal impuesta, en la intimidad de un espacio que les hace poderosos y que los glorifica. Ese amor “objetual” nos muestra el equilibrio que puede existir entre el amor, la ternura y la agresión al servicio de la unión sexual, donde el componente erótico de la destrucción se expulsa a través de la dominación, cobrando valor para los sujetos inmersos, sobre todo para la mujer aquí representada, que se empodera explorando la pulsión más real.

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Detalle de la exposición de Fran Doblas en Espacio/Taller Cienfuegos

No es de extrañar entonces, lo que dice Ana Robles en ese pequeño extracto de uno de esos poemas pertenecientes al libro, que recoge la exposición y que se muestra en esa pared  blanca junto a  las imágenes de Fran “Nacemos en una habitación. Morimos en una habitación. Y, de vez en cuando, resucitamos” ya que, idealizar la perversión, mantiene la ilusión de una realidad como desafío en la que la transgresión produce goce y redención, reinventando el registro corporal donde el sujeto se vuelve crítica por querer vivir sus sentidos, pero resucita en los límites de la posesión.

A pesar de seguir siendo un mundo controvertido en una sociedad hipersexualizada esta exposición invita, a todo el que quiera, a explorar este mundo tan interesante desde la mirada. Es en este entorno se pierde la autonomía de lo diferente y el cuerpo pierde su unidad individual. Cada imagen se presenta a modo de espejo y busca la fagocitación de los impulsos, de los delirios, de las conductas irracionales relacionadas con el gusto humano, haciendo emerger esa experiencia esquizofrénica, con sus significantes discontinuos, con sus sentidos no coherentes, pero compensando a la subjetividad del que mira ese espacio visual reproducido, fragmentado en el tiempo; perpetuo y persistente, bipolar e incluso existencial donde el impulso de muerte se nivela a través del primer instinto. Son el placer, la dominación, la propia sexualidad de la que todos somos presos, los que se vuelven bellos aquí, a través del arte, generando un tipo de abstracción que supera al propio deseo, introduciendo otro tipo de categorías estéticas, con otros discursos que permiten ser reflejo de ese inconsciente, impactando, percibiéndose como una suerte de una casualidad.

Junto a las obras, podemos encontrar un libro ilustrado que recoge todo el trabajo de Fran Doblas, acompañado de diversos poemas que fueron recitados el pasado viernes 3 de febrero en el espacio por las propias protagonistas, dando voz a las ilustraciones a todo color que se reflejan en sus páginas. El contrabajo de Antonio Dobón puso la nota ambiental y diversas proyecciones para la ocasión completaron todo ese proceso creativo que ya venía trabajándose años atrás, con tanta ilusión por parte dela autora.

 

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Presentación del libro de la exposición Fetiche, el pasado 3 de febrero en Espacio/Taller Cienfuegos junto a Ana Robles, Ama Tarant y Antonio Dobón al contrabajo

 

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Detalle del libro ilustrado que acompaña a la exposición de Fran Doblas

Por tanto, Fetiche normaliza lo oscuro, lo vuelve cotidiano y fascinante a los ojos de aquel que se reprime ante lo que ve. Estas imágenes rompen la barrera entre el animal y el ser humano a través de la representación y la construcción de un ser, su fuerza, sus garras sobre la piel apretando y sus objetos etc., perturbando y explorando de manera amable al sujeto primario, mediante la significación del propio lenguaje que convierte al espectador en objeto de deseo a través de la colonización inconsciente de su mirada la cual, juega a recorrer todos los recovecos de esta habitación…donde a veces, los que miran también resucitan.

Fetiche sigue abierta al público hasta el 17 de febrero en Espacio/Taller Cienfuegos. La entrada es gratuita y puede visitarse de lunes a viernes en horario de 17:00-20:00h.

 

 

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