Desmontando el panorama teatral malagueño

Hace unos meses que el tímido y poco noticiable panorama teatral malagueño está dando mucho que hablar. Desde que Antonio Banderas abandonara el sonado proyecto Astoria hasta el reciente conflicto ESAD – ESAEM, las noticias sobre nuestros amigos los teatreros no han dejado de sucederse. Pero esto no ha surgido de la nada. Lo cierto es que nuestro escenario teatral lleva en estado de efervescencia desde hace ya años.

 

“Ante el aumento de la demanda surgieron nuevas ofertas. Las escuelas privadas comenzaron a crecer como setas. Pero, sin duda, la que mejor ha conseguido consolidarse en la capital ha sido la ESAEM”.

 

Empecemos por el principio, podríamos situar nuestro punto de comienzo en 2009 cuando la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga (ESAD) – la opción pública para estudiar Arte Dramático en la provincia- se mudaba a un nuevo edificio más grande en Teatinos, con teatro propio y con un incremento en el número de plazas ofertadas en todas sus especialidades. Desde ese año las listas de espera para entrar, sobre todo en la modalidad de Interpretación Musical, no han dejado de aumentar. Y no es de extrañar, compañías formadas al 100% por alumnos de la escuela cuelgan el cartel de “completo” en el Teatro Cervantes y se van de gira por España, exalumnos que se enrolan en proyectos como el de ‘Factoría Echegaray’ y los exportan o que apuestan por nuevas formas como el Microteatro, se han convertido en la nueva dinámica de la escuela.

 

 

A su vez, y como era previsible, ante el aumento de la demanda surgieron nuevas ofertas. Las escuelas privadas comenzaron a crecer como setas. Pero, sin duda, la que mejor ha conseguido consolidarse en la capital ha sido la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga (ESAEM). Nació como una escuela especializada en danza y técnicas escénicas, de hecho, a día de hoy se ha convertido en un centro oficial en el que se puede obtener el título elemental y profesional de ballet. Sin embargo, con los años fue ampliando su oferta académica añadiendo el bachillerato artístico, cursos de artes escénicas y ahora, según aparece en su página web, el “Grado en Artes Escénicas”.

 

Mediante diferentes galas y colaboraciones, la ESAEM se ha hecho a sí misma gracias a las bendiciones de diferentes personajes de la esfera cultural malagueña y española como el actor Pablo Puyol, Pastora Soler, Ruth Lorenzo y Antonio Banderas. Este último ocupa un lugar especial en la ESAEM, además de concederle su último premio anual, este año han bautizado al ‘Teatro de Jóvenes Artistas’ con su nombre. Durante su visita al centro, Banderas dejó clara su predilección por la escuela asegurando que “jamás había visto una escuela como la ESAEM” y que se ve “en la obligación de adquirir un compromiso” con esta.

 

Y es que Antonio Banderas se ha convertido en una pieza clave de este puzzle. La sorpresa la dio en abril, cuando se presentó a una convocatoria pública para volver a dar vida al viejo cine Astoria. Sin embargo, la oposición la calificó como “traje a medida” para el actor y este abandonó el proyecto alegando un “trato humillante”. Pero parece que el malagueño sigue muy interesado en hacer negocio en su ciudad natal, y hace unas semanas anunciaba su acuerdo con el teatro Alameda. La idea es la misma: dos macro-salas de teatro comercial, aulas de formación y espacios de hostelería y ocio.

 

Teatro

 

Todos estos elementos juntos han activado una bomba de relojaría que, inevitablemente, acabó estallando la semana pasada. Fue entonces cuando se le notificó a la ESAD mediante una resolución de la Junta de Andalucía que la ESAEM pasaba a ser un centro adscrito oficial, y que, por lo tanto, les correspondía a ellos realizar las pruebas de admisión para la especialidad que ofertan, la de Interpretación Musical. El primer problema que se planteó fue que los exámenes de acceso a esta modalidad se realizaron en junio. El centro cuenta con 24 plazas y se presentaron 80 candidatos, de los cuales aprobaron 60. Esto implica que 36 aspirantes no pudieron matricularse al no haber suficientes plazas. Al enterarse de la situación, los alumnos de la ESAD intentaron parar la convocatoria extraordinaria de exámenes al considerarla “injusta” ya que afirman que las personas en lista de espera deberían tener preferencia ante los alumnos de la escuela privada. Asimismo, desde la ESAD expresaron inquietud por la “falta de transparencia” en el proceso de la convocatoria y la precipitación de la misma.

 

Tras un día huelga de estudiantes, la Consejería admitía que había autorizado a la ESAEM a ofrecer 72 plazas en la especialidad de Interpretación Musical, ya que “cumple con los requisitos especificados en la normativa al respecto”. En la página web de la escuela privada se puede comprobar que el precio por curso académico es de 3.500 euros, algo que señalan con recelo los estudiantes de la ESAD. Aunque aseguran que tienen nada en contra de la escuela privada, piden que se presta más atención y se “destinen más recurso a la escuela pública”. A pesar de haber desconvocado la huelga, tanto alumnos y profesores se encuentran insatisfechos y celebraron el pasado lunes una asamblea para determinar cuál es el siguiente paso que deben dar.

 

Definitivamente, y hasta que no estén todas la cartas sobre la mesa, el panorama teatral en la capital malagueña se presenta incierto. Lo único que podemos sacar en claro hasta ahora, es que ni si quiera el mundo del arte se libra de la ley de oferta y demanda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *