Computadoras Humanas

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay tan pocas mujeres científicas? ¿Por qué son minoría en el mundo de las ciencias?

En la conferencia “Computadoras Humanas y el Catálogo Estelar de Henry Draper” del ciclo “Cita con las Estrellas”, pudimos conocer una serie de catálogos estelares, desde los más antiguos que datan del siglo V a. C. hasta los más modernos. El primer catálogo que se interesó por otros objetos no estelares del espacio profundo data la segunda mitad del siglo XVIII y por el buscador de cometas Charles Messier (con la ayuda de otros astrónomos como Pierre Méchain con el fin de identificar objetos difusos que pueden ser confundidos con un cometa que pase).

El Catálogo Henry Draper es una colección de datos estelares que contiene más de 225.000 estrellas. Posteriormente, se publica una ampliación con 135.000 estrellas más, fue compilado por Annie Jump Cannon y sus colaboradores del colegio Harvard College Observatory bajo la supervisión de Edward C. Pickering. El catálogo cubre todo el cielo y es notable por ser el primer intento de catalogar las estrellas de acuerdo a su tipo espectral.

pezmagazine_computadoras humanas2

Además de esto y para contestar a la pregunta de más arriba, vamos a hablar de la figura de la mujer en el mundo de la astronomía. Este mundo ha sido tradicionalmente solo de hombres, pero en el Observatorio del Harvard College, un grupo de mujeres llamadas literalmente “calculadoras”, realizaban tareas relativamente mecánicas, como examinar meticulosamente placas fotográficas o hacer tediosos cálculos; de ahí su denominación. En estos tiempos una mujer llegaba a cobrar la mitad que un hombre, además este trabajo de astronomía era poco reconocido y valorado, y generalmente eran los supervisores quienes se llevaban todo el mérito.

pezmagazine_computadoras humanas3

Vamos a hablar de la figura de Henrietta Swan Leavitt, su vida es ciertamente desconocida para el gran público. No figura en muchos libros, ni es conocida a pesar de haber sido una mujer que hizo descubrimientos importantes en un mundo de hombres. Leavitt no recibió grandes reconocimientos en su día, ni ninguna medalla, ni premio. Pasó a la historia sin que quedaran tras ella demasiados documentos sobre su vida, buena parte de la cual sigue siendo un misterio.

Durante toda su vida, el título profesional de Leavitt fue simplemente el de ayudante y ella misma nunca pidió que la llamaran de otra forma, pero entre sus logros destacan el estudio de las estrellas variables Cefeidas (cuyo brillo varía a periodos regulares). Descubrió y catalogó este tipo de estrellas en las Nubes de Magallanes, lo que le permitió descubrir en 1912 la luminosidad o magnitud absoluta de las estrellas, mostrando una relación entre Periodo-Luminosidad (cuanto más brillan más lentamente parpadean, es decir, tienen periodos más largos). Observando el periodo de una Cefeida se podría conocer su luminosidad (y magnitud absoluta) que comparándola con la magnitud aparente, permitiría establecer la distancia a dicha Cefeida.

Incluso hoy en día, esos datos, patrones y formulas relativas a las Cefeidas se siguen usando para estudiar las distancias relativas entre las estrellas y otros objetos estelares. Datos tan relevantes como el tamaño de nuestra galaxia, la distancia a estrellas lejanas o el tamaño del universo, están basados en las observaciones y descubrimientos de Henrietta Leavitt en los albores del siglo XX. Se calcula que una de cada 10 estrellas variables que los astrónomos conocen a día de hoy, fue estudiada primero por ella.

ONE TIME USE WITH FEE, MUST CONTACT HARVARD FOR REUSE: Robin McElheny ärobin_mcelheny@harvard.edu> (617) 495-2461 Observatory computer room and staff. 1891 original caption: "Analysis of stellar spectra, 1891" CREDIT: Harvard University Archives

Pero, Henrietta no ha sido la única mujer cuyos méritos por su trabajo fue a parar a las manos de un hombre. Además cabe destacar a Annie Jump Cannon, quien descubrió 300 estrellas variables, colaboró en la preparación del gran catálogo estelar Henry Draper y escribió Bibliography of Variable Stars Comprising. O a Cecilia Helena Payne-Gaposchkin, quien en el año 1925, en su Tesis de Doctorado propuso que las estrellas están compuestas principalmente por hidrógeno. Este trabajo fue considerado en su momento como «la más brillante tesis doctoral escrita nunca en astronomía»

 

Con la colaboración de Noemí Perez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *